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El túnel de
Parque Avellaneda
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Túnel del Hospital Moyano |
Aquello que
está oculto, lo que no se ve, lo que yace escondido bajo la tierra forma
parte de un mundo de encanto y misterio. Quizá por ese motivo, entonces,
los túneles de Buenos Aires hayan lucido por siglos un aura de magnética
atracción.
Muchas teorías
extrañas se han escuchado sobre ellos. Que eran vías para ejercer el
contrabando, que servían de simple paso entre edificios contiguos, que
los utilizaron para esconder tesoros, que los aprovechaban los monjes
para comunicar su iglesias, que servían de refugio, que propiciaban
huidas... Quizá algunos argumentos sean más respetables que otros a la hora
de marcar su factibilidad histórica-geográfica, pero lo que resulta
notable es la falta de información concreta, de documentación fehaciente
que nos hable desde el pasado de la presencia y el significado de estos
enigmáticos ingenios. |
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Obviamente,
no se habla de lo secreto, no se escribe de lo oculto, no se da a
conocer aquello que nació para permanecer fuera de nuestra vista, de
nuestro universo de conocimiento. Como diría Jorge Barroca en su
artículo sobre túneles publicado en el Nº 2 de la revista “Todo es
historia”: parecería que sobre este tema existía una tácita censura,
un vedado tabú que acalló cualquier mención que sobre ellos se hiciera
durante nuestros primeros siglos de historia.
Las primeras
noticias referidas a los túneles datan de mediados del siglo XIX y
aparecieron en el “Comercio del Plata” y en “La Gaceta Mercantil”. A
partir de allí se los menciona esporádicamente en diversos medios, casi
siempre como resultado de un descubrimiento casual. Tal es el caso de
los hallados de manera fortuita en la Manzana de las Luces: en 1912, al
construirse una sala de la antigua Facultad de Arquitectura, el piso
cedió y dejó a la vista parte de una red de túneles que, construida
seguramente por los jesuitas (expulsados por Carlos III en 1767), habían
mantenido oculto su secreto. |
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También se
descubrieron túneles en el Cabildo, bajo el Colegio Nacional Buenos
Aires y la Iglesia de San Ignacio (a los cuales no puede accederse
por desmoronamiento), en el cuartel que se levantó en Plaza Lorea (Saénz
Peña y Avenida de Mayo), en el Hospital Neurosiquiátrico Braulio
Moyano, bajo la Casa de Gobierno, en la escuela técnica
Otto Krause
y presumiblemente también bajo el casco de lo que fuera la estancia
de los Olivera (“Chacra de los Remedios”, hoy Parque Avellaneda).
Los antiguas galerías se hicieron
excavando directamente sobre la tosca que es un material compacto y
arcilloso de color marrón que forma parte de nuestro suelo y que
permite realizar excavaciones a poca distancia de la superficie.
La finalidad de los túneles, como dijimos al comienzo, es
incierta, ambigua y siempre discutible. Quizá lo más simple y
sencillo sea el pensar que hayan servido para la defensa o la huida.
Avalando esta postura podemos argumentar que los túneles más
antiguos y primitivos coexistían sobre construcciones en las cuales
aparecían torres, miradores, campanarios, que a manera de auténticos
mangrullos podían adelantar la llegada de visitantes o agresores. |

Túneles de la
antigua
Aduana Taylor |
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Hubo auténticos estudiosos que se dedicaron a
recopilar, archivar, investigar e interpretar la información que iba
apareciendo sobre el tema. En tal sentido las figuras más emblemáticas
fueron las del arquitecto Héctor Greslebin y el ingeniero Carlos L. Krieger, debiéndose mencionar también al ex director del Museo
Etnográfico Sr. Félix F. Outes y en la actualidad al arquitecto
Daniel Schavelson, experto en arqueología urbana.
Greslebin decía: "Los subterráneos no deben destruirse. Son una
parte esencial de la historia argentina y de la vida secreta y antigua
de Buenos Aires. Las autoridades municipales y nacionales deberían
procurar su mantenimiento y conservación, aunque fuera parcial...". |
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Cerámicas encontradas dentro de los túneles |
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Sabemos lo que
significa “falta de presupuesto”, entendemos que hay urgencias y
necesidades que deben ser atendidas, que hay prioridades, que hay que
ser pacientes..., que todo llega finalmente. Para esa instancia futura
proponemos un trabajo que merece ser realizado: investigar el o
los túneles que existirían en los terrenos del actual Parque
Avellaneda.

Casco de la antigua "Chacra de los
Remedios" |
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El
sector que hoy ocupa el parque fue primitivamente propiedad de la
Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo quienes
arribaron al solar en el siglo XVIII. Para el año 1755 habían erigido un
oratorio consagrado a la Virgen de los Remedios y un asilo de
huérfanas. Con posterioridad la propiedad fue adquirida por la familia
Olivera quien construyó el casco principal de la chacra y una
residencia más pequeña conocida como Villa Ambato ubicada a unos
550 m
de la anterior. Se supone que con la función de interconectar
defensivamente ambas edificaciones se socavó un túnel que aún espera ser
redescubierto y estudiado para satisfacción de historiadores,
arqueólogos urbanos y orgullo de vecinos.
Varios son
los relatos que coinciden en señalar su existencia. Está el testimonio
de los antiguos habitantes que recuerdan haber recorrido, cuando chicos,
los primeros metros del viejo túnel accediendo a través de una entrada
disimulada que existía en el casco principal de la estancia; y está
también el testimonio de aquellos que presenciaron las obras realizadas
en las proximidades de la añosa Villa Ambato (hoy ocupada por la escuela
Técnica Nº 8) y que coinciden en señalar la existencia de un túnel que
fue eficazmente tapiado para evitar inconvenientes mayores.

Vista satelital de la zona referenciada:
arriba y a la izquierda, marcada con un punto rojo se encuentra
"Villa Ambato"; en la parte inferior de la fotografía el punto rojo nos
indica la ubicación de la "Chacra de los Remedios". En naranja aparece
una de las trazas posibles del túnel de los Olivera.
Debajo de
cada baldosa porteña hay un pedacito de nuestra historia. Si crecemos
conociendo los hechos generados por aquellos que nos precedieron
seguramente encontraremos un nuevo sentido al entorno que nos habita, resignificaremos cada paso dado, cada mirada depositada en lugares y
situaciones que hasta entonces habían carecido del marco referencial
apropiado.
Descubramos
quienes fuimos. Saquemos a la luz lo que aún permanece oculto.
Rescatemos del olvido el mensaje legado por los primitivos porteños...
Carlos Davis
- Para www.barriada.com.ar - Julio 2005
Agradecemos al Licenciado Marcelo Weissel
por la colaboración brindada.
Bibliografía
El misterio de los túneles coloniales de Buenos Aires"
Jorge Larroca - Revista “Todo es historia” (N° 2, Junio de 1967)
"Historias bajo las baldosas"
Varios
autores - Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y
Cultural de la Ciudad de Buenos Aires (CPPHC)
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/bajolasbaldosas/
"El barrio de La Floresta, reminiscencias de su pasado"
Emilio Juan Vattuone - Cuadernos de Buenos Aires
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