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20/05/2007
-Pablo Jorge Dellepiane
Dirigido a Luis... (El Tano)
Luis... recién termino de leer Sombras del Pasado... y la verdad es que tengo un
nudo muy grande en el pecho.
No se que edad tendrás pero me imagino que mucho más que yo.
Tengo 25 años y desde los 2 vivo en Núñez... no lo conocí con las
características que describís vos... pero creo entender el impacto que te
provocó volver y ver el barrio tan cambiado.
Sabé que en todo este tiempo llegué a amarlo más que a nada... también tenia mi
barra de amigos....iba y voy a la cancha a ver al Dragón...que me llama la
atención que no lo hallas nombrado... y hoy me tengo que alejar por
circunstancias de la vida.
El punto que quiero manifestarte es que por mas que haya pasado el tiempo sigue
teniendo un estigma de barrio... nunca lo va a perder.
Yo se que tu carta son recuerdos de vivencias pasadas inolvidables SOLO TUYAS...
es que ahora me voy yo y siento que un día me puede pasar lo mismo que a vos.
Me hubiera gustado mucho conocer este lugar 50 años atrás.
Saludos cordiales y lo felicito por la carta.
Pablo.
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17/04/2006
-Luis
(el tano)
Sombras del Pasado, Núñez -
Tercera y Última Parte
Vuelo 787 con destino a Buenos Aires...se
ruega a los señores pasajeros dirigirse a la puerta....
Es curioso, cuando recordamos lo pasado
cruzan imagenes y estados de ànimo anclados a esos otros tiempos de
la vida.. así ha sido para mi cuando ya con hebras blancas en mis
sienes y transcurridos una infinidad de años sin jamás haber
regresado a las tierras que me vieron correr y soñar... Ya
sobrevolando Argentina me sorprendió descubir aquella parte de niño
interior que no cambia, una dulce adrenalina me invadia a medida que
el avion se acercaba a la cabecera de pista para el aterrizage...
Estaba por volver a ver, tocar, caminar los
lugares de mi infancia y de mi adolescencia, el entusiasmo me
embargaba, mis canas las habia olvidado, y creia volver a ver todo
como lo habia dejado...mi mente habia grabado todo ello tal cual lo
habia visto aquella ultima vez...
Y ya no era asi, nada era asi.
Aquél día, lo llamo “el regreso”, sentí una
tenaza mordiendo mi pecho...los potreros ya no existían, las casitas
dejaron paso a edificios de 20 pisos, las calles llenas de letreros
y cartelones, sin los toldos... habían desventrado manzanas enteras
con mega centros comerciales, la siesta se había muerto, no oías más
a los gorriones, no había nidos de golondrinas en los viejos aleros,
no olías olorcitos, habia ventanas y puertas cerradas, no había
chicos agarrándose a trompadas,
no había abuelitas sentadas afuera...lo único
del pasado que oi fue un cigarra cantando, pero escuchando mejor,
era un monótono llanto...
Bajo el asfalto y el cemento que ya todo lo
dominaba, la misma tierra escondida, aquella que habiamos pisado
descalzos corriendo tras una pelota de trapo o de cuero media
desinflada...
Y ahí sentí una de las tristezas mas grandes
que recuerdo. Tal vez no por los lugares y cosas que no existían
más, ni rostros familiares y queridos que no pude reencontrar, y si
por la percepción dura tangible y cruda del « tiempo » que le había
ganado tiempo a mi vida...una lucha perdida de antemano...uno lo
sabe, pero casi siempre, o no lo siente o no lo puede medir...
Hubiese dado no sé lo qué por escuchar de
nuevo uno solo, uno solo de aquellos sonidos, voces del pasado...
Donde hubo cañaverales vi bloques de piedra y
cemento ganándole espacio al río y robarle orillas donde hubo club
de remos caseros, jardincitos y huertos de los domingos donde
gallegos y tanos plantaban su chicoria y rabanitos... Ahora había
jardines tipo ingles, restaurantes pitucos con velitas en las mesas,
mozos que te preguntaban « al Señor que le apetece ? »...y no pude
dejar
de sonreír recordando otros mozos que te
decían... « si te gusta hoy tenemos pucherito y empanadas de la
vieja, si no te gusta te vas a cantarle a Gardel a otro lugar »...y
era pura familiaridad y joda sana....
Llegué a mi esquina, donde se juntaba la
barra por las tardes, donde habia aquel buzon rojo estilo ingles que
desapareció y hoy lo encontrás en San Telmo como anticuariato...igual
que los sifones azules de soda, alguien se acuerda?..”sifoneroooo!!”
Iba caminando por esa Núñez vestida de ropa
nueva, pero podía oler aun el aire de entonces...más que nada en la
estación... donde todos los días, cuando en las vacaciones laburaba
como cadete en el centro y me tomaba el tren a la misma hora, yo
esperaba a una mina que si no llegaba yo no lo tomaba y llegaba
siempre tarde al negocio de zapatos donde laburaba...
Me sentí feliz de ver los mismos árboles, en
algún jardín de casa aún conservada, los limoneros y los quinoteros
que afanábamos...
Los recordaba a todos, en cada árbol una
memoria, un momento, mis amigos...Viéndolos ahora me parecía como
que me estaban reconociendo tambien y en mi delirio espiritual me
mandaban un abrazo...Y aquél sauce lloron, aquél donde colgabamos
las jaulas de los canarios, me imaginé estaba preguntándome donde
estábamos nosotros, los muchachos de la barra...y no había
respuesta, no pude consolarlo...lo despedí en
silencio dándole la espalda para que no viese mi lagrimón cayendo.
Había cruzado medio mundo para reencontrar
solo sombras del pasado.
Para querer tocar algo mio llamado raices que
me llevaba a cuestas desde entonces.
No encontré nada y me senti como que había
perdido cosas importantes.
Era como estar esperando toda una vida
reencontar la persona que amastes y cuando finalmente llegás te
dicen que se mudo y nadie sabe adonde. Sentis el peso de una
impotencia, la pérdida de una ilusión que te ayudó a esperar en la
vida...el reencuentro con tus raices.
El chofer del Alvear que me había traido
hasta el barrio, me habia observado discretamente en cada calle
calle en cada esquina o lugar donde yo le pedía que parase...era más
o menos de mi edad...lo que son las cosas, pareciera que hay hilos
secretos que unen a las personas destruyendo distancias y
destinos... es un hilo universal....
Así sucedió con ese chofer, pues abriéndome
la puerta cuando ya le dije “regresemos al Hotel”...y vio en mis
ojos un brillo que no era luz, va y me dice...” señor, aquí cambió
todo...como nosotros...yo vivía a diez cuadras de aquí...a lo mejor
alguna vez nos cruzamos
o corrimos juntos, quien sabe...pero le digo
lo que yo hoy siento... mejor recordarlo como era que haberlo visto
morir de a poco como me paso a mi... total , lo que nos llevamos
adentro al irnos es lo último que nos quedó como retrato de lo que
vimos y vivimos...son los testigos de nuestros tiempos queridos...”
No pude evitar de darle un abrazo fuerte y
silencioso, y él entendio el porqué...
Ese día decidí escribir esta carta a mi
mismo, para no olvidar...y si algún otro quiere recordar encontrará
en mi, aún lejos, un oido para escuchar, un alma para abrirse...
A partir de entonces, muchas veces, me aislo
y pienso en Pampa y la vía, Núñez, su antigua fama de guapos del
bajo y cuchilleros, nuestra barra brava y corajuda con corazones de
manteca...y me pasan desfilando sus rostros...cada uno y cada cual,
mirandome con una sonrisa...el gallego, el petiso, el orejudo, el
alcahuete, los mellizos,el flaco, el gordo, el narigon, el orejudo,
el pillado,
el cafiscio, el zurdo, el timbero,...y al
final aparezco yo, desde lejos, y todos ellos en coro que me llaman
y me gritan...
....Ché Tanoooo, vení!... |
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16/04/2006
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Luis
(el tano) Sombras del Pasado, Núñez - Segunda Parte
Todos se conocían en el barrio. Todos
chismeando a todos, contando vida y milagros, reales o imaginarios. Cual colmenar de abejas pululaba
la vida durante la mañana, las patronas todas con bolsas colgando
del brazo rumbeando para la feria o el mercadito. Una que otra nueva vecina, joven casadita y
llegada de reciente, la veías aún media pituquita de tacos altos y revoleando el trasero con
una pollera ajustada, era el tiempo de las Chicas de Divito…pero al mes las veías ya ajustadas e
incorporadas al resto…el barrio las había plasmado a su manera, y entonces se
ponían como decían
para justificar la cosa…”un vestidito de entrecasa” y unas
chancletas con florcitas. Núñez les había bajado el copete…
La vida recomenzaba a eso de las cinco de la
tarde, los veranos.
Notabas que casi todos se habían bañado por
los pelos mojados y por los bigudíes de las matronas apretujados
bajo la red de plástico. A las ocho todo el mundo ya rumbeaba pà ir
preparando la cena y sentías mil olorcitos que venían de ventanas
abiertas sobre la calle.
Ello daba motivos para algún marido proferir
quejas contra la esposa…”Vistes ?...los de al lado hoy prepararon
minestrón y milanesas…vos
hace una semana que me das nomás sopita y papas fritas…a ver si te
despertás porqué en
una de esas me canso y me voy al restaurante….”
Pasando por ahí podías escuchar las
conversaciones de cada familia, las discusiones de siempre, la radio
prendida y en especial Radio El Mundo que pasaba tangos de Gardel y
otros inmortales, o al Cacho Fontana metiendo en el
medio alguna que otra música clásica para darle jerarquía al
programa.
Si había algún finado, todos pasaban hablando
bajito, y a la hora del velorio y del entierro la calle entera se
ponía a la puerta para dar su silenciosa despedida. Nunca hubo ni
habrá tanta filosofía ancestral hecha síntesis, ni pena
concentrada come en aquellas frases…”que barbaridad…que le vamos a
hacer…que injusticia en este mundo…pobre era tan bueno…”
Nosotros los de la barra crecíamos libres
desarrollando fuerzas mentales físicas y psicológicas a cada minuto.
El barrio y ese tiempo te
obligaba a ello y te permitía hacerlo en modo natural, pues nuestras vidas callejeras
imponían imaginación fantasías rapidez mental reacciones veloces creatividad movimientos destreza
cálculos mentales de posibilidad a cada hora…
Y eran entonces carreras de bicicletas
alrededor de la manzana que habíamos cerrado colocando carteles
afanados de Obras Publicas con escrito « desvió » « cerrado por obra
» « cerrado al transito » etc. etc., o bien
carreras de 100 metros llanos sobre el adoquinado, salto en alto con
una piola entre dos árboles, salto en largo en el potrero de tierra,
remontar barriletes incendiados ensopados con trementina, jugar a
las bolitas, cambiar y jugar a las figuritas, saltar con la cuerda, tirar
pedradas, romper un farol, tirar hondazos, afanar caramelos y chupetines en el kiosco y rajarnos, cargar
bolsas de papas para la vieja, controlar la balanza del gallego que te afanaba siempre, y mil
otras ejercitaciones que eran pura practica de lo que hoy se
llamaría de « trading » «
comunicación social » « psicología aplicada » « versatilidad
ambiental y adaptación al medio ambiente » y otras boludeces…
El hecho mismo de inventar piropos y hacernos
un levante con alguna mina nos obligaba a usar lo mejor de nuestra
pletorita fantasía y
capacidad verborrágica, pues arriesgabas a que la mina te dijese…Che
mersa, a ver si te culturizas un poco antes de dirigirme la palabra…”
otra que cursos de “como conquistar la mujer deseada” que hoy muchos
frecuentan garpando guita…
Recuerdo una vez en la cola del cine Gral.
Paz
en Cabildo, vi una mina media flaca pero con expresión de angel, ni la pensé dos veces, yo
estaba como a tres metros atrás de ella en la cola, me fui hasta su lado diciendo medio en voz
baja permiso vi a mi prima…mientras los otros me puteaban en silencio
y con miradas…Le dije: “…Sos católica?...Si, porqué?...Yo también…Y
entonces que me querés decir ?...Que entonces somos como hermanos de
leche cristiana, y entonces me quiero quedar con vos y hacerte
compañía… » Ella sonrió y me dijo sos un cara dura y corajudo…y los otros de al lado que
habían escuchado… « Por mocosos como este es que el país se va al
tacho, ya no hay futuro… »
Al final, nosotros, los de entonces, vieja
barra, cada uno por su rumbo trazo caminos y llegaron al suceso en aquello que amaban hacer. Quien
lo hubiese dicho entonces, en aquel escenario, barrio sin abolengo aparente, aquellas
escuelas publicas, aquellas familias multiétnicas ibéricas italianas polacas japonesas criollas,
aquellas calles que eran casi la prolongación del living de
casa…Todos juntos transformados en propios maestros de nuestro
futuro.
Tomábamos mate con leche, Barbera con el
viejo, o sidra en Navidad.
Era viaje importante y nos vestíamos bacanes
al irnos al Centro tomando el “60”…y era símbolo de normalidad y continuidad aquel
pedido del colectivero...”a ver señores por favor si se corren un pasito mas
atrás...” y uno
del fondo retrucaba “...donde querés que me corra? si ya casi estoy
colgado de las manijas como
una percha?”...
Nuestros valores eran aquellos de nuestros
padres, básicos lógicos e intransigentes, casi primarios pero no
negociables. Honestidad laburo sacrificios sudores ahorro la casita
eran términos cotidianos en los propósitos de
aquellos inmigrantes que llegaron con la ilusión de la esperanza que este
país les había
dado…Después los hechos y la historia de ese mismo país destruyeron lo tanto que
había
prometido, pero es otra historia, política o social…
Mi pobre viejo fue figura representativa de
todo ello, y recuerdo que cuando un día vendió el departamento para
regresar a su patria, como otros muchos invadidos por nostalgias
irremplazables, lo junto con sus ahorros y creyó llevarse una
fortuna…
En realidad, fijate lo que es la vida, años
después yo llegué a gastar de grande la misma suma en una sola semana de « vida de
bacán »
como se decía entonces.
Una vida, una semana, y uno descubre que
magnitud y criterios son expresiones casi indescifrables cuando se quiere comparar a un
hijo que supero al padre, o a un padre que sacrifico casi todo para que ese hijo lo
pudiese superar…
Que chiquitos que somos los hombres a veces,
como pasamos de prisa, que poco conservamos de los recuerdos…
Lo que llevo adentro hoy me lo dio todo aquel
periodo de mi vida, aquel barrio, aquella gente.
Y sigue siendo grande, muy grande.
Continua… |
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16/04/2006 -
Luis (el tano) Sombras del Pasado, Núñez - Primera Parte
Pasé mi infancia y mi adolescencia, como creo
ya haber escrito, en una dimensión de tiempo y espacios que ya no
existen, que los pendejos de hoy ni pueden imaginar. Su ámbito fue
Núñez.
Algunos años atrás hubo una película llamada
« Goodfellas» con Robert De Niro, la misma pintaba y describía un
grupo de amigos adolescentes cuyos caminos rumbearon casi sin darse
cuenta y llevados por ese ambiente de entonces, para la
delincuencia, pero describía también un barrio un grupo humano y un
tiempo…La realidad supera la fantasía, o bien la fantasía la toma en préstamo para inspirarse
a la realidad.
Fue mi caso, nuestro caso de barra brava de
la esquina, cambiale solo el idioma y el país, el barrio y el resto
era casi idéntico… con una diferencia, que fue pura
suerte o destino: a mi me pusieron de pupilo primero en un perdido
colegio salesiano de Azul del cual escapé 16 veces antes de la
expulsión, y sucesivamente siempre pupilo en el histórico Colegio Wilfrid Baron de los Santos Ángeles, en Ramos Mejía…y hoy digo
gracias, pues ello mudó mi historia de vida, a pesar de que mi pobre
viejo tuvo no sé cuantas veces que “donar” bolsas de azúcar enteras
al Padre Prefecto para que no me expulsasen… ya escribiré estas
historias también, testigos de un tiempo lindo…
Vuelvo al barrio.
Un barrio que encerraba aquel clima de
familias abiertas, casas sombreadas con zaguanes y patios coloniales de azulejos, sillas
colocadas en las puertas de calle para junar por las tardecitas a
los que pasaban y lo que pasaba, jaulas de canarios amarillos
colgadas en los árboles.
Era el barrio de entonces una especie de seno
materno donde todo era conocido, seguro, cierto, familiar, acompasado. Escuchabas los
silencios de las siestas y las cigarras cantando. Un perro somnoliento tirado en una esquina, los
pequeños negocios y tienditas con sus toldos acariciados por tenues
brisas, el agradable quilombo de los gorriones piando y dándose
picotazos por una lombriz.
Nunca nadie había escrito regla alguna sobre
ritmos y vida de barrio, y sin embargo todos vivían según esos
dictados desconocidos cual sacrosanto y común conocimiento
colectivo, de lo que se debía hacer y cuando y como, lo
que era malo o bueno, lo que era verdad o chimento. Y todo ello
desde siempre sin que padre alguno transmitiese a hijo alguno tal
saber que era telúrico.
Más allá, pasados los confines del barrio,
otros barrios que eran para nosotros territorios de conquista y descubrimientos… ¿De donde sos?... soy
de Núñez…entonces sos un mersa…
yo soy del barrio norte…y ahí nomás yo le
daba un soplamoco al engrupido…
Eran horizontes cercanos pero que a aquella
edad nos parecían fronteras lejanas.
Para qué hablarles más allá, donde acababa la
tierra y comenzaba el río, zona de guapos y bares de baja ralea. río oscuro, playitas
de tierra húmeda y negra, cañaverales, botes abandonados, bagres saltando, olores de cosas
que nos pertenecían sin saber bien el porqué…
El progreso, o aquello que lo simbolizaba,
aun no era tangible.
Alguna que otra nueva construcción, pequeños
edificios de departamentos de dos pisos que iban reemplazando las viejas casonas
abandonadas y con palmeras, los potreros donde jugábamos a la pelota
y que comenzaban a cercar, los carros de basura tirados por
percherones y las puteadas de los carreros a las cinco de
la mañana reemplazados por camioncitos ruidosos y humeantes, las
calles de adoquines que cubrían con asfalto, las vías de los
tranvías que ya muertas iban levantando o sepultando bajo la negra
capa asfáltica…
Nosotros los de la barra brava mirábamos todo
eso e intuitivamente supimos que éramos la ultima generación testigo y de traspaso entre
un modo de vivir y una nueva sociedad que aún no se mostraba nítidamente, se estaba
forjando…Ante todo ello sentimos una especie de pena, como que nos estaban quitando algo querido,
algo nuestro que solo ahora viéndolo desaparecer supimos que lo era…Nos mirábamos y no
decíamos nada, pues no sabíamos que decir, era algo nuevo en
nuestras jóvenes vidas, era al “cambio” y el “futuro” que ninguno
nos había explicado ni enseñado.
Continua…
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- 20/03/2006 Luis (el tano):Pochita, la tanguera... Había
nacido en Núñez, calle 3 de febrero por el 3200... Le decían la Pochi. En aquél tiempo aún había faroles en algunas esquinas,
empedrados, buzones rojos del correo, los tachos de la leche en las
puertas, y se escuchaban por las mañanas los familiares “sodero!..
hielero!...se afilan cuchillos!...compro trapos viejos!...
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14/03/2006
Luis (el tano):Desde Suiza
Queridos amigos el barrio,
Les escribo desde suiza...estoy con
64...viví en Núñez, Calle 3 de febrero y Manuela Pedraza mi infancia
y mi adolescencia...
Desde el 1945 hasta 1967...hoy soy un
economista...
Mis recuerdos son profundos, nostálgicos,
románticos y creo me han formado en mi vida con raíces fuertes.
Y al mismo tiempo emocionales...es la savia
vital de aquel tiempo tan hermoso y no solo por nostalgias pero si
por sus contenidos ricos y profundos...
La barra...yo era el tano narigón; el
petiso orejudo, el alcahuete, los mellizos, el copetudo, el flaco de
mierda, el gordo bofe...el buzón rojo de la esquina, los carros de
los basureros a las cinco de la mañana haciendo carreras en el
empedrado de Manuela Pedraza...por las tardes las abuelas se
sentaban con la sillita de paja en la vereda...nosotros en verano a
las 5 de la tarde.
En la esquina de reunión de grupo, ya
limpitos y cambiados para organizar las cosas...uno se iba a
levantar minas, otro a dar la vuelta por la cuadra de la novia (y
ella no sabia verlo)... otros dos se iban colados en el tren hasta
Reiro al Luna Park a verlo a Bonavena... otro se iba a un cumpleaños
al cual a veces nos agregábamos entrando en tropilla diciendo ser
“el primo de la hermana”...
El olor del río...las piletas de
aeroparque, pescar bagres, los carritos con chorizos perfumados de
la costanera...
La estación Núñez hoy la más antigüa en su
tipo original aun existente...el hijo del jefe de la estación de
entonces, hoy en roma con una pizzería e hijos italianos...otro
petiso, Horacio, que era lo que sería hoy un Maradona....yo que
jugaba al rugby en YPF y nos lavábamos la ropa en el tacho de lata
de la mamma...heladera a hielo...todos en el barrio que sabian de
todo....puertas y ventanas abiertas...
El conventillo, la primera puta que nos
enseño en grupo, haciendo cola en la escalera...ché tano de mierda,
apurate que pierdo la inspiración, gritaban los de afuera...y yo,
desde el cuartito, respondiendo callate gallego que me distraés....y
madres y padres que decían que vergüenza, me los echan a perder a
estos chicos (17 años...)..
La Parroquia Santiago Apóstol, mi primera
comunión, las campanas que los domingos tocaban temprano y todos
puteaban...hoy son pura melancolía...
Quise escribir estas breves memorias que
son parte de historias humanas, de algo que se fue y no es
más...pero cada calle y árbol de Núñez, guardan celosamente sus
evocaciones...
Los abrazo a todos
Luis (el tano)... |
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- Hugo Aldo Espósito
Hola !! El Club Atlético River Plate: Av. Figueroa Alcorta 7597
NO esta dentro de los límites del barrio de Núñez sino de los de
BELGRANO. Ver vuestros propios límites de ambas barriadas. De
cualquier manera es un detalle ...muy bueno el proyecto y el site..!!!!
Atte. Hugo |
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