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- 09/05/2005: Adolfo M. Vaccaro -
www.adolfovaccaro.com.ar
(coloco esta email recibido en este barrio pese a
que llegó para ser puesto en San Cristóbal, porque se considera que
el barrio de Olmedo fue San Nicolás). UN CAPITÁN PILUSO, QUE VIVIÓ EN SAN CRISTÓBAL
Transitando la cibérpolis neuronal de los recuerdos, destapo del
fraude y de la depresión masificados, el paradigma del ser
argentino.
El negro supo incorporar persona y personajes nutridos de aquella
verdulería que le diera su primer trabajo, en el barrio de Pichincha
de su Rosario natal, y de esos pasajes de vida, junto a su madre
Matilde, que a veces suelen enriquecer la pobreza.
Su personaje nos permitió aceptarlo como el capitán del candor y
la inocente travesura. El inepto conductor de un país bananero,
carente de principios justos, de valentía, pero experto en
aviesos despojos, huyendo con su cándida amante cuando se las ve
fuleras. El laburante incesante que es aprovechado por su tiránico
jefe y acosado por la mujer de éste. El chanta manosanta que utiliza
dudosos dones para hacer valer su oportunismo y dar rienda suelta a
su libido exacerbada. El que se hace pasar por entendido en temas
que desconoce, pero que nunca calla ni acepta su ignorancia. El
empleado cornudo que, ante la evidencia, trata de comprenderlo
todo. El potencial paganini para conseguir sexo. El rana, casado o
soltero, que pretende concretar, según él, sus conquistas
seguras. El improvisado rucucu que transformó su pasada
trascendencia en indiscutido éxito.
Su personalidad reafirmó nuestra idiosincrasia. El carácter
taciturno; el temperamento hosco; la lealtad con sus amigos; el
volcarse en mujeres, a modo de pasatiempo, cuando el dolor lo
consumía. Las separaciones con Judith Jaroslavsky y Tita Russ que no
siempre lo respaldaron. La traición amorosa que le infirió su mejor
amigo. El reencuentro con su amor definitivo, en una noche dónde su
acrobática libertad le puso aceite a sus ruedas de automóvil cansado
y feliz, impidiéndole arrullar al último hijo que no vio nacer.
Un 18 de diciembre de 1987, Alberto Olmedo presentaba la
obra “El negro no puede” en el teatro Neptuno de Mar del Plata.
Durante el verano la obra bate el record histórico de asistencia de
público a la sala, con 119.877 espectadores. Gana el premio Estrella
del Mar de esa temporada.
Un año después sus alas no consiguieron alcanzar el motivo de sus
callados sueños.
Solamente me queda una pregunta para hacer: ¿Quién alguna vez no
fue el negro Olmedo?
- 18/02/2005:
Mario Lazzarin:
ALBERTO
OLMEDO
Creo yo, y creo que mucha gente opinara lo mismo, que dentro de los
personajes del barrio de San Nicolás (el centro) uno de los
grandes personajes que siempre lo ha nombrado al centro y que
siempre deambulaba por el centro era nuestro gran actor ALBERTO
OLMEDO , quien inclusive tiene un pequeño monumento CON SUS
MANOS en la AVENIDA CORRIENTES casi esquina CALLAO. El
siempre nombraba al centro y hacía menciones
reiteradas a la avenida Corrientes, Avenida Callao e inclusive
propagandas (chivos) de negocios, algunos
que inclusive ya no están, por ejemplo bodegas SAVOY (CALLAO 35) y siempre, pero siempre, nombraba a AVENIDA CORRIENTES tanto en televisión como
en películas.
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