06/04/2008
Eduardo Luciano AGOGLIA (Negrito)
VERSAILLES BARRIO DONDE
VIVO Según el Código Civil de la República Argentina,
según mi saber leer y entender, el domicilio de los
menores es, en primera instancia, el domicilio de origen
(art.89) o sea el domicilio del padre en el día del
nacimiento de sus hijos, disponiendo, en el artículo 90,
que el legal es el en que ley presume, sin admitir
prueba en contrario, que una persona reside en forma
permanente, siendo éste un domicilio forzoso. Pues bien, siendo que el domicilio de mi padre al
momento de mi nacimiento, el 16 de octubre de 1941 era
el que se encontraba en Barragán al 700, en el barrio de
Versailles, ése es mi domicilio de origen, aunque haya
nacido en el Hospital Durán, en el Barrio de Almagro,
alrededor de las 5 de la mañana, bien de madrugada, sólo
por molestar a mi vieja y demostrar desde entonces que
me gusta ser madrugador. Por otra parte la ley reputa, (no en el sentido que
se piensa, sino como sinónimo de “considera” ) que el
legal es el en que una persona reside en forma
permanente sin considerar sus sentimientos y espíritu.
Si esto fuera así, tanto de origen como legalmente yo
nací y resido permanentemente en Versailles lugar donde
nací y siento que habito desde hace 66 años. Ello es así
ya que, no obstante haber pasado por las localidades de
Haedo, Ciudadela y Ramos Mejía, estoy siempre, aún en
mis sueños, donde mis viejos me gestaron, trajeron
y decidieron que Versailles, como muchos otros
padres, eligieron a este barrio para que sus hijos
nazcan, crezcan, se diviertan, sean buenos amigos y
VIVAN ETERNAMENTE FELICES. Dicen que el alma de las mujeres, cuando ellas
mueren, vuelve o se queda en el lugar donde fueron
felices, mientras que el de los hombres vuelve o se
queda en el barrio donde nació y creció. Creo, sin
vanagloriarme por el pensamiento, sino por experiencia
propia y las de mis viejos amigos, que el alma de los
hombres que nacieron en Versailles queda (porque nunca
se fue de ese lugar) en el BARRIO, no sólo porque es el
lugar donde nacieron y se criaron, sino porque además es
el sitio donde fueron muy felices. Este último pensamiento surge de haber observado que,
no obstante haber transcurrido mucho tiempo, un grupo
vecinos de este barrio, amigos y no tanto, por distintas
formas de pensar en política (no olvidar que los de
nuestra época fuimos los creadores de la antinomia
peronistas o antiperonistas, comunistas o gorilas) y
sobre todo en futbol, por la cercanía con la cancha de
Vélez (que nos hacía traidores a los que éramos hinchas
de otros cuadros) quienes dejando de lado por un momento
esas diferencias (que aún políticos de hoy señalan desde
sus tribunas) y los fieles hinchas lo siguen siendo de
sus queridos y sufridos (en el caso mío) clubes, se
reúnen desde hace 17 años para comer un asado y hablar
de sus recuerdos en un predio en Castelar que perteneció
al gremio de Luz y Fuerza y que hoy comparte con la Obra
Social del personal del Gobierno de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires. Creo que no somos pocos los que vamos, ya que
hubieron años en que nos hemos reunido más de 100
hombres, siendo hoy los que concurrimos solamente algo
más de la mitad de aquellos, por obvias razones de edad,
el irremediable transcurso del tiempo o razones
económicas, no obstante que sus almas están con todos
los que sobrevivimos al tiempo, la desocupación y a las
jubilaciones que no llegan al 82% móvil. Siento necesario aclarar que la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, instituyó al día 16 de noviembre como el
día del Barrio de Versailles (que así se
escribe),coincidentemente con el día dela Virgen de la
Salud, Patrona del Barrio y permítanme esta digresión,
justamente la fecha en que nació, en el año 2002, el ser
más querido de mi vida, mi nieta Renata. Es por todo ello que, teniendo en cuenta que (no se
si se dieron cuenta) ahora los meses pasan volando,
recordarles que mientras podamos seguiremos reuniéndonos
el primer sábado de noviembre de cada año en el mismo
lugar y a la misma hora (a eso de las 10 de la mañana)
convocados por mi primer amigo: Avelino Manuel
Santamaría, quien secundado por un grupo de atorrantes,
organiza esta increible reunión en homenaje a la amistad
y al Barrio de Versailles que, el inolvidable periodista
Juan José de Soiza Reilly denominó sabiamente como
“República Mágica” “en mérito a un atributo definitorio
de su personalidad y la de sus habitantes”. Eduardo Luciano AGOGLIA (Negrito)
eduardoagoglia@hotmail.com
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04/02/2008
Roberto Violante
Algunos recuerdos de Gallardo 653
Dto 2 Querida Barriada de Versalles,
la verdad que me puso muy contento encontrar esta página
y tener la posibilidad de enviar este mensaje con
algunos recuerdos. Viví mi infancia en el barrio, desde que nací (aunque
la maternidad no estaba en el barrio) hasta los 12 años
(desde 1951 a 1963), cuando mis padres se mudaron por
construir su casa en la zona sur del Gran Buenos Aires.
Mi casa (donde alquilábamos) estaba en la calle
Gallardo 653 (departamento 2, a la mitad del largo y
angosto pasillo) entre Lascano y Marcelo Gamboa. Todos
decimos que nuestra infancia es la época más linda de la
vida, así que no repetiré eso, pero que sí pasé momentos
felicísimos allí. Eran otras épocas, se vivía tranquilo,
se podía salir a la calle, jugábamos en la vereda,
andábamos en bicicleta, a las bolitas y a las figuritas,
nadie nos molestaba, los vecinos se sentaban en la
puerta a la tardecita y aún de noche. Y el barrio
era hermoso, y lo sigue siendo (cuando puedo me doy una
nostálgica vueltita), aunque el modernismo lo está
cambiando quizás demasiado, pero todavía no está tan
dañado y se está a tiempo de mantenerlo. Recuerdo la calle Gallardo empedrada, la placita
sobre la General Paz donde iba a jugar (creo que donde
termina la calle Lascano), las "cortadas" tan
simpáticas, "el campito" que lo cruzaba todos los días
para ir a la querida Escuela Nº 25, en la calle
Bruselas, o para jugar en la Plaza Ciudad de Banff. Y
también para ir al club, ya que fue en el Ateneo Popular
de Versalles donde pasé momentos hermosísimos, tanto
haciendo algún deporte como yendo al cine casi todos los
fines de semana. Y Nuestra Señora de la Salud, donde
asistí al Jardín de Infantes e hice mi primera comunión
(recuerdo el gran salón, con el escenario y las
bambalinas por donde debía pasar para atravesar el
lateral de la iglesia). Y el Mercado donde acompañaba a
mi madre a hacer las compras. Y La Biblioteca Belisario
Roldán. Y los colectivos 121 y 131? si no me equivoco?
que pasaban por la puerta. Todos mis amigos de la infancia son de ese barrio
(tanto de la escuela, el club o la cuadra), a quienes
perdí con el tiempo después de mi mudanza, o sea, no
tengo amigos de la infancia. Doy algunos nombres, quizás
alguno de ellos vea esto y quiera escribirme: Carlos
Alberto Escobar, Raúl Serber, Antonio Salgado, Baldrich
(tengo borrado el nombre, creo que vivía muy cerca de la
iglesia y el club). Y Graciela y Silvia Domenech (con
quienes jugaba a Pisa Pisuela y la Mosca Pollida, y cuyo
padre tenía aquel antiguo coche negro); estas chicas
vivían del otro lado de la peluquería (el hijo del
Peluquero era Lito, también peluquero). También tenía de
vecinos -en el departamento 3- a don Silvio y Doña
María, los padres de Alberto y (Silvia?). Y entre los
personajes del barrio recuerdo al Párroco, el Padre
Mario Chiefalo. En aquellos tiempos, justo enfrente de
mi casa había un terreno (quizás un lote?) en la misma
cuadra de la panadería y la biblioteca, donde había una
especie de "villa" como la llamaríamos hoy, casas muy
modestas, una especie de conventillo al aire libre,
donde recuerdo haber entrado por que seguramente era
medio amigo de alguno de esos chicos, aunque sus nombres
desaparecieron de mi mente. En mi cuadra estaba también
la fábrica de pastas y la ferretería (una en cada
esquina), la mueblería, la tienda. Recuerdos imborrables. Tal vez alguien que me haya
frecuentado me reconozca y me escriba. Mientras tanto,
sigo con los recuerdos del querido barrio de mi
infancia.
Roberto Violante

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