|
21/02/2012 Rafael V. De
Paola A la señora Virginia Canosa
Muchas gracias por su nota del 20 de noviembre.- Realmente me emocionó y
la leo muy seguido.
San Cristóbal fue para mi un barrio mágico.- Y lo disfruté en un tiempo
muy distinto al actual.
Qué habitante de la República de San Cristóbal de esos momentos no
recuerda al National Palace, inagurado en la segunda mitad de la década del
50 el Cinemascope y sonido estereofónico.-
Hoy está de moda el cine en 3D, pero era una realidad hace más de 50
años.-
En el National Palace vi el Fantasma de la Rue morge en 3D, con lentes
con armazón de cartón y plásticos de color AZUL Y ROJO,- Al salir de la
función había que entregarlos, tal como se estila ahora, la diferencia
estriba que son lentes con materiales diferentes pero el resultado final era
el mismo.-
El cine Select San Juan en Av San Juan y Saavedra.- Los lunes tres
películas, los martes otras tres diferentes, los miércoles (día de damas)
otras tres y de jueves a domingo la idéntica programación para los cuatro
días.-
Y al salir de los cines, más si uno concurrió al National Palace, era una
visita obligada la pizzería de Karasin, que cerró definitivamente sus
puertas hace pocos años.- Incluso en la terraza tuvo una glorieta que
funcionó poco tiempo.- Yo le pregunté unos años antes de su cierre, a la
mujer que con una flor en su cabello cortaba las porciones y ella me explicó
que como había que subir un piso, se decidió no usar mas la terraza.- Y que
la pizzería había sido inagurada en el año 1953.-
Otra pizzeria destacada era Oggi Pizza del tano Galizia en San Juan entre
Jujuy y Saavedra. Cerrada hace muchas décadas.-
A la directora que Ud menciona del G.A Posadas, no la recuerdo Sí puedo
manifestar que había un sector de varones y separado un sector de mujeres
por lo tanto el colegio tenía dos directores/as.
Gracias estimada señora por su nota.- Atentamente Rafael V. De Paola
|
|
16/07/2011 Rafael De Paola
Curiosidades
En primavera (septiembre) y durante varios años consecutivos, Flores
Real, tenía en vidriera varios leones que pertenecian a Cutini, éste por la
tarde jugaba con ellos y la esquina se llenaba de gente.-
Los leones dormían en una propiedad al lado de la florería, sobre la Av
San Juan.-
Soy nacido en San Cristobal un 20-10-45. Concurrí a la
escuela Gervasio Antonio Posadas desde 1952 hasta 1958. Para entonces, la
escuela, estaba dividida: una entrada era para las mujeres y otra para los
varones.- Tuve entre mis compañeros a un nieto de Enrique Muiño, quien
un día me invito a su casa a conocer la sala de armas de don Muiño.- Esta
casa aún esta en pié. Se ubica en la calle Carlos Calvo entre Pichincha y
Pasco.-
El barrio cuenta con establecimientos muy importantes, especialmente
productos medicinales. Puedo mencionar al Laboratorio Roemmers en Carlos
Calvo entre Av Jujuy y Catamarca, Laboratorios Baliarda en Alberti entre Av
San Juan y Cochabamba y con salida a Saavedra entre Cochabamba y Av San
Juan.- Tambien nació en el barrio Laboratorios Beta, justo frente a la
escuela Gervasio Antonio Posadas, comenzó chiquito y hoy es un gigante de
varios pisos incluso con salida por Pichincha entre san Juan y Cochabamba.-
Puedo mencionar también a Droguería del Sud, en Humberto primo al 1800, y
hoy con salida a Av San Juan al 1800.- Funcionó hasta hace muy poco la
Drogueria Libertad en Pichincha al 8OO, en la actualidad se encuentra en
otro barrio, no así las oficinas administrativas en EEUU al 18OO. En esta
arteria funcionó El laboratorio oftálmologico Halcon (hoy creo en Pilar) y
en la Rep.Fed. de Brasil.
La heladeria Saverio antes en San Juan entre Av Jujuy y Catamarca y luego
donde se encuentra ahora Av San Juan entre Catamarca y Dean Funes
El famoso barrio "de los Turcos" que en realidad fue un crisol de razas,
no solamente turcos, arabes, judios, etc. Incluso Carlos S Menen tenía en
Jujuy esquina Cochabamba un departamento, en la misma cuadra de la iglesia
San Cristobal.-
Vivieron muchos artistas y musicos. Incluso vivió en el barrio Francisco
Canaro, no recuerdo bien la calle, supongo Rincon o Sarandi, hay un edificio
que tiene un bronce que recuerda que ahí vivió Canaro, justo al lado de la
autopista 25 de mayo.-
Conocí personalmente a los hermanos Cao, de Av Independencia y Matheu,
boliche que se caía a pedazos con un despacho de bebidas alcoholicas sobre
Matheu, hoy Bar notable.
Recuerdo a mi maestra de primero inferior, la señorita Mayorano a mis
maestros. Pepe de cuarto grado, Grasi de quinto grado y Propato de sexto
grado. Y mi mayor orgullo fue haber sido abanderado durante un mes en
Octubre 58.
Bueno por el momento nada más Hasta la proxima.
Rafael De Paola
Moebius45@hotmail.com.ar
|
|
11/03/2011 Carlos
Macagno Estoy tratando de escribir una pequeña
Historia del barrio
Un Abrazo a todos y en especial a QUIQUE Vitale, que vivió en Catamarca
al 1200. Yo viví entre 1936 y 1962 en Catamarca 1351, donde mi padre tenía
su consultorio médico. En 1962 me mudé a San Juan 2838, donde sigo viviendo.
Casi 75 años en la misma manzana! Encontré esta página buscando en Internet
información porque estoy tratando de escribir una pequeña Historia del
barrio, del lapso 1970 -2010. Demasiadas cosas vivió el barrio desde esa
fecha, que cambiaron su fisonomía. La autopista, casi lo destruyó,
partiéndolo al medio. En 2006, publiqué un libro de poemas y relatos cortos
sobre San Cristóbal titulado " Sueños y Realidades " desde San
Cristóbal, en uno de cuyos capítulos hago una descripción de la cuadra de
Catamarca, al 1300, que la viví como pibe, adolescente, joven y adulto. Les
incluyo el relató porque sé que a algunos de Uds. les traerá desde el fondo
de su memoria dulces recuerdos de esos tiempos y de esos amigos y
personajes. Escríbanme, y relaten sus recuerdos. Si llego a concretar mi
proyecto, les envío el libro. Solo soy un escritor aficionado, que habiendo
transcurrido toda mi vida en este barrio, lo quiero, no lo cambio por
ninguno, y las vivencias acumuladas en un largo lapso, me motivan a
escribir. Quique; Nosotros junto con El Pelado Pordelanne, Félix (un
atorrante simpático) mi hermano Jorge y otros, también vivimos los apuros
que provocaba la aparición del autito para secuestrar la pelota que no
siempre era de goma, sino de papel comprimido en una media vieja de las
madres, empapada en el agua del cordón, con la cual arruinabamos los frentes
de los domicilios de la cuadra). Secuestro inocente, comparado con los que
nos tocó años después Carlos Macagno. San Juan 2838.
carlosmacagno@telecentro.com.ar
A la Autopista
Puñal definitivo de cemento, sin piedad clavado en este barrio
acunado por risas y lamentos de tangos y sueños proletarios. ¡Maldita
mil veces, autopista! Absurdo mamotreto del progreso, borraste
prepotente de mi vista un cálido mundo al que regreso cada noche, en
mis sueños sin consuelo. Y no sé si es lo que anhelo, revivir de mi
madre dulces besos, ver correr nuevamente por tu suelo, sintiendo por
su vista el embeleso alegres niñas, al viento el pelo. ¿Dónde están,
autopista, los árboles de mi calle, con sus flores perfumadas y
gorriones? ¿Dónde es posible que halle mis veredas con arrullos de
malvones, mil veces entre afectos transitadas, para siempre con furor
sacrificadas? ¡Cuánto dolor por tu presencia! ¡Cuánta tristeza por
tanta ausencia! El mágico mundo de mi infancia, el cálido entorno de
familia, del primer amor, suave fragancia, el solidario gesto del
vecino, compartiendo crueldades del destino, todo eso
albergaron las casitas, pletóricas de vida, y también de muerte,
destruidas para que la máquina inerte transite, ignorando
tanto afanes como cuitas. ¡Maldita, mil veces, autopista!
Babel y Five O' Clock Tea
Nos mudamos en 1936, a la casa de Catamarca 1351, donde mi padre instaló
su consultorio. Estaba ubicada en el mismo predio que hoy ocupa la comisaría
20, en esa cuadra tan particular donde Catamarca cae en picada hacia el
valle del Riachuelo. Era una casa recién construida, de dos plantas.
Ocupamos la planta baja y en el primer piso se instalaron dos matrimonios de
judíos polacos que huían de una Europa convulsionada por la Segunda Guerra
Mundial y las persecuciones raciales. Tenían conversaciones y discusiones
estentóreas, en idish, polaco y alemán, que despertaban nuestra
curiosidad infantil. En la esquina de Catamarca y Cochabamba, donde hoy
hay un bazar, se encontraba un garage, regenteado por el alemán Walter, con
quien mi padre, que había estudiado el idioma en el Nacional Buenos Aires,
tenía pequeños diálogos en el idioma de Goethe. Al alemán lo
ayudaba un empleado portugués, circunspecto y muy trabajador, a quien
siempre se lo veía bombeando manualmente la nafta en el surtidor de aquellos
tiempos. Nos hablaba en portugués. A ambos lados de nuestro
domicilio vivían familias italianas, que tenían negocios en los mercados
Italiano y Crovetto, y que se expresaban en italiano. En la vereda de
enfrente, en la esquina de Cochabamba estaba el almacén del barrio,
propiedad de un matrimonio de gallegos. A mitad de cuadra, vivía un
matrimonio de catalanes expulsados por la Guerra Civil Española. Ella
permanentemente asomada al balcón, observando el ir y venir de los vecinos,
quizá para paliar el hastío del exilio, y acompañada por un simpático
lorito, que ¡OH maravillas de la cultura avícola! también hablaba en
catalán. Enfrente, en una casa de inquilinato, administrada por una
pareja española de Castilla, vivían napolitanos y a su izquierda residían
tres deliciosas niñas, hijas de un matrimonio compuesto por un descendiente
de ingleses y una rusa bella y distinguida. En la esquina de Catamarca y
Constitución un matrimonio árabe, criaba a sus hijos argentinos pero entre
ellos hablaban su idioma. Por la mañana llegaba en su ágil carrito,
el lechero, un vasco de boina y acento inconfundiblemente vascuence. Mi
madre compraba productos de mercería a dos vendedores ambulantes, uno turco
y otro polaco que para huir de la leva militar y no ser enviado a pelear
contra los rusos, se perforó los dos tímpanos y quedó hipoacúsico.
Y por si todo eso fuera poco, mis padres dispusieron que debíamos aprender
inglés, y contrataron una profesora que concurría a nuestra casa lunes,
miércoles y viernes de 14 a 17 horas, sometiéndonos a mi hermanito y a mí a
una férrea disciplina para aprender el idioma de Shakespeare. Pero
ella no era inglesa. ¡Era Irlandesa! Miss Ann resumía en su persona
el arquetipo de la mujer anglo-sajona de esa época. Alta, rubia tirando a
pelirroja, pecosa, austera, seca, duramente disciplinada, cumplía
estrictamente los horarios y no toleraba la menor distracción. Autoritaria y
exigente, le estoy eternamente agradecido por haberme enseñado un idioma que
me sirve hasta la actualidad en el ejercicio de mi profesión. Vestía
permanentemente traje sastre y apenas coloreaba sus mejillas. No se pintaba
las uñas. Los cuatro años que nos tuvo a su cargo, exigió que a las 5
de la tarde, ni un minuto antes, ni un minuto después se le sirviera la
merienda al estilo inglés, el famoso five o¨clock tea, en una ceremonia que
nuestra empleada, la correntina Antonia cumplía con un temor reverencial,
despotricando en guaraní. Mi hermano se liberó de la tortura, mediante un
acto heroico. Una tarde se escondió bajo la mesa y cuando miss Ann se sentó
para comenzar la clase, le mordió una pantorrilla. Fue definitivamente
expulsado del paraíso anglosajón. Llegando a este punto del relato, puede
alguien preguntarse como era posible que en esa cuadra de Catamarca al 1300,
donde se afincó tanto cosmopolitismo cultural, y donde se hablaba alemán,
portugués, idish, ruso, polaco, inglés, italiano, turco, vascuence,
gallego, guaraní, árabe, castellano con dejo castizo, y por supuesto el
castellano porteño con giros arrabaleros, y donde había un loro que hablaba
en catalán con su dueña, nadie hablara el melifluo idioma de Descartes,
Verlaine, Rimbaud, Sartre, Flaubert .y tantos otros genios de la
literatura universal. No os apuréis. Estaba doña Bertha. Una viejecita
desdentada, que habiendo sido desplazada de los burdeles por la edad y las
secuelas de una cruel enfermedad profesional, se ganaba la vida haciendo
trabajos a domicilio. Y cuando entraba a nuestra casa, recordando quizá sus
orígenes parisinos, saludaba con su aguda voz, con un ¡bonjour mes amies!
Carlos Macagno. 5/3/06
|