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20/03/2006Luis (el tano): La Pochi
Pochita, la tanguera...
(I)
Había nacido en Núñez, calle 3 de Febrero por el 3200...
Le decían la Pochi.
En aquél tiempo aún había faroles en algunas esquinas, empedrados,
buzones rojos del correo, los tachos de la leche en las puertas, y
se escuchaban por las mañanas los familiares “sodero!..
hielero!...se afilan cuchillos!...compro trapos viejos!...
Era un barrio completo, no faltaba nada: el zapatero Gennarino, la
tintorería del japonés, la librería el kiosco de las golosinas...la
verdulería la carnicería la lechería la mercería con botones de
nácar...era, hoy así se diría, una microeconomía digna y
prósperamente humilde, substituida después, en los años con la
macroeconomía, de los supermercados que acabaron con lo humano y con
aquél microcosmos que hoy son paginas de historia...
Una de ellas es la suya, la de la Pochi.
Decía que bailaba el tango… que era insuperable, que Dios la había
mandado sobre la tierra solo para ilustrar a los ignorantes sobre
quiebres y revoleos, que por suerte el mundo era redondo porque sinó
ella, de tanto milonguear, le hubiese gastado el piso…
Entraba ufana, guerrera, insolente, cabeza alta, orgullosa,
vociferante y chamuyera, a los recintos de baile donde el tango era
amo y señor.
Tentaré describirla, cuerpo y alma, como estaba vestida, digo
intentaré pues no es cosa fácil leyendo éstas palabras imaginarla
cual la realidad misma y Dios la habían cuajado y engendrado.
Para
poder hacerlo, primero su descripción física constitutiva, su mole
humana,...dice siempre mi mamma italiana que la felicidad es
proporcional al peso físico...menos mal que Einstein anda en el mas
allá ocupado con otras cosas porqué sinó se me baja del paraíso para
darle allá mamma una lección de física “cuantistica”!
Andaba por los 112 kilos declamando que uno se engañaba, que era por
la ropa…pero más que los kilos era el aspecto, hay mujeres gordas
que las ves gráciles nobles e hidalgas...la Pochi era paquidérmica,
tronco de roble y apocalíptica en su inconciente estructura cúbica,
donde la relación ancho alto no cuajaba con ninguna formula
conocida...
Apoyaba sobre dos sólidos quebrachos morunos de gambones que
parecían añejos mostraban una celulitis compensadora para
suavizarlos de tan cuadrados que eran… en lenguaje anatómico humano
se las podía llamar piernas, en lenguaje ibérico jamones pata negra
de bellotas, en lenguaje criollo jamones patagónicos no habiendo
patas negras por estos pagos… su cintura, por proyecto divino, no
existía formando un bloque único con tronco y barriga… ella decía
mejor porque una no tiene desequilibrios y no corría el riesgo de
romperse la columna en una pirueta…
Sus
brazos eran una especie de versión femenina de salchichón parrillero
mezclado con molleja blanda, elevado el todo a la enésima potencia
carnal… con decir que un día en la carnicería ella apoyo sin querer
el brazo desnudo sobre el mostrador (era ya veranito templado) de
los cortes y mondongos y salchichones parrileros que un cliente que
se declaraba ducho en la materia se lo oyó pegar el grito... ”nadie
me toque esta morcilla gigante, la vi primero, me la llevo, después
dicen que argentina esta en crisis...” y costó trabajo convencerlo
que era el brazo de la Pochi, la cual lisonjeada con el piropo, lo
quiso besar al corto de vista...
Decía,... ojo!... mejor no pelearse conmigo porque de un sopapo yo
te mando a cantarle a Gardel (a quien otro sinó?...) y te reviro los
dos cachetes como bolsillos de piruja!...
Su
cuello no era taurino, era paquidérmico, con dobleces y triple
mentón que al bailar se sacudía ora de un lado, ora para el otro,
forjando la ilusión de tratarse de gelatina blanca siendo
transportada sin cuidados… ella decía es mejor papada suelta que
flaca desnutrida, ya la quisieran tener esas poligriyas del barrio
norte, con los pobres maridos abrazando huesos de pollitos
desnutridos… faltaría mas!...
Sus
manos, una obra prima... suertuda mezcla de falanges falanginas y
falangetas disfrazadas de morcillitas cuando andaba quemada por el
sol en la playa, y la suerte era que siendo breves y cortas daban la
imagen, a partir de la muñeca, de tratarse de una esfera humana
carnosa y rechonchona con terminales puntiagudos.
Sus
pies… esos pies que según ella eran el sueño e ilusión de muchas
bailarinas clásicas en los templos de la lírica mundial… esos pies
que según declaraba cuando bailaba el tango se oía desde lo alto un
susurro y era nomás su ángel de la guardia que le estaba pidiendo
con voz seráfica « báilame otro Pochi, otro !...” esos pies que
seguía diciendo hasta Dios al terminar la creación al verlos juntos
dijo a los apóstoles: miren nomás, esta es obra irrepetible y de
tanta emoción dicen que se retiro un mes en una parte del jardín
celestial para recuperarse preguntándose si aquél día estaba
distraído o con abundancia de materia prima ... pero otros dicen
para esconderse del bochorno de haber desparramado todo lo que le
quedaba de grasa en un solo ser…
Esos pies que ufana y alborotaba decía que el Colon quería
pintarlos en una tela al óleo para exponerlos en la galería de los
famosos....y era siempre el poligriyo del barrio que retrucaba
que mejor exhibirlos en la Ganadera de Palermo o en el salón
de cortes y cebos de la asociación nacional de carniceros unidos...
Mas
volvamos a sus pies y a su descripción…eran anchos, lo suficiente
para soportar no solo su mole mas con un poco de fantasía, usarlos
como pequeñas aplanadoras uso familiar a combustión de bajo
costo…iniciaban desde los tobillos, dos potentes cilindros con
repliegues carnosos que caían suavemente hacia los talones, el
empeine era tan alto y macizo que desde chiquita en la playa la
llamaban « lomitas de Olavarria »…los dedos, esos dedos…imaginen en
dos platos redondos diez chorizos mal confeccionados porque eran tan
anchos cuanto largos, uno junto a los otros sin separación de tanto
relleno existente… decían las malas lenguas que hasta las lombrices
al verse venir las dos aplanadoras levantaban la mirada al cielo
pidiendo ser mariposas para volar huyendo declarando estado de
calamidad publica…
Todo
comenzó cuando a los ocho años la mamá la llevó al Colon a la
escuela de baile para anotarla en el curso de danza clásica...dicen
que cuando la directora vio las patitas las pantorrillas y los
jamones de la Pochi parece que gritó “... por Dios sáquenla de
aquí,... hasta Toscanini me da un roscazo si se entera!”...
Y
así esa desgraciada directora marcó la suerte y el destino de la
Pochi...por un lado la danza clásica que perdió tal vez la única
bailarina que en vez de hacer llorar hubiese hecho proferir
carcajadas en cualquier escenario del mundo, y por el otro el mundo
del tango que sigue agradeciendo a aquélla directora haberle
entregado la Pochi, y ya verán porque...
Me
distraje un poco con tanto por describir, pero era importante para
dar detalles de una morfología que pudiéndose confundir si uno fuese
distraído con un cachalote, aún así era físico predestinado pues
estaba llamada a dedicarse con amor al tango de arrabal…
Como
estaba vestidita la Pochi…en eso andábamos…
Y
era un día especial en el cual se estaba vistiendo, pues resulta
que... En su casa todos habían colaborado, los vecinos también daban
palpite y como en esos tiempos en Núñez nadie cerraba las puertas y
ventanas en las casas del barrio, era una party pasión general…
especialmente porque la Pochi se estaba preparando para el gran
concurso que organizaba la “AHIJUNA”, asociación Hijos Ilegítimos
Juntados y Unidos de la Nación Argentina… y aún cuando tenia padres
legítimos, ella decía que era obra de bien apoyar con su arte y
abnegación, regalo de dios, esa benemérita asociación humana… una
asociación criticada y vilipendiada injustamente a nivel popular,
tanto que se la apodaba escuetamente a causa de su largo nombre,
como asociación de los hijos de pu..
Volvamos al cuarto donde la Pochi se esta vistiendo para el certamen
que ya alcanzaba nivel nacional y era esta vez el turno de la
AHIJUNA quien debía elegir sus parejas para las finales que serian
finalmente en Buenos aires.
La
Pochi pego el grito que anticipaba ya el espíritu dramático del
bailongo y la esencia misma del tango: …Quiero vestirme como si
fuese el ultimo tango que bailo antes de irme pà siempre…! quiero
que me vean como una Musa que inspiró los versos de Carlitos (se
refería a Gardel) …y quiero vestirme para dejar en silencio las
plateas de medio mundo (el certamen era en Urdanpilleta, pequeña
localidad agrícola escondida en la inmensidad del territorio
patrio…)…y que nadie se atreva a detenerme..! ( y quien se le ponía
por delante?...) un pendejo desde la ventana susurro: “...mas que
musa me parece mussarela...” pero la madre lo escuchó y le largó un
duro coscorrón gritando ...mocoso insolente, mírala bien, que esta
mujer así como la ves escribirá una pagina de historia...!
Sin
saberlo, aquélla mamá fue la primera que veía mas allá del destino. |