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La Plaza Pueyrredon. Poco nombrada,
muy conocida
02/05/2010 por Susana Pussacq 
Seguramente,
si le pedimos a algún porteño que nos indique cómo llegar a la Plaza
Pueyrredón, lo vamos a notar inseguro y confundido.
Es que casi nadie llama a la Plaza que hoy nos ocupa por su verdadero
nombre.
Entonces, si es que queremos llegar a destino, lo mejor será aclararle
inmediatamente que se trata de la Plaza Flores, la que está frente a la
Iglesia San José, que acompaña su nombre.
Si dudarlo, nos indicará que debemos acercarnos hasta Rivadavia al 6900 y
allí la encontraremos, entre las calles Fray Cayetano Rodríguez y Artigas.
Alrededor de ella se desarrolló un barrio, pueblo a principios del 1800,
que fue fundado por Ramón Francisco Flores, hombre de misterioso origen,
pues fue adoptado de días por el rico terrateniente don Juan Diego de
Flores, y no menos misterioso final, ya que desapareció de su hogar sin
dejar rastros, después de disponer la creación de una villa en memoria de su
generoso padre adoptivo.
No menos importante fue la figura de Antonio Millán, quien acompañó a
Flores en la fundación y trazado del antiguo pueblo. Su casa fue la más
antigua, construida entre 1825 y 1829 en la actual Juan Bautista Alberdi al
2476, demolida en noviembre de 2002.
Pero volvamos a nuestro paseo por la Plaza.
Una vez llegados hasta el lugar, una historia llena de amores, sangre
y pasiones se apoderará de nosotros. A la sombra de los paraísos, acacias y
sauces que la pueblan, quizá podamos revivir aquellos esperanzados paseos
que las señoritas casaderas de los años 20 hacían con sus madres cada jueves
y domingo para conseguir marido.
Y si cerramos por unos segundos los ojos, junto al retoño de algarrobo de
la quinta de Pueyrredón en San Isidro que se encuentra allí, seguramente
llegarán hasta nosotros el sonido de las carretas que viniendo de Luján a
comienzos del XIX, tenían su parada en la Plaza, camino a Buenos Aires, o
el tronar de las armas que en tiempos de caudillos cumplían con la triste
misión del fusilamiento de prisioneros.
La Plaza Flores, el barrio de Flores, puede contar con orgullo que está
poblado de obras de arte y de rico pasado.
Su patrimonio no es indiferente para nuestra historia: en la Galería San
José de Flores se pueden admirar los murales de los pintores Castagnino,
Policastro y Urruchúa y entre sus ilustres pobladores se contaron la poetisa
Alfonsina Storni, el payador Gabino Ezeiza y los poetas Baldomero Fernández
Moreno y Roberto Arlt.
El barrio de Flores es un muestrario de estilos de casas y cambios en los
tamaños de las manzanas como las de Barrio Esteban Bonorino llamadas
“tallarín”.
Recorriendo sus calles se encuentran ejemplos de las casas chorizos, de
mansiones y villas y de barrios de viviendas económicas como la “Mansión de
Flores” del arquitecto Beretervide, construidas en 1924 para los obreros.
Pero dicha mansión, merece un capítulo aparte.
Fuentes:
“Guía Turística de la Cdad. De Buenos Aires” de
Alderoqui y Penchansky. (Ed Estrada) “Paresos Literarios por Buenos
Aires” de D. Garasa (Ed Municipalidad de la Cdad de Buenos Aires)
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