www.barriada.com.ar

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

barrios

escudo

comunas

barrios de la Ciudad de Buenos Aires escudo de la Ciudad de Buenos Aires Comunas en la Ciudad de Buenos Aires
               
Inicio Ciudad Cronología Noticias Turismo Comunas Notas

barrios

Agronomía

Almagro

Balvanera

Barracas

Belgrano

Boedo

Caballito

Coghlan

Colegiales

Constitución

Chacarita

Flores

Floresta

La Boca

La Paternal

Liniers

Mataderos

Montserrat

Monte Castro

Nueva Pompeya

Núñez

Palermo

Parque Avellaneda

Parque Chacabuco

Parque Chas

Parque Patricios

Puerto Madero

Recoleta

Retiro

Saavedra

San Cristóbal

San Nicolás

San Telmo

Velez Sarsfield

Versalles

Villa Crespo

Villa del Parque

Villa Devoto

Villa Gral Mitre

Villa Lugano

Villa Luro

Villa Ortúzar

Villa Pueyrredon

Villa Real

Villa Riachuelo

Villa Santa Rita

Villa Soldati

Villa Urquiza

 

Contador de Visitas desde 01/01/2011

--

"Curiosidades e Historias de los barrios porteños" por Mabel Alicia Crego

 

Ricardo Lopa escribe sobre Buenos Aires

 

Cristina Suárez nos cuenta historias y anécdotas de los barrios porteños 

 

Susana Guaglianone

 

Leer otras notas de Susana Guaglianone

 

Otra Historia de Navidad

por susana guaglianone  email

Otra historia de Navidad, por Susana GuaglianoneEran esos días de fantasía-realidad, cuando solamente las ilusiones se apoderaban de nuestra imaginación.

Corría desmesuradamente la década del 60. Nosotros, allá, en esa vieja casona de Uriarte al 1700. Sentados en las baldosas gastadas del patio mirábamos el cielo, intentando descubrir alguna ranura que nos permitiese ver la aparición de Papá Noel entre las nubes, mientras el sol se alejaba para darle lugar a la Noche Buena. Esperábamos silenciosos y con ansiedad algún indicio, alguna señal que nos confirmara la presencia de ese viejito panzón, muy abrigado con ropas rojas y pieles blancas, que nos traería juguetes y golosinas.

Como el patio era amplio, todos los chicos del barrio nos juntábamos a compartir la dilatada  llegada del abuelito universal. Entonces se acercaba el verdadero abuelo nuestro, Don Ernesto Guaglianone, y se sentaba con nosotros para participar de la reunión. Sacaba de los bolsillos de su pantalones azules, miles de caramelos y los repartía para todos. Después, con su voz melodiosa empezaba a contarnos historias de su pueblo, su Aquapezza natal, y nos recreaba apasionadamente las anécdotas que había vivido en el “vapor” que lo había traído de su “lontana” tierra. Era en ese instante cuando los ojos se le llenaban de “la mar” que había traído de su viaje, y el rocío de diciembre le humedecía la cara. Así, subitamente se ponía de pie, y con la misma sonoridad que muchas veces se le oía cuando cantaba alguna canzonetta, comenzaba a entonar una canción alegre que aún acaricia mis oídos:” Chau, chau, chau, Mariatina, bella ,chau...”. Luego se iba caminando lentamente y nos decía que cuando terminara de freir las  “castañelas”, nos convidaría a todos. El abuelo entraba a la cocina, y pronto nuestros ojos se llenaban de miel y de grageas multicolor, y se endulzaba el paladar y el corazón. Se sumaba a la alegría la voz de Luis Moreno, el solterón del barrio, que a través de la pared medianera, nos llamaba :”¡Chicooos!”, y sin dejarse ver, nos arrojaba juguetes para todos.

Al rato, mamá y papá nos llamaban para “dar una vuelta” por el club, el de ellos, antes de cenar, y los chicos vecinos se iban para sus casas.(¿Qué habrá sido de “la Titina” que vivía en la esquina de casa?) De ese modo nos íbamos caminando con mamá y papá , por Uriarte. Nos abrazaba Costa Rica..cruzábamos El Salvador...y Honduras...y Gorriti... y Cabrera...y Niceto Vega...y Córdoba...y Jufré...y nuestra familiar Castillo...y  llegábamos a Loyola...y ahí doblábamos ... y pasábamos Thames...y al fin veíamos la esquina rosada de Serrano. Entonces,  entrábamos desaforadamente corriendo hasta el gran patio, mientras mamá y papá se sentaban en el buffet a tomar una Bidú y un vermut con Santiago y Arminda, mientras yo jugaba con “la Dianita”. Después se acercaba Doña Juana con su marido Luis -que yo lo confundía con Glen Ford- y con sus hijos, entre ellos Mirta, más o menos de mi edad, Bové con su señora y sus hijos Ñato (quien me enseñó a caminar) y Tito, y otros amigos. Mientras todos se deseaban Felices Fiestas, se escuchaban tangos , Los Cinco Latinos y Billy Cafaro...En esa instancia, cuando Cafaro empezaba con su” Pity, Pity, Pity, Pity, Pity, mi amor...”, Coco (papá), tanguero fiel, le avisaba a Irma (mamá) que ya era hora de volver  a casa. Al regreso el abuelo nos esperaba con un  tuco embriagante, que se comía con el olfalto, para  cubrir los canelones que mamá había dejado preparados... y bebíamos Refrescola y ellos tomaban Talacasto, y luego el postre de las vainillas, hasta que llegaran las doce...

Entonces se escuchaban las sirenas, eran las doce... nos besábamos y mamá lloraba. Pero la felicidad nos desbordaba cuando descubríamos el humilde y chiquito arbolito repleto de pequeños regalos para todos...y enloquecidos nos íbamos a la calle para  encontrarnos con los vecinos, y festejar con pan dulce y sidra, y sacudir algunas estrellitas. Ahí salía Don Pancracio y su familia, toda la familia tana que alquilaba el mismo techo que alquilábamos nosotros, y “la Lauriana”, y “la Bety”, y Doña Rosa, y la Gallega...  Todos en la calle hasta que vinieran los primeros bostezos.

Antes de dormir, esa Noche Buena, yo leería las primeras páginas de Corazón, de Edmundo D'Amicis, regalo de Papá Noel...Después, mucho después, supe que Papá Noel había venido de Italia, que cantaba canzonettas, que no usaba ropa roja y abrigada en verano... que tenía los bolsillos  repletos de caramelos, y la garganta se le llenaba de emoción cuando hablaba de su pueblo natal, y los ojos se le cubrían de “la mar”cuando evocaba los días de su temprana adolescencia, cuando llegó a Buenos Aires. Por eso, cuando ya han pasado muchos años de esos días, yo les cuento a los chicos, entre ellos a mi nieta, cuando se encuentran dudosos, que Papá Noel existe, yo lo vi infinidades de veces, pero lo que absolutamente no es cierto  es que viaje en trineo, Papá Noel viaja en “vapor”, y a veces se deja ver en Año Nuevo con los ojos del alma, cuando estamos todos juntos, como en en aquellos tiempos...

    

Susana Guaglianone susanaguaglianone@yahoo.com.es

 


Seguinos en
barriada.com.ar está en Facebook
barriada.com.ar
Suscribite a nuestros RSS
 
También estamos
Tweeteamos en
 barriada_tweets

 

Aclaración sobre la intención de 'barriada' escríbanos

www.monicarubio.com.ar

Integrante del Registro de Medios Vecinales de Comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde 2005

Premio mate.ar PyME 2006 en el rubro Patrimonio Histórico

Premio mate.ar PyME 2006 en el rubro Patrimonio

diploma

Por la labor de divulgación de las actividades de la Junta de Estudios Históricos del barrio de Boedo

 

"Curiosidades e Historias de los barrios porteños" por Mabel Alicia Crego

 

Ricardo Lopa escribe sobre Buenos Aires

 

Cristina Suárez nos cuenta historias y anécdotas de los barrios porteños 

 

www.la-floresta.com.ar

www.la-floresta.com.ar

 

"Rincones,
en el tiempo
y en el espacio"
por Matilde Arias

 

¿A qué huelen los barrios?

 

¿Porqué se dice que hay cien barrios porteños?

 

El misterio de los túneles coloniales

Elda Belcastro

Elda Belcastro, pintora

www.barriada.com.ar

mate.ar pyme patrimonio histórico 2006  
Inicio Ciudad Cronología Noticias Turismo Comunas Notas