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23/06/2008 Jorge Luis
Nadín El tiempo pasa, los recuerdos quedan Que tal mi querido barrio de Saavedra, qué ingrato, pasa el tiempo y ni
siquiera unas líneas, pero no te olvidé, cómo te voy a olvidar si en cada
lágrima escondida hay un recuerdo de vos.
Son largas las noches de invierno, el tiempo, tirano, hace que las imágenes
vuelvan y vuelen al mismo tiempo. Inviernos crudos de pantalón corto,
escarcha en los cordones de las veredas, nuestras viejas que nos preparaban
para ir al polo norte en vez de ir al cole. Es cierto no había tira
balanceado, la tele era de 4 canales, los picados de futbol eran más cortos,
la vieja me tentaba a entrar con un chocolate bien caliente, a veces con
vainillas, otras con las famosas galletitas de las mil tetitas, como yo
decía, las rococó, el capitán Piluso hacia de las suyas con coquito, a veces
el lanero solitario, el Cisco Kid, Rin tin tin, Lassie, así pasábamos el
tiempo, a veces en la casa de algún amigo, cambiando ficha, generalmente en
la de Carlitos (Malalel), Vidal y Núñez, o en la Daniel (Milanesi), Vidal y
Republiquetas, a veces en la mía, en la Edgardo, en fin, el invierno se
hacía sentir. Hasta la hora de ir a la cama me quedaba extasiado viendo al
viejo haciendo pizzas y empanadas, otras los churros a la madrileña, el
helado era en verano, recuerdo que con el tiempo me comento que en el
boliche pararon Yonny Tedesco y un muchacho que después actúa en Los
Campanelli, pucha la memoria me juega un mal momento y no recuerdo el
nombre. Los arboles pelados, cuando caía la tarde le daban un aspecto
de pueblo fantasma al paisaje de la calle que parecía perderse hacia Av. del
Tejar. Solo algunos colectivos y unos pocos autos rompían el silencio del
señor invierno. Jorge (me decía la vieja) abrigate que hace frio, te vas a
resfriar, ponete la bufanda en la boca, los guantes, pucha que me parece
verla, como diría Fontanarrosa, que lo parió, el reloj del tiempo corrio
rápido, hoy me encuentro diciendole lo mismo a mi hija. Ya ves Saavedra, el
invierno también trae recuerdos, imágenes de gente que ya no está pero está,
como el nombre de Republiquetas o Av del Tejar o Cramer de una sola mano,
como la Asunción, como el colectivo 10 o el 405, o la heladería de mi viejo.
Al fin la memoria viene mi tito Mendoza, actorazo cómico, sabía que no me
podía olvidar, caray como me voy a olvidar si todos los recuerdos de mi
querida Saavedra los tengo grabados a fuego en mi corazón.
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05/05/2008 Amalia Sica
un vecino que conoció al abuelo del Sr. Rubén Aguirre Soy una vecina del barrio de Saavedra. Leí sobre el pedido del señor
Ruben, puedo contactarlo con un vecino que conoció a su abuelo y a él
también. Mi correo es
amaliasica@yahoo.com.ar espero poder serle útil. Un saludo.
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30/12/2007 Noemí TERESA
Grandiccelli Cramer y Ramallo Hola, me llamo Noemí y quiero contarles que pasé mi infancia en Cramer y
Ramallo, a pasos de la Plaza Vicuña Makena, donde iba siempre con mis primos
o algún tío que nos llevaba a jugar. Estoy hablando del año 1955 en adelante, si pudiera hacer contacto con
alguien que en aquellos años vivió o todavía vive allí me encantaría. Mi bisabuelo era Cesario Francisco, el dueño de casa que tenía 9 hijos,
los varones todos bomberos, las mujeres amas de casa, menos mi abuela que
quedó viuda joven y tuvo que mantener a su hija; les cuento que hoy vive y
tiene 91 años. Tenía una amiga que vivía frente a la plaza, hija de italianos, jugábamos
toda la tarde. Todos los hombres de la casa eran de Platense, recuerdo que todos venían
caminando por Crámer después que terminaba el partido, los domingos a la
tarde. Recuerdo que en la esquina había una farmacia. Todos los casamientos de la familia se realizaron en la iglesia San
Isidro Labrador. Recuerdo a Don José el zapatero, que tenía su taller en una esquina de
Ramallo cerca de la plaza a dos o tres cuadras, hacia Cabildo. Los sube y baja de la plaza, el bebedero de pie blanco, uuuuuhhh cuántos
recuerdos hermosos y qué lindo sería encontrar a alguien que se acuerde de
lo mismo!!!! De la Negra Prado, de Etelvina, de los Pompei, es mucho tiempo, tal vez
no encuentre a nadie ya de esos momentos conocido o no, seria un sueño. Bueno espero que alguien que pueda leer esto me quiera responder a mi
casilla:
noemiteresagrandiccelli_17@yahoo.com.ar Para poder compartir tan lindos
recuerdos. Gracias a todos los que hacen esto posible que es de mucho valor.
Feliz Año 2008.
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10/11/2007 Morfati
El barrio lindo y coqueto de Saavedra,
Barrio de Murga, Tango y Carnaval Bueno, hace 5 años que vivo en España, me fui cuando tenia 20 años, los
cuales los viví en el barrio lindo y coqueto de Saavedra, Barrio de Murga,
Tango y Carnaval.
Mi amor a este lugar no tiene nombre, ya que mi Abuelo se vino de Galicia en
la década del 50, y como gallego tal se puso un bar al frente de la Vieja
Fabrica Nestlé, tenía el bar en la calle Núñez Entre Plaza Este y Tronador
y unas de las pocas calles de adoquines que quedan en el barrio. Después mi
viejo fue a la escuela Felix de Azara escuela 22 Distrito escolar 15 en la
calle Guayra, donde terminó su primario ahí, 30 años después de él yo fui al
mismo colegio pero ya la calle era Tamborini. Pasé toda mi infancia entre
las torres de Ruiz Huidobro y después en la Calle Larralde(Republiquetas) y
plaza Oeste. Me cansé de jugar al futbol en los campitos de Donado, hasta
que me agrandaron la calle y pusieron la Avenida Parque y se comieron todo
los campitos, por suerte los vecinos del barrio por lo menos consiguieron
que la avenida se llame Roberto Goyeneche. En fin toda mi vida pasó por ese
barrio, y pasó la vida de mi viejo y abuelo, tantas historias me contaban,
cuando iban a ver a platense los sábados, el cine que después se hizo
iglesia, etc., etc. Por todo esto, el barrio lo llevaré siempre en el
corazón esté donde esté, siempre estará en mi mente y mi corazón este Barrio
tan lindo.
Saludos a todos y gracias por la pagina
Éxitos
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23/10/2007 Rubén
Aguirre Buscando información sobre mi
abuelo, Esteban "Chivo" Aguirre Estimado Señores:
Mi nombre es Carlos Ruben Aguirre, nací en Estomba y Nuñez. Mi abuelo,
Esteban Aguirre (le decían el CHIVO) vivió en esa casa donde paso su
juventud.
Paraba en el Tabano y lo conocía a Goyeneche. Era amigo del Pibe Varela y de
Galvani que tiene la Farmacia. Mi abuelo falleció en 1978.
Resulta que me comentaban que mi abuelo era un crack jugando al fútbol. Me
contaron algunas historias como que un día juego en el centenario de
Montevideo que la rompió y salió en una revista que nunca pude conseguir.
Averiguando cada vez tengo menos información.
Lo que me perjudica es nadie me puede decir en que año fue. Tampoco si fue
con Platense o con otro club porque cuenta la historia que los clubes de
barrio solían ir a jugar a Uruguay.
Les mando un abrazo y si se enteran de lo que cuento háganmelo saber.
Muchas gracias.

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27/07/2007 Jorge Nadín -
El Barrilete Escuchaba las otras noches un programa, muy tarde por cierto, y nombraron
el barrilete, en seguida los recuerdos empezaron a venir, recuerdo a mi
viejo trayendo las cañas, comprando el papel de barrilete en lo de Domine,
era toda una ceremonia, como en invierno había tiempo, la heladería estaba
cerrada, el viejo tenía tiempo para esos juegos. Con paciencia iba partiendo
las cañas y de a poco le iba dando forma al barrilete, podía ser cometa, en
forma de rombo o hexagonal, a mi me gustaba el último, daba más importancia,
tenia otros colores y se notaba más en el cielo. Con mucha prolijidad, mates
por medio iba pegando el papel, con mucho cuidado, para no romperse, hasta
que iba tomando forma, él a veces, yo me daba cuenta, me miraba la cara para
ver mis ojitos encendidos ante una de las siete maravillas del mundo, que
para mi con siete años, existían en ese momento. Lo alzaba, lo miraba,
cuidaba cada detalle, cuando estaba seguro que estaba bien hecho, venía el
broche final, la cola, retazos de trapos de muchos colores le daban el
ultimo envión de obra maestra, un rollo de piolín y quedaba listo para
jugar. Al otro día, a veces tocaban las vacaciones de invierno, a la mañana
íbamos al parque, al que esta en García del Rio y Pinto, por las dudas
llevaba papel de repuesto y plasticola, siempre recuerdo el olor a
eucaliptos, los coquitos tirados en el suelo, los juntábamos para después
llevarlos a casa y ponerlos en un tachito con agua caliente para que diera
lindo aroma, la vieja se quedaba en casa, era cosa de hombres, para hacerlo
más interesante, le poníamos un papel con algún mensaje. Él decía que cuando
llegara al cielo alguien lo iba a leer, claro uno de pibe se cree todo, con
el tiempo uno se da cuenta de que el papel sube por inercia, pero, bah, eso
no cuenta ahora. El viejo tomaba un pequeño trote, siempre contra el viento
y el barrilete empezaba a subir, la satisfacción del viejo al verlo remontar
era grande, su obra había tenido éxito, yo recuerdo que reía, era feliz, con
que poco, unas cañas atadas, un poco de papel barrilete, trapos y piolín,
corría detrás de el cuando ya estaba bien arriba me lo daba, ¡ TENÉ FUERTE,
DALE PIOLIN DESPACIO PARA SUBA, NO AFLOJES, OJO LOS ARBOLES !, un montón de
recomendaciones, cuando ya la carta había llegado al cielo había que
bajarlo, de a poco para que el piolín no se rompiera y no se enredara en
ningún árbol. Tarea cumplida, después de yapa unas vueltas a la calesita y a
tomar la leche a casa y contarle a la vieja que por un rato había sido
astronauta. El tiempo, los barrilete fueron dejando de pasearse por los
cielos de Saavedra, dieron paso a las compus, los celulares y la TV por
cable, hoy ya pisando los 50 me quedé sentado un momento en una plaza de acá
de San Juan, había un pibe con un cometa, me imaginé que era yo, me
emocionó, sin querer puse una carta en ese sueño que remontaba, TE QUIERO
VIEJA, decía, estoy seguro que la leyó.
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01/07/2007 Jorge Nadín -
El Sereno Cae la noche sobre algún punto de nuestro mundo y otro
mundo empieza a andar, quizás mas lento, mas pausado, con claroscuros,
noches cerradas, de luna llena, de cuatro estaciones y entre ese sin numero
de gentes rodando por el planeta están los serenos. Cuidadores de ilusiones,
iluminadores de barrios, contadores de historias, vividas algunas, otras
inventadas, con frio, con calor, lluvia, heladas, cubiertos muchas bajo
techos de chapa y paredes de ladrillos pegados con adobe, mirando como crece
ese niño, que frente a si, tienen, a veces una casa, otras grandes
edificios, tratan de compartir esa alegría ajena, mientras los dueños vienen
y ven su obra, después la soledad de la noche y los ruidos del silencio.
Recuerdo cuando purrete, en Saavedra, los serenos que se juntaban a las ocho
en verano y seis y media de la tarde en invierno, en la esquina de Cramer y
Republiquetas (C. Larralde), cada esquina tenia una llave interruptora para
prender la luz de la cuadra, nosotros a veces les ganábamos de mano y
prendíamos las farolas. A la mañana el mismo ritual, no se si eran felices,
pero se sentaban largas horas a charlar, a piropear, pero sin grosería, con
el tiempo, cuando a uno le toca vivir esa experiencia se da cuenta cuanto de
poesía hay en el tragicómico sereno. El tiempo, el avance de la tecnología
fue haciendo desaparecer a ese personaje de las calles de buenos aires, la
luz de mercurio con células fotoeléctricas desplazaron el ritual de todos
los días, nunca mas cierto los versos de carriego en el ultimo organito,
nada mas que el quizás el ultimo sereno no fue de puerta en puerta, ni murió
con la tarde, fue un amanecer, como para que el sol con sus primeros
destellos de luz se guardaran en sus retinas y vieran las calles ya
asfaltadas de Saavedra con una luz que ellos imaginaban. El sereno no es el
triste payaso de largos comedias, es el velador de amores escondidos, de
furtivos besos, pintor de paisajes que solo de noche se pueden ver, amante
de las estrellas y seguidor de la luna llena, rompevientos de tormentas y
secreto guardián de los sueños amantes tocados por el rocío. Quizás dentro
de poco pueda volver a caminar por mi querido Saavedra, tengo ganas de
sentarme en ese esquina para esperar a aquellos fantasmas disfrazados de
serenos que deambulaban silenciosos por las calles de mi barrio.
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