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LA CHACRA DE LOS REMEDIOS Y EL GENERAL HILARIO LAGOS
“EL SITIO DE LA CIUDAD
DE BUENOS AIRES 1852-53”
Prof. Laura De Marco- Secretaria
Junta de Estudios Históricos del Barrio Parque
Avellaneda
Al ser vencido Rosas por el Gral. Urquiza en la batalla de Caseros, la
ciudad de Buenos Aires se niega, a fines de 1852, a aceptar el Acuerdo de
San Nicolás y a cooperar con el Congreso General Constituyente reunido en
Santa Fe dando paso a un conflicto entre los provinciales de Buenos Aires y
los porteños de la ciudad. Surge un intenso movimiento en la campiña
de Buenos Aires y se advierte el predominio que la Provincia tenia durante
el periodo rosista, consolidado a través de los Juzgados de Campaña y las
Comandancias Militares.
En la capital, las divisiones parroquiales y barriales permiten captar el
sentido federalista y/o centralista de la población de la Ciudad
de Bs. As. Los distintos sectores políticos no quieren perder posiciones y
se parapetan detrás de la Cámara de Representantes, que actúa como un
Congreso Nacional, con los mismos vicios que tuvo durante el rosismo. Esta
situación le permite a la Sala de Representantes de la Ciudad de Buenos
Aires un rango revolucionario donde hay 2 posiciones:
* Los que buscan consolidar el sentido provincial
* Los que intentan lograr la unión nacional con eje en la ciudad de Buenos
Aires.
Los hombres de la ciudad se pronuncian en contra del Gral. Urquiza en la
Revolución del 11 de Septiembre de 1852, siendo Bartolomé Mitre y Valentín
Alsina (Gobernador de la Prov. De Bs. As.) los lideres de ese movimiento y
en su accionar, utilizan todo tipo de recursos, ya que disponían del dinero
del Banco Provincial y de las rentas de la Aduana. Mitre intenta
nacionalizar la revolución de Septiembre a través de manifiestos dirigidos a
los pueblos del interior en tanto que Alsina, con actitud drástica, provoca
el aislamiento de la Prov. de Bs. As.
Esta situación rebela a distintos sectores políticos y económicos de la
Capital y el campo bonaerense, provocando el “Pronunciamiento del Gral.
Lagos” el 1° de Diciembre de 1852 que tiene por objeto incorporar a la
provincia de Bs. As. al seno de la Confederación, bajo el lema “Unión y
Fusión”
Este levantamiento permite, a través de una contrarrevolución, definir el
conflicto: disturbios militares y diplomáticos de características políticas
intentan evitar que el conflicto salga fuera del seno provincial.
Todos los jefes de la campaña provincial apoyan a Lagos y se acercan a la
Capital con las fuerzas disciplinarias que terminaran sitiándola.
La ciudad queda reducida a un círculo que rodea la Plaza Mayor y calles
adyacentes. En un 1º momento las fuerzas de Lagos se pasean por la ciudad
provocando pánico. La Capital comienza a ser fortificada e incluso se
realizan “enganches” de mercenarios extranjeros para enfrentar las
guerrillas, que comenzaran a sucederse durante siete largos meses.
Cuentan con el apoyo de varios agentes dentro y fuera del país, como el de
Carlos Calvo, cónsul en Montevideo que emprenderá una serie de negociaciones
económicas y militares para obtener recursos contra Urquiza y Lagos.
Así, organizan las comisiones domiciliarias para obligar a los ciudadanos a
tomar las armas (cosa a la que se negaban), la organización policial de
carácter militar y la reestructuración del ejército de la Capital. La ciudad
era dividida en 6 secciones y cada casa se convertirá en cantones que la
Comisión de Fortificaciones habrá de construir detalladamente,
complementando esta tarea con el zanjado de calles que tenía por objeto
inutilizar la caballería.
El Gral. Lagos se retira al Partido de San José de Flores (recordemos
que en ese momento Flores no integraba la Capital), instalándose en la
Chacra de Domingo Olivera con su ejercito, desde donde procurara llegar a un
entendimiento con la Capital, sin lograrlo.
Organiza un Hospital de Sangre y, con una imprenta obtenida en Montevideo,
publica el diario “El Federal Argentino”que sirvió de promoción y propaganda
de la actividad del jefe sitiador. Se publicaban boletines especiales
y documentos referidos a la relación entre la ciudad y los sitiadores. Era
una respuesta a la prensa de la Capital, ofensiva y procaz, que fustigaba a
Lagos y sobre todo, a Urquiza.
Tanto la prensa amarilla como la ilustrada se interesaron en este episodio
de la historia nacional y provincial, logrando con la opinión publica de
hombres intelectualmente reconocidos, desestabilizar la situación.
Las guerrillas que se suceden en los distintos puntos de la Capital la
convierten en un foco vivo de la situación reinante: los sitiadores
desarrollaron una actividad inusitada ya que las fuerzas, de día y de
noche, penetraban en la Ciudad que había quedado desabastecida, lo que
permitía a los comerciantes hacer negocios respecto a los artículos de
primera necesidad.
Las fortificaciones de la Capital, los cantones levantados para la defensa,
las comisiones diplomáticas, tanto de parte del Gral. Lagos como de la
ciudad, en el orden provincial y, en el orden nacional, de parte de Urquiza;
las actitudes de las delegaciones extranjeras, los bandos proclamados y una
prensa por demás combativa dan marco a los acontecimientos. Según el
trabajo de investigación, no publicado todavía, de la Dra. Cristina Minutolo,
Domingo Olivera, en su calidad de Presidente Provisorio de la Sala de
Representantes porteña, se acerco a la Chacra de los Remedios encargado con
la misión de llegar a un acuerdo con el Gral. Lagos, que no logro alcanzar.
Durante este período se advertirá, por un lado, la fuerza de la campaña
formada por antiguos federales y rosistas tratando de imponer posiciones al
gobierno de la Capital que cuenta con recursos financieros de enorme
importancia. Con ellos harán fracasar el sitio, al tiempo de oponerse a la
política de Urquiza urdiendo planes contra el Congreso de Santa Fe y contra
el Director de la Confederación Argentina.
Los hombres de Lagos, a través de bandos y proclamas, apoyaban su actividad
al mismo tiempo que le aconsejaban realizar la reorganización de la ciudad y
el campo de la provincia de Buenos Aires mediante la Ley de Municipalidades,
Consejos de Administración, ordenamiento de la Aduana, departamento de
Marcas, Patentes y Aforos. Los aportes recibidos de los diversos sectores de
la campaña (en la costa) daban proyección al mar y le permitían obtener
recursos y recibir apoyo de parte de Urquiza tanto en el orden económico
como en pertrechos de guerra. El Gral. Lagos, desde la Chacra de Los
Remedios organiza el llamado a elecciones en los distintos departamentos
provinciales, para elegir gobernador de la Prov. de Bs. As. siendo
electo como tal, el jefe sitiador.
Diógenes Urquiza, en Montevideo, con distintos sectores federales y rosistas,
trabaja de neutralizador de la acción de Carlos Calvo y los agentes de
Buenos Aires frente a estos sucesos.
El dinero librado a manos llenas por el gobierno de la ciudad superó, lo que
Rosas habían gastado en los 20 años de su gobierno. Las casas de Montevideo
contra letras de tesorería facilitan dinero para
comprar a las fuerzas de mar y tierra, en tanto, la ciudad organiza una
expedición a Entre Ríos para invadirla y dificultar no sólo la unidad en la
provincia de Urquiza, sino también la labor del Congreso de Santa Fe que
debía dictar la Carta Constitucional.
Cobro inusitada sorpresa cuando el jefe de la escuadra de Urquiza que
comandaba las fuerzas navales que bloqueaban el Rió de la Plata, el
marino mercenario norteamericano John Coe, se pasa al servicio
de Buenos Aires por una importante cantidad de dinero.
La deserción comienza a cundir entre las fuerzas sitiadoras de la ciudad:
La situación se agrava con la vuelta de Urquiza al territorio
provincial y con las Leyes de Organización que acompañan a la
Constitución del Congreso de Santa Fe: la Ley de Capitalización dividía en
dos a la provincia de Buenos Aires, estableciendo una capital en el partido
de San José de Flores y otra en San Nicolás de los Arroyos
Esto despertó, tanto en las fuerzas del campo como en la
capital, alarma, disgusto y desaliento. Todo ello al margen de la actividad
desplegada por Lagos y su gente que discrepaba también con el Director y las
disposiciones que esta había adoptado al enviar sendos comisionados ante el
gobierno de la Ciudad, así como también, el Congreso de Santa Fe interfería
en las actividades de los hombres que rodeaban al jefe sitiador.
La fuente antes citada no indica que, en esta ocasión, Urquiza y Lagos se
encontraron en la Chacra de los Remedios para resolver las diferencias
surgidas entre ambos.
La disolución del sitio en 1853 y la reestructuración de la provincia, en
manos de la ciudad, provoco éxodos, retrasos y desaliento. Buenos Aires
aislada de la Confederación Argentina se comportó como un estado
independiente: las “guillotinas ambulantes”, como se les llamó en aquella
época a los juicios de los hombres públicos que habían militado en el
rosismo y el urquizismo, fueron sometidos a juicio y ahorcados.
La ciudad asistía angustiada a estos hechos y los hombres de bien trataban
de paliar esta situación, en tanto que la Confederación Argentina
marcaba una nueva política “Provincialismo o aislamiento” en tanto el
régimen federal se convertía en un fantasma, pues quedaba pendiente la
aceptación de la Constitución Nacional por parte de la ciudad de Buenos
Aires. El Congreso exigía una paz negociada y se concedieron algunas
amnistías, aunque varios dirigentes fueron exiliados, entre ellos el Gral.
Lagos que fue despojado de su rango militar y sus propiedades.
La reunificación del país fue lograda recién en 1860, en donde la palabra
Federación pudo ser reemplazada por Nación. Primaron los intereses de la
Ciudad-Puerto con su Aduana, su banco y la Casa de la Moneda.-
Prof. Laura De Marco- Secretaria
Junta de Estudios Históricos del Barrio Parque
Avellaneda
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