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Te despido Homero
por
Ricardo Lopa

13/11/2009
Bueno
Homero, te mandaste para festejar los 101, el 1º
de noviembre. Feca de por medio la parlamos meta
y ponga.
Y ahora
nos despedimos, pero vos la batiste de
prima, y yo, de puro caradura. En la charla, el
barrio, cantó, primero yo, pero no vino de uno,
como Boedo, Pompeya o Patricios, vino del Sur. Y
vos Barba, sos hombre de todo ese arrabal que
describís en tus canciones, que abarca todos
esos barrios, los agrupa con sus comunes
características, a pesar, de sus
particularidades, que las tienen, pero que los
une en un todo indestructible. El tiempo
malévolo pasará, vos te piantaste, y acá estás,
me parlás y te parlo, y te volvés a ir, y te voy
a seguir, no te quede duda,
“que ayá
en el horno se vamo’ a encontrar ”. Y
también de seguro, que allá, vos y yo, yo y vos,
le vamo’ a batir al Barba Mayor; somos del Sur.
Quizás vos más de Pompeya, quizás yo más de
Boedo, pero del Sur, al fin.
No te gustó
un joraca, cuando comparé nuestra condición de
hombres de Boedo y te tiré para ajoba.
Claro, te
engranás, y está bien que lo hagas y te duela,
pues tan solo duele lo querido. Me confirmás,
que si bien vivías en el límite borroso con San
Cristóbal, siempre te sentiste hombre de “Buedo”.
Me tirás “Buedo”,
claro solo el punto de Boedo, batilana “Buedo”
Me batís,
que de pibe y adolescente, como Buedense tu
pequeño trozo de manzana, era
Garay y
Danel. Pasaje que te supo ver de cortos y
también orgulloso haber llegado a los largos.
Me decís
que recordás, que cada integrante de la cuadra
era patrón y soto de la misma y propietario sin
título de la esquina, legitimado por años de
usufructo. La esquina de Garay y pasaje Danel,
solía incorporar adherentes de las cuadras
vecinas, obraba como un fuero de atracción sobre
los que no tenían sentido de pertenencia en
otros lares. Por ahí andaban, Los Bancheros,
Pancho Caso, Los Hermanos Sureda, y Catulín,
entre otros gomías. Ah, me olvidaba de Francisco
Sabelli, ¡qué “papa” tenía el “loco”! Claro, -continuás
chamuyando- que los límites de influencia
estaban dados hasta donde comenzaba a tener
ingerencia otra barra de otra cuadra con otra
esquina de parada.
Y para
confirmar tu pertenencia en Boedo, me decís que
no fue una, sino varias esquinas donde paraste;
como la de Boedo y Pavón y su boliche, la del
“Carpintero”, de Loria y San Juan; hay Tano
Julián en que andarás, y la militante del
Japonés, en San Juan y Boedo, que luego te la
van a etiquetar, bueno, bienvenida sea. Y que
fue esquina primero, “San Juan y Boedo
antigua”,
y barrio después “San Juan y Boedo
antiguo”. Rivero y el dogor Troilo, tuvieron
mucho que ver.
Pero, me
batís, que compartiste afecto, tu afecto, con
otro barrio, y, claro; Pompeya, te estaba
esperando. Viste Hombre que no eras solo hombre,
de Boedo. No pongas jeta enculada gil, el amor
es uno, y el tuyo también, y fue el Sur. Ah, y
vas por más. Y tu esquina, producto del Luppi,
allá en Pompeya, bien pudo haber sido Centenera
y Tabaré, ó Centenera y Esquiú. Por ahí,
desfilaron, de seguro, Pancho Rabanal, Antonito
Musladino (el herrero “manoblanca”) Pepe Dames,
Sadi Mozo, y demás de la pesada. Y como la
aguntaban los muchachos, pues, no cualquiera se
la banca, en el límite borroso de ciudad y
pampa. Pues Soldati y Lugano, eran la pampa por
venir, y por llegar.
Pero, de
puro porfiado y antes de piantar, me querés
chamuyar de otra esquina impardable. Si, la
esquina tanguera de Rioja y Caseros, y posta que
en el café Benigno de unos metros ahí nomás, me
decís que frecuentaste afectos incomparables,
como hombres de la talla de Los Malerba, la piba
Lamarque, Barbieri, y
Cátulo, el que se anotaba en todas.
Pero,
quedate tranquilo, te reconozco como hombre de
Boedo y otros barrios que integran la familia
del Sur, formada por Boedo, Patricios y Pompeya,
y te alegrás. Comunidad de hecho, con
fisonomía edilicia y social bien
definida. Porque, a pesar de los años
transcurridos, Boedo no es Madero, ni Patricios
es Palermo “Sojo” y mucho menos Pompeya Palermo
“Hollywood. Ojo Homero, ni mejores ni peores, es
el Sur. Bueno, en lo edilicio, claro, aquellos
mejores, pero, sin el aroma de Barrio del Sur,
que no es poco.
A esta
altura, para que no haya recelos en la cantada,
bato y pregunto, ¿sos el indicado para el
chamuyo del Sur? No hay lugar a dudas. Si bien
toda comparación es ingrata e injusta de movida,
quien mejor que vos Barba, para graficar al Sur
y su gente
Y vos, con
tu Aña que siempre te acompañó, fuiste hombre de
la
Confederación del Sur. Del Boedo culturoso,
del Patricios milonguero y del Pompeya del
metejón. Y así lo hiciste saber en tu “Sur”,
donde reflejás el tipo querendón que supo
caminar por
“San
Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya….
Claro, el
tiempo no se detiene, y malévolamente los años
pasan, y la vida se pianta, junto con la “arena”
de la futura Almafuerte del Parque querendón.
Nostalgias de las cosas que han
pasado, “arena” que la vida se llevó, pesadumbre
de barrios que han cambiado, y amargura del
sueño que murió (“Sur” - Manzi-Troilo)
Y te
despido Barbeta, viste, la vida es un eterno ir.
Ahora, te pido de sotamanga, que me reserves un
lugar cerca del Chiba, que de seguro debe manyar
sobre Boedo, Pompeya y Patricios, pues tu
chamuyo siempre presto, le habrá llegado, justo
a él, siempre tan abierto a la cuota de oreja
fresca.
Ricardo Lopa
Boedo,
noviembre de 2009
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