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13/02/2011 Mónica García de
Vinuesa De Barragán 998 a Santo Tomé al 6200
Soy Mónica García de Vinuesa. Nací en Versailles, en la calle Barragán 998,
después fui a Santo Tomé al 6200. Fueron mis primeros diez años de vida. Mi
colegio: Estados Unidos de América. Guardapolvos almidonados por la mano de
alguien cuyo nombre no recuerdo, pero sí su lugar de trabajo, por supuesto en
una habitación de su casa que podría haber sido un garage. Pendían del techo
como ángeles. Todos blancos, a la espera de los padres que aparecían los
domingos para retirarlos. Filas inmensas de todo tipo de guardapolvos blancos.
El olor a infancia representado por el mate cocido a la entrada de la escuela,
humeante y olorosa, junto a un pan, que paladeábamos con gracia, hasta llegar a
las aulas al toque de la campana. Recuerdo que cuando había actos escolares,
generalmente me encargaban el recitado, y, como por ese tiempo tenía ortodoncia,
debía concurrir al odontólogo,que atendía justo enfrente del colegio para que
retirara mis aparatos y así poder recitar dignamente mi poesía. También
recuerdo el mercado, a los gitanos de la plaza, a los cuales le tenía miedo, el
Ateneo. Allí, a los seis años nadaba bastante bien y hasta me tiraba del
trampolín alto. En un recital lo recuerdo al Indio Gasparino, hoy Facundo
Cabral. Montones de recuerdos se agolpan. La comunión en Ntra Sra de la Salud.
Doña Fermina, una maestra particular que me daba clases después de las paperas.
Bueno... hay mucho por revivir de mi barrio, pero lo más importante es ese olor
a infancia que desearía poder recuperar algún día. Viva Versailles.
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20/06/2010 ViCente Turriaga
Qué podemos decir de Versailles
¿Qué podemos decir de VERSAILLES?
Podemos decir que es el barrio más hermoso de la Capital; que es el barrio
más tranquilo, a pesar de algunas cosas; que fue el barrio con el primer
Supermercado en Argentina; que fue el primer barrio alumbrado íntegramente con
Luz de Mercurio; que tuvo el primer vecino de Buenos Aires que resistió a los
tiros, el asfalto del camino de Gauna, después Gaona, después Avenida 17
de Octubre, después y hoy Avenida Juan B. Justo, vivía en un Rancho conocido
como El Rancho de Suarez, estaba ubicado en Jonte y el arroyo Maldonado, justo
al lado del Apeadero del Glorioso TRENCITO, el viejo Ferrocarril del Oeste
le había dado el terreno, para que se ubicara y oficiara de cuidador del cruce,
vigilaba a los chicos cuando íbamos a la escuela de Barragan y Reservistas
Argentinos, o de cuando el arroyo crecía, motivado por las lluvias, tenía un
Quiosco en el que comprábamos caramelos Media Hora (¿duraban media hora?),
comprábamos GOFIO ( MMM,MMM,MMM, GLUB; GLUB) y fin de año, comprábamos
RASPAPARED.
Otro día te la sigo, de los ojos me caen lágrimas que mojan el teclado, PUCHA
DIGO, que lindos tiempos aquellos. Si me ayudas, podemos recordar muchas cosas
del 30, el 40, el 50, dale animate,
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11/10/2009 Néstor Héctor
Codeseira -filósofo-
La pérdida de Dos hijos dilectos del barrio
El Barrio se
nutre también del recuerdo de aquellos que de alguna manera hicieron a su
crecimiento y a su ser.
Hoy tenemos
que lamentar la perdida de dos hijos dilectos del Barrio, se nos fue Rubén
Tunes el mas chico de una familia que con su accionar ocupó un
rincón, el de los momentos difíciles que nos toco vivir a cada uno de nosotros,
y ahí estaba Rubén tratando de hacernos fácil aquello que todo sentíamos como
difícil de transitar.
También se
nos fue Alba Torres la hija de un factótum de la Biblioteca
Belisario Roldan, rincón de nuestra infancia y juventud, y nieta de quien nos
moldeara en el difícil arte de la actuación, haciendo también de ello un juego,
doña Serantes de Terriles. Alba se que te toco una vida difícil deseamos
que hayas encontrado ahora junto a Don Alfredo , como toda tu vida, la paz que
anhelabas y te merecías.
Pagina,
permitinos usarte como medio que nos permite hacer conocer las malas y buenas
nuevas a todos aquellos que alguna vez fuimos la fuerza pujante de un Versailles
incipiente.
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25/08/2009 NESTOR HECTOR
CODESEIRA-filosofo
aquellos que pasamos los 60
El barrio, cuantas cosas se nos amontonan a aquellos que pasamos los 60
cuando pensamos en el barrio, a los que tuvimos la suerte de desarrollarnos en
nuestra juventud en él, nos vienen a la cabeza la Biblioteca Belisario Roldan en
donde despuntamos nuestras primeras inquietudes artísticas de la mano de doña
Terriles de Serantes, infatigable precursora del teatro infantil en el barrio,
de sus clases de verano donde más de uno de nosotros pasábamos unas vacaciones
mezcla de estudio con juegos y excursiones, el Atlético Versailles donde
empezamos a bailar en algo que podríamos llamar los precursores del baile
infantil y sus carnavales, el Ateneo que de alguna manera, por una u otra
disciplina nos fue ayudando a dar los primeros pasos en el deporte, Vélez
Sarsfield, aunque un vecino nuevo poco a poco se fue adentrando en cada uno de
nosotros y fue dando cimiento a esto que hoy es un gran Club deportivo y social.
Quizás hoy, entrando en la tercera edad, sentimos que nos falta ese lugar que
nos reúna y que premie los esfuerzos que cada uno de nosotros hiciera en su
juventud para que todo esto funcionara.
Pero es así, así es el país y porqué no el barrio, solo me resta decirte
Versailles gracias por todo lo que diste y perdón por lo que no te pude dar.
A todos hasta cualquier esquina de Versailles.
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06/04/2008
Eduardo Luciano AGOGLIA (Negrito)
VERSAILLES BARRIO DONDE
VIVO Según el Código Civil de la República Argentina,
según mi saber leer y entender, el domicilio de los
menores es, en primera instancia, el domicilio de origen
(art.89) o sea el domicilio del padre en el día del
nacimiento de sus hijos, disponiendo, en el artículo 90,
que el legal es el en que ley presume, sin admitir
prueba en contrario, que una persona reside en forma
permanente, siendo éste un domicilio forzoso. Pues bien, siendo que el domicilio de mi padre al
momento de mi nacimiento, el 16 de octubre de 1941 era
el que se encontraba en Barragán al 700, en el barrio de
Versailles, ése es mi domicilio de origen, aunque haya
nacido en el Hospital Durán, en el Barrio de Almagro,
alrededor de las 5 de la mañana, bien de madrugada, sólo
por molestar a mi vieja y demostrar desde entonces que
me gusta ser madrugador. Por otra parte la ley reputa, (no en el sentido que
se piensa, sino como sinónimo de “considera” ) que el
legal es el en que una persona reside en forma
permanente sin considerar sus sentimientos y espíritu.
Si esto fuera así, tanto de origen como legalmente yo
nací y resido permanentemente en Versailles lugar donde
nací y siento que habito desde hace 66 años. Ello es así
ya que, no obstante haber pasado por las localidades de
Haedo, Ciudadela y Ramos Mejía, estoy siempre, aún en
mis sueños, donde mis viejos me gestaron, trajeron
y decidieron que Versailles, como muchos otros
padres, eligieron a este barrio para que sus hijos
nazcan, crezcan, se diviertan, sean buenos amigos y
VIVAN ETERNAMENTE FELICES. Dicen que el alma de las mujeres, cuando ellas
mueren, vuelve o se queda en el lugar donde fueron
felices, mientras que el de los hombres vuelve o se
queda en el barrio donde nació y creció. Creo, sin
vanagloriarme por el pensamiento, sino por experiencia
propia y las de mis viejos amigos, que el alma de los
hombres que nacieron en Versailles queda (porque nunca
se fue de ese lugar) en el BARRIO, no sólo porque es el
lugar donde nacieron y se criaron, sino porque además es
el sitio donde fueron muy felices. Este último pensamiento surge de haber observado que,
no obstante haber transcurrido mucho tiempo, un grupo
vecinos de este barrio, amigos y no tanto, por distintas
formas de pensar en política (no olvidar que los de
nuestra época fuimos los creadores de la antinomia
peronistas o antiperonistas, comunistas o gorilas) y
sobre todo en futbol, por la cercanía con la cancha de
Vélez (que nos hacía traidores a los que éramos hinchas
de otros cuadros) quienes dejando de lado por un momento
esas diferencias (que aún políticos de hoy señalan desde
sus tribunas) y los fieles hinchas lo siguen siendo de
sus queridos y sufridos (en el caso mío) clubes, se
reúnen desde hace 17 años para comer un asado y hablar
de sus recuerdos en un predio en Castelar que perteneció
al gremio de Luz y Fuerza y que hoy comparte con la Obra
Social del personal del Gobierno de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires. Creo que no somos pocos los que vamos, ya que
hubieron años en que nos hemos reunido más de 100
hombres, siendo hoy los que concurrimos solamente algo
más de la mitad de aquellos, por obvias razones de edad,
el irremediable transcurso del tiempo o razones
económicas, no obstante que sus almas están con todos
los que sobrevivimos al tiempo, la desocupación y a las
jubilaciones que no llegan al 82% móvil. Siento necesario aclarar que la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, instituyó al día 16 de noviembre como el
día del Barrio de Versailles (que así se
escribe),coincidentemente con el día dela Virgen de la
Salud, Patrona del Barrio y permítanme esta digresión,
justamente la fecha en que nació, en el año 2002, el ser
más querido de mi vida, mi nieta Renata. Es por todo ello que, teniendo en cuenta que (no se
si se dieron cuenta) ahora los meses pasan volando,
recordarles que mientras podamos seguiremos reuniéndonos
el primer sábado de noviembre de cada año en el mismo
lugar y a la misma hora (a eso de las 10 de la mañana)
convocados por mi primer amigo: Avelino Manuel
Santamaría, quien secundado por un grupo de atorrantes,
organiza esta increible reunión en homenaje a la amistad
y al Barrio de Versailles que, el inolvidable periodista
Juan José de Soiza Reilly denominó sabiamente como
“República Mágica” “en mérito a un atributo definitorio
de su personalidad y la de sus habitantes”. Eduardo Luciano AGOGLIA (Negrito)
eduardoagoglia@hotmail.com
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04/02/2008
Roberto Violante
Algunos recuerdos de Gallardo 653
Dto 2 Querida Barriada de Versalles,
la verdad que me puso muy contento encontrar esta página
y tener la posibilidad de enviar este mensaje con
algunos recuerdos. Viví mi infancia en el barrio, desde que nací (aunque
la maternidad no estaba en el barrio) hasta los 12 años
(desde 1951 a 1963), cuando mis padres se mudaron por
construir su casa en la zona sur del Gran Buenos Aires.
Mi casa (donde alquilábamos) estaba en la calle
Gallardo 653 (departamento 2, a la mitad del largo y
angosto pasillo) entre Lascano y Marcelo Gamboa. Todos
decimos que nuestra infancia es la época más linda de la
vida, así que no repetiré eso, pero que sí pasé momentos
felicísimos allí. Eran otras épocas, se vivía tranquilo,
se podía salir a la calle, jugábamos en la vereda,
andábamos en bicicleta, a las bolitas y a las figuritas,
nadie nos molestaba, los vecinos se sentaban en la
puerta a la tardecita y aún de noche. Y el barrio
era hermoso, y lo sigue siendo (cuando puedo me doy una
nostálgica vueltita), aunque el modernismo lo está
cambiando quizás demasiado, pero todavía no está tan
dañado y se está a tiempo de mantenerlo. Recuerdo la calle Gallardo empedrada, la placita
sobre la General Paz donde iba a jugar (creo que donde
termina la calle Lascano), las "cortadas" tan
simpáticas, "el campito" que lo cruzaba todos los días
para ir a la querida Escuela Nº 25, en la calle
Bruselas, o para jugar en la Plaza Ciudad de Banff. Y
también para ir al club, ya que fue en el Ateneo Popular
de Versalles donde pasé momentos hermosísimos, tanto
haciendo algún deporte como yendo al cine casi todos los
fines de semana. Y Nuestra Señora de la Salud, donde
asistí al Jardín de Infantes e hice mi primera comunión
(recuerdo el gran salón, con el escenario y las
bambalinas por donde debía pasar para atravesar el
lateral de la iglesia). Y el Mercado donde acompañaba a
mi madre a hacer las compras. Y La Biblioteca Belisario
Roldán. Y los colectivos 121 y 131? si no me equivoco?
que pasaban por la puerta. Todos mis amigos de la infancia son de ese barrio
(tanto de la escuela, el club o la cuadra), a quienes
perdí con el tiempo después de mi mudanza, o sea, no
tengo amigos de la infancia. Doy algunos nombres, quizás
alguno de ellos vea esto y quiera escribirme: Carlos
Alberto Escobar, Raúl Serber, Antonio Salgado, Baldrich
(tengo borrado el nombre, creo que vivía muy cerca de la
iglesia y el club). Y Graciela y Silvia Domenech (con
quienes jugaba a Pisa Pisuela y la Mosca Pollida, y cuyo
padre tenía aquel antiguo coche negro); estas chicas
vivían del otro lado de la peluquería (el hijo del
Peluquero era Lito, también peluquero). También tenía de
vecinos -en el departamento 3- a don Silvio y Doña
María, los padres de Alberto y (Silvia?). Y entre los
personajes del barrio recuerdo al Párroco, el Padre
Mario Chiefalo. En aquellos tiempos, justo enfrente de
mi casa había un terreno (quizás un lote?) en la misma
cuadra de la panadería y la biblioteca, donde había una
especie de "villa" como la llamaríamos hoy, casas muy
modestas, una especie de conventillo al aire libre,
donde recuerdo haber entrado por que seguramente era
medio amigo de alguno de esos chicos, aunque sus nombres
desaparecieron de mi mente. En mi cuadra estaba también
la fábrica de pastas y la ferretería (una en cada
esquina), la mueblería, la tienda. Recuerdos imborrables. Tal vez alguien que me haya
frecuentado me reconozca y me escriba. Mientras tanto,
sigo con los recuerdos del querido barrio de mi
infancia.
Roberto Violante

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