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De puro chamuyo, Homero y Julián
por
Ricardo Lopa

06/04/2009
Mientras tanto, en una tarde cualquiera, te imagino Homero en el feca de
Boedo y Rondeau de parla con el tano. Si El tano Julián, el gomía del rrioba
te chamuyó. Aquél que tuvo tus mismas raíces, aunque santiagueño vos, y,
tano él Y, tanto vos, como él, se morfaron el Sur. Pompeya, Patricios y
Boedo, fue de ustedes, y de algunos más. Y Julián te imaginó, en
una esquina cualquiera, de tu Sur, con el almacén cómplice, en la búsqueda
del terraplén que los unió de cuore.
Te procuro en el barrio de la luna amistosa con la cita en la
esquina del antiguo almacén. De espaldas a los números que nos devuelven
rosas nuestro origen fue el mismo: aquel del terraplén.
Y Julián te imaginó, con tu cielo y su cielo, que no se comparte, porque
Uds. lo crearon a fuerza de imaginación; guitarras, milonga y corralón.
Bueno, de vez en cuando, ese cielo sureño se puede compartir. Se puede
prestar un rato, pero vuelve, único y sensible, como el arrabal, que de puro
guapo trepó al cielo, y, de ahí se confunde con las “Tres Marías”, y, ya,
uno no saben si son estrellas o son Pompeya, Patricios y Boedo, que treparon
al cielo.
Crepitar de guitarras en un manso desvelo pespunteando milongas y
siempre el corralón, como nos pesa ahora la ausencia de aquel cielo
que inventamos Homero, ayer en la canción.
Y todo era modestia en tu Pompeya, Homero y Julián. Barrio proletario,
como quien dice. ¡Pero qué felices! Y los componentes imaginarios,
querendones, con cultura por venir, pero, eran nuestros pibes, como vos y
yo.
Vinculados a nubes, chiquilines descalzos y en el barrio ¿te
acuerdas? solo pasa una vez. Angulosas memorias me invaden y rebalso
de ternuras que acaban de brotarme recién. Era Pompeya sí, claro, era
Pompeya, la calle Centenera, la esquina Tabaré. Pero te digo Homero
que era aquella latitud de mi sangre, de tu alma, lo sé.
Y la nostalgia te invade renuente de corralón, portón y paredón, y la
pebeta del primer metejón. Y los sapos que de puro progreso, se piantaron,
junto con el hueco de Cachi, la laguna y la chata celeste del corralón. Y,
para los porteños, como vos y él, como Homero y vos Julián, no es lo
mismo de patacón por el empedrado, que supo en su momento apreciar el pique
desparejo de la pulpo, que el asfalto que no llegó, pero, indefectiblemente,
llegará. Y vos Tano, simplemente Imaginás a Homero que piantó, pero
el “bobo”, te dice, que está, lo añorás, lo buscás, al igual que al rrioba,
que no encontrás. Pero, la luna, tu luna, la del amigo, que fue quinceañera,
ya madura, siempre está, y no deja de platear Pompeya, como una ofrenda a la
amistad.
Por el duro empedrado de Famatina al este, la novia quinceañera con
cita de portón, y el corralón que tuvo la chatita celeste y la luna de
siempre plateando el paredón. El hueco allá por Cachi, de noche la laguna
y aquel coro de sapos redoblando un dolor. Pensando en estas cosas de
pronto siento una tristeza que me anula, es cuando hablo de vos.
Y la yunta tanguera, partió de Pompeya, llego a Patricios por Monasterio,
puro arrabal. Y, en el cirujeo de los cirujanos de la quema, la
milonga se nutrió, fue misterio que se develó. Y decime Homero, si Boedo,
con toda su cultura incorporada con Pepe, la Peña y el Grupo, no fue, en
parte creación tuya, que hiciste Sur, para ellos, para nosotros, para Buenos
Aires. Y Boedo, fue, borrachera de cultura, tango y arrabal. Y bebimos, todo
eso, a más no poder. Hasta que el chiba dijo basta, pero, luchaste por tu
Sur sin arrugar, hasta que se te apagó la luz, pero, lo juro por esta, que,
peleaste hasta el final.
De cuando caminábamos la calle Monasterio, hablábamos de tango que la
ciudad un día llevaría en su entraña. "Estar en el misterio", me
acuerdo de que modo profundo lo decías. Y Boedo,¡que cosa!. Fue nuestra
la aventura de hacernos al paisaje que devolviste en Sur. Que importa
haber caído, luchado, luchado en esta dura vía crucis de la vida sin un
rayo de luz….
Y el amigo está. Está en vos Julián, que le chamuyás. Y, está en él, que
está y te ficha, desde el terraplén. Y Pompeya, Patricios y Boedo, son
privilegiados al tener su luna exclusiva, obsequiada en poemas a través de
su prole, imaginario colectivo del cual formaron la parte privilegiada
ustedes muchachos. Barrios del Sur, que, tienen también su sol
característico y distintivo, que vos Tano, la batís de una que no se
emparda, y que febo, tu febo y el de Homero, tienen el sello que tu obra y
la del Barba le dieron y que orgullosamente luce por Chiclana, Boedo y Cachí...
…Homero Manzi ausencia, Homero Manzi no, otra vida es tu vida, yo bien
sé, no te has ido. Concurro con mi verso; te repito que yo me cito con
tu sombra en el barrio querido.
Aquel del alto cielo que hemos compartido
y que de pronto un día se nos hizo canción.
(“Homero Manzi”.Julián
Centeya )
Y son dos los gomías, que en yunta vagabundean por Sáenz, Caseros y
Boedo. Chamuyan del corralón, paredón, portón y terraplen. Y, son dos para
inventarse amorios que no fueron y son, y son dos, Homero y Julian. Y
son dos gomías, tan grandes y eternos que hasta se inventaron un cielo
compartido, “que de pronto un día se hizo canción”
Ricardo Lopa
Boedo, abril 4 de 2009
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