16/09/2007 Juan Miguel
Balián respuesta a Hugo Andrade Mirá Hugo, estuve mirando unas fotos antiguas y vi en un link de barrios
(Nueva Pompeya) que habías nacido en Centenera y Tabaré y que tu abuelo había
sido dueño entre otros de un bar que estaba en Matanza y Tabaré y me intereso un
poco el tema porque yo naci justo enfrente, en Tabaré 1915. Mis abuelos fueron
inmigrantes, como la mayoría en esa época, en este momento estoy viviendo en
España-Tenerife que por circunstancia de la vida tuve que emigrar. Mirá, te voy
a mandar una pagina que es un mapa interactivo, ahí podes entre en imágenes y
fotos de años atrás y si pinchas en una parcela, como la de tu casa o las de tus
vecinos, vas a ver las fotos de la casa en la actualidad y en entre esas vas a
ver a la foto de bar El Buzón que yo también pare ahí cuando tenia 17 años y
también iba a bailar en carnavales al Club Juventud y Armonía. Cualquier cosa,
si quiere mantener contacto conmigo ahí tienes mi correo. Que lo disfrutes y por
ahí te conozco porque era frecuente de esa zona.
 www.mapa.buenosaires.gov.ar
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18/06/2007 Ricardo Lopa -
Te Imagino Homero
Te imagino Homero, siempre tirando al Sur por Boedo, anclando en La Puñalada
esquina Rondeau. Tú retina, guarda la preciosa imagen del tano que te prestaba y
le prestabas la cuota de oreja fresca, a tus realidades y sus realidades,
traducidas, en letras en una servilleta arrugada. Charlas imborrables, cobijadas
por el Sol de Chiclana, del que vino en el Conte Rosso y se hizo porteño por
vocación. Llegar al boliche, era abrevar la cultura porteña de Amleto Enrico
Vergiati, siempre presto y seco, entonado para leerte y darte opinión de tu
nuevo proyecto de canción. Vos un cortado y el una copita, seguro que los
encuentros fueron muchos en interminables noches. Y vos, al compinche de tantas
aventuras, lo consolaste, más de una vez: “Sabés Tano, volverá, mirá, ¡ahí
viene¡ ” Y se mandó La Ví Llegar, y en su retina apareció Gori, la que nunca se
fue y siempre está aparecida en el bulín de Diógenes Taborda. La pobre que te
bancó hasta donde pudo, inclusive el desalojo con Oficial de Justicia y todo. Y
te fuiste a ver al punto que la iba de Juez y le chamuyaste “Usté me juna a mi.
Esta ciudad no la fundaron ni Mendoza ni Garay. A Buenos Aires la inventamos
Homero Manzi, Enrique Santos Discépolo y yo. Yo soy Julián Centeya.” (Informes
del Sur. Roberto Selles. Julián Centeya. Ediciones BP. Pág.21). Ah, no lo
busques al italiano, se perdió en la búsqueda de Claudinette en la neblinosa
medianoche parisina, para no garparte el feca. “…Muchacho de cafetín,
adornao con pilchas pobres. Feliz con la fortuna, de no tener un cobre..”
Te cuento, que la actualidad nos marca un restaurant; Gran Sur, y una placa en
el frente del boliche, que canta: “Esquina Julián Centeya”. ¡ porteñazo el
hombre !
Ahí nomás está Chiclana, supo ser barrio y calle también. La diagonal persiste,
la yeca también, pero el rrioba se fue a acoyalarse con Patricios y Boedo.
Te imagino, un domingo cualquiera saliendo del feca con Julián, cruzar Boedo,
pasar, guiñándole un ojo pedigueño a San Bartolomé rumbo al feca La Grasita de
los hermanos Ignacio y Martín Ciordia. Chiclana 3407, lugar de reunión de los
simpatizantes de Huracán, previo partido y partida hacia Chiclana y Alagón, casi
Av. La Plata, donde se encontraba la cancha. Te imagino, con “….Tuco”, el
extraño vagabundo de la calle Garay, mirando “medio partido” desde las
montañitas de Chiclana…” Te imagino, con “Mario Luppi, Malerba, Ginebra,
Banchero, Pepe Barreiro, Bivernat, Cantoni, Armando, Bergantito, Durán, Sabelli,
Ader, Tamangotes Rabanal, y todos los que entonces parecían muchos en la tribuna
de Chiclana…” (Poemas, prosa y cuentos cortos. H.Manzi. Ed. Corregidor “Treinta
Años de Recuerdos Alrededor de un Globo”.) Te la bato de una, comprenderás que
la barra que “parecían muchos” ‘fueron’, al igual que ‘los hermanos’, no
obstante se mantiene el boliche, bien boliche, con otro nombre y dueño.
Coqueta, firme y orgullosa, la San Bartolomé, vieras lo linda que está, recién
pintadita. Tu Globo, que lo llegaste a ver “dueño de una sede lujosa y del
primer estadio sudamericano” (“Poemas..Treinta Años…) a veces, con poco aire,
sigue volando para tu tranquilidad y la de Julián.
Te imagino, haciéndote una escapadita por Parque de los Patricios, un domingo
cualquiera, para matar el vicio tanguero en el glorioso feca, de Rioja y
Caseros, “¿ Es que el Café Benigno,….en cuya pizarra de billar se colocaba el
resultado de los partidos de primera cuando no había radio ni sextas
ediciones…no formaba parte de la historia de Huracán..?” (“Poemas..Treinta
Años…)
Y te imagino, siempre enfocando al sur, de once así nomás. ¡Cómo te gustaba
patear por las calles porteñas!, y vas llegando a tu Pompeya. De jonca, que el
colegio de don Abraham Luppi, con su curtiembre familiar y el paredón, como
límite extramuros a la pampa, cada tanto bañada por el Riachuelo, ya son
historia, “…Sur, paredón y después…Más allá la inundación”, como también
tu admirado Director de Estudio, el tano garibaldino Eduardo Colombo Leoni.
Sabés, que tus compañeros de travesuras, ya no están, pero, tenés ganas de
mandarte igual, y te acompaño. Añorás la campana que llamaba a descanso, el
piberío corriendo detrás de la pelotita “…en cuyos recreos del lunes se
comentaban los goles y las jugadas del domingo…no era un vivero de jugadores y
simpatizantes de Huracán..?” (“ Poemas…Treinta años ...)
Centernera y Esquiú, ahí nomás de Nta. Sra. de Pompeya, “…Barrio de tango, luna
y misterio, calles lejanas, ¡cómo estarán! Viejos amigos que hoy ni recuerdo
¡qué se habrán hecho, dónde estarán…!
Te ves y me imagino verte, en la ventana del cole, fichando allá la pampa y acá
la herrería del tropero Antonio Musladino, en Centenera y Tabaré. “…la esquina
del herrero, barro y pampa…” (Sur)
Buscás y sabés que no lo vas a encontrar, al hijo del herrero, compañero y
amigo, Oscar. ¿si lo habrás cargado? ¡cómo le piantaba al laburo! Un señorito.
Pulcro de la cabeza a los pies, pasando por las manos, que le escapaban al
martillo. La herradura de la suerte era una falacia, inventada por los
trabajadores del gremio, para el recambio. Por tal motivo, él, no, siempre con
manos relucientes. “…¡Porteñito! ¡Manoblanca!...Vamos ¡fuerza, que viene
barranca! ¡Manoblanca!...¡ Porteñito! ¡Fuerza! ¡vámos, que falta un poquito!
¡Bueno! ¡bueno!...¡Ya salimos!...Ahora sigan parejo otra vez, que esta noche me
esperan sus ojos en la Avenida Centenera y Tabaré…” “ La herrería es la
pampa del barrio, donde todavía se anuncia la mañana, con el clarín del gallo…”
(“Poemas..”) Te tiro una buena, el bulín del primer piso del Colegio Luppi,
persiste. Un consejo, no se te ocurra, subir a fichar la herrería de Musladino,
como presentís, igual que su dueño, pasó a mejor vida. Pero, te tiro otra buena,
la esquina de Centenera con Tabaré, fue abierta, para que pasara tu apreciado
Eduardo Colombo Leoni, en un pasaje de una cuadra. ¡ Qué tal !
Viste Barba, todavía en el rrioba porteño se respira Arrabal. “Arrabales
porteños de casitas rosadas… Donde asoma la higuera…en tus patios abiertos las
estrellas se asoman…” Te imagino, caminando por Esquiú con José Dames. El Pepe,
que una día se piantó de Pompeya a la Pepirí de Patricios, en la búsqueda
infructuosa de la piba más mimada por la muchachada. Y fuiste y Fuimos, vos la
letra, y el, la música. “…Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,…” Para que te pongas contento, una
plazoleta entre las calles Esquiú, Tilcara y Abraham Luppi, lleva su nombre.
Toda la hinchada junta. Por supuesto, vos no podías faltar, ahí nomás figurás
como una calle más de tu Pompeya. Ah, no se si notaste, enfrente de la
plazoleta, por Esquiú, está la famosa casa, todavía pintada de rosa. Grande
patio abierto, donde asoma la higuera, que de seguro cobijará innumerables
estrellas, para iluminar la paz de los ancianos moradores, hasta que les llegue
la noche. Ahora, se le dice, Residencia Geriátrica.
Se me hace, que el amor anduvo por Pompeya, lo viniste a imaginar, sabiendo que
no lo encontrarás. Te tienta, patear por esas calles juveniles, buscando las
travesuras que no volverán, pero, que forman parte de tu vida. Fueron, grabadas
en tu retina están, andá a buscarlas. Mandate por Corrales al 1200 Date el
gusto, quien dice que por ahí, tu porteña imaginación, te hace aparecer a la
Juanita, una pebeta de aquellas, que, con dejo nostalgioso y cabello rubio, una
dulce sonrisa te obsequiará. “Barrio de tango, que fue de aquella, Juana, la
rubia, que tanto amé. ¡Sabrá que sufro, pensando en ella, desde la tarde que la
dejé…! Se y lo sabés que con Juana simbolizás la piba de barrio, que
fueron muchas y ninguna, cuando el metejón te brotaba cada día, cada noche,
pasajero sí, pero imborrable. “…No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz…” Que también, quizás, pudo haber sido una en
particular y ninguna en general. Vaya uno a saber. En las cosas del querer,
siempre queda más pituco busca afuera, lo que, respetuosamente, está en casa,
querida Casilda.
“¡Corazón…! En aquella noche larga maduró la fruta amarga de esta enorme
soledad… ¡ Ya no estás..! Y tu ausencia que se alarga tiene gusto a fruta
amarga, a castigo y soledad..”
Te me estás poniendo demasiado melancólico. Claro son años de efervescente
masculinidad, añoranzas imborrables de lo femenino que participó de tu vida: “Es
tan triste vivir entre recuerdos…No habrá ninguna igual, todas murieron…”
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02/04/2007
- Hugo Omar Andrade:
buscando fotos de aquellos
años en la calle Tabaré y de los bares de mi abuelo Hugo
Nací en Centenera y Tabaré, en 1961, en la misma casa donde nació mi
madre en 1940. Aunque de chico me mudé a Moreno, en el conurbano,
siempre vuelvo por aquella esquina que me parece detenida en el tiempo.
Mi casa ya no existe y hoy funciona un almacencito de barrio.
Recuerdo que era una antigua casa chorizo que alquilábamos al turco de
la vuelta y en la que convivíamos con un caballero muy mayor llamado Don
René.
Mi abuelo, Jose Pazos, y su socio, Ottorino Trunzo, fueron dueños del
Bar El Buzón, de Centenera y Tabaré, que no necesita presentación.
También lo fueron del mítico Bar Paccelli de la calle Tabaré, pero
cuando ya no había guapos ni anarquistas, y de otro más, que quedaba un
poco mas adelante, en Matanza y Tabaré, alla por los años 40 y 50.
En mi cuadra había una panadería cuya dueña era muy amiga de mi abuela y
se llamaba Manuela y un verdulero de carro que se llamaba Abraham, de
origen armenio, y que era todo un personaje de aquellos años de mi
niñez.
Me encantaría ver fotos de aquellos años de la calle Tabaré y de los
bares de mi abuelo.
Hugo
Si alguien puede aportar las fotos que Hugo
busca o cualquier información al respecto, se ruega enviarlas a
info@barriada.com.ar
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10/03/2007
- Alberto (eriquito):
con el corazón en el barrio
Hola amigos, les escribo
porque también tengo en mi corazón al barrio. Mi viejo nació y vivió en
la calle Grito de Asencio casi esquina Iguazú (la calle del tango). Se
crió entre tangos y fútbol, en el potrero, en el club Piraña o en la
esquina con amigos. Me contaba tantas anécdotas muy lindas de su época,
en la fábrica de zapatos de unos amigos vecina a su casa o el bar de la
esquina donde pasó tantos lindos momentos.
Alberto (eriquito) vive en la historia del querido barrio... saludos |
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25/12/2006
- Rupia Stock:
la calle Famatina
Hola, qué raro me parece encontrar gente como yo, que siente
nostalgia y recuerda su barrio, su vieja casa, los olores, los
viejos amigos que hace tanto tiempo ya quedaron en un pasado lejano,
familiero, de un barrio chiquito, con muchos árboles,
grandes vecinos que eran como nuestra familia, porque en esas épocas del
1950 y pico, cuando yo era chica, éramos como una gran familia.
Recuerdo que entrábamos y salíamos de las casas, sin llaves ni rejas,
para compartir la leche y escuchar a Tarzán en la radio. Cazábamos
mariposa con las ramas de los árboles y algunos fines de semana nos
preparábamos llenos de alegría porque había un picnic del club EL
TRUENO.
Mi tía tenia una fiambrera en la calle Famatina, y era un personaje
adorable, charlatana, generosa, todavía se anotaba en las famosas
libretas y se pagaba a fin de mes.
Al lado de casa vivía mi amiga Rosita, Carlitos de la lavandina, así lo
llamábamos porque la familia vendía lavandina suelta en una habitación
de su casa chorizo donde vivían otros inquilinos, Carlitos de los
guantes, porque su papa fabricaba guantes de trabajo y nosotros
jugábamos en unos canastos grandes tal vez mas grandes de los que los
veríamos ahorra cuantos recuerdos. Yo no volví nunca más a mi calle de
la infancia, nos mudamos cuando yo tenia 9 años, a una casa más
linda y un barrio más moderno con casas de PB y primer piso, al que
todavía amo
por viví los años más hermosos de mi vida. Ojalá algunos de esos
personajes entrañables que quedaron en mi corazón busquen como hice yo
la calle Famatina y tal vez nos reencontremos con nuestros afectos
entrañables que no desaparecen sino que están muy adentro de nuestra
alma con grandes raíces de amor, con recuerdos maravillosos de nuestras
familias y de nuestras vidas. |
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24/11/2006 -
Facundo Ferreyra Buscando a
mi pandilla de la infancia
Hola amigos!!!! Me llamo Facundo Ferreyra, y viví en la esquina calle
Mom y avenida Coronel Roca (ahora Rabanal). Mi padre fue director de la
Enet 33 "El Plumerillo.
Estoy buscando a mi pandilla de mi infancia, en aquellos años de los
80´: 81, 82, 83, 84.
Nos reuniamos en las calles Mom, Tilcara y Luppi; si alguien conoce al
Tio, el Gaita, a Silvio, a Gustavo, a la Ardilla, se pueden comunicar
conmigo al email:
caballerodellago@yahoo.com.ar
Un cordial saludos a todos los pompeyanos, que los amo muchoo!!!! |
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19/11/2006
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Martha Susana Tubello Recuerdos del barrio
Estimada Sra/rta:
Hace pocos días encontré este sitio y email pero no encuentro
ninguna respuesta; el hecho es que mis abuelos maternos y
descendientes vivieron por largo tiempo en el No 126 de Saujil (creo
que ahora se llama Raulet) entre Uspallata y Patagones. En una
esquina había un almacén y bar al cual mis tíos solteros iban a
jugar cartas o tomar una copas con sus amigos. Este lugar era el
único con teléfono. En la esquina opuesta (según lo veo) estaba la
casa de Alberto, el lechero que en late 40s early 50s aún
repartía la leche suelta y tenía un carro tirado por un caballo.
Diagonalmente opuesto a él estaba la carnicería de Jorge y a su lado
la panadería pero no recuerdo el nombre. La calle era muy acogedora
y en los días de verano muy sombreada por los frondosos árboles que
entonces la adornaban; también enfrente del No 126 había una fabrica
de escobas. En el triangulo formado por la concurrencia de la calle
Saujil y Av. Saenz y Patagones había un terreno libre que cada tanto
lo ocupaba un señor de nombre Martín que tenía una calesita. No sabe
los días hermosos que pasé alli! La música era casi todo tango y
valses, será por eso que soy tan feliz cuando escucho esa música.
Algunos de estos detalles pueden fallar pero tenga en cuenta que han
pasado 6 décadas y mi familia no vive allí anymore.
Hasta siempre
- Aclaración de
barriada: La calle Saujil, tal como decís, cambió de
nombre y hoy es Raulet. La calle Patagones, a esa altura, en la
actualidad se llama: Teniente Coronel Gregorio Pomar. |
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06/11/2006 -
Nilda:
Parroquia San Judas Tadeo y San Saturnino Hola, quisiera agregarles que en la calle Miraflores entre Av.
Cobo y Somellera está la Parroquia San Judas Tadeo y San Saturnino,
considero que por el lugar pertenece a Nueva Pompeya.-
gracias Nilda, la Parroquia de San Judas Tadeo y
San Saturnino pertenece al barrio de Parque Chacabuco. Tiene dos
entradas: por Miraflores 2080 y por el Pje. Valencia
2087. Los límites del barrio de Nueva Pompeya están dados por
Cnel. Esteban Bonorino, Av. Gral. Paz, Av. Francisco Fernández de la
Cruz, Varela, Av. Riestra, Av. Del Barco Centenera, Av. Cobo, Av.
Caseros, Av. Almafuerte, Cachí, vías del Ferrocarril Gral. Manuel
Belgrano, Av. Zabaleta, Riachuelo y Av. 27 de Febrero. |
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12/06/2006
- Gema:
Mi tía vivió en la calle Abraham J. Luppi 1678, se llamaba Teófila del Río
Calvo, aunque murió en junio de 1968, me gustaría saber sobre su vida, sobre
todo si tuvo hijos. Agradecería que alguien me facilitara información.
Cualquier información al respecto se ruega escribir a
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- 06/05/2006:
Mima Cada tanto me agarra esta
sensación de estar por mi barrio, pero al estar tan lejos solo me
queda buscar en el internet las fotos y las historias relacionadas
con Pompeya. Asi es que encontré esta página y por eso les escribo.
Nací en el Hospital Penna, viví en Pompeya hasta que me casé,
siempre visitaba a mi madre que seguía habitando la casa natal, y
luego emigré a USA. Fui al colegio San Antonio de Padua, en la calle
Tilcara. Hace poco estuve visitando a familiares y amigos y por
supuesto pasé por las calles que me vieron nacer, crecer,
enamorarme. Les agradezco el tener este web para sobretodo los que
vivimos tan lejos. Mima
- 26/06/2005:
Cecilia B. María Hola : Quería contarles que
accidentalmente, me encontré con esta página. Me llamo Cecilia,
tengo 35 años y desde hace 10 vivo en Bariloche.
Mi infancia hasta los 10 años transcurrió en Pompeya, junto a mi
familia. Estudié en San Vicente de Paul y en San Antonio de Padua,
antes de mudarnos a Mataderos. Vivíamos en el barrio La Colonia.
Haber vivido ahí, hizo de mi infancia algo maravilloso, que
seguramente muchos chicos de hoy, con computadoras y juegos
electrónicos acechándolos, no les permiten disfrutar de tantas cosas
sencillas de antes.
Recuerdo a todos mis amigos, mi primo Fernando que también vivía
allí. Desciendo de familia árabe los cuales se asentaron en el
barrio, muchos antes que nosotros, con historias seguramente
encantadoras. Todavía sonrío cuando recuerdo los encuentros con
todos los amiguitos en " la Torre ", la cual era " custodiada " por
dos señoras que eran hermanas : Loli y Paca, que eran para todas
nuestras mentes infantiles, algo así como dos carceleras... Nos
reuníamos por la noche a contarnos cuentos de terror, y cuando
levantábamos la vista, veíamos murciélagos ( reales ) que rondaban
el reloj...qué sustos nos dábamos ...ja ja ja ja ja ja ja!!!!!!
También recuerdo, que cuando grandes tormentas tiraban abajo
muchas ramas de los árboles, muchos vecinos compraban bolsas de
caramelos y las tiraban entre todas las ramas caídas. Así, nos
pasábamos horas buscando esos caramelos y divirtiéndonos...
Para las fiestas, se solían hacer bailes, a los cuales arribaban
totalmente prófugos, los conscriptos del Hospital Aeronáutico, a
tomar algún vinito o a comer algo, y otra vez, volvían corriendo al
hospital....ja ja ja ja ja
Bueno, solamente quería compartir estos recuerdos con ustedes. Me
gustaría que la páginas contara con algunas fotos, y si es
posible...ver alguna de La Colonia.
Un beso grande a todos los Pompeyanos!!!
- 23/03/2005:
Marcelo Alejandro Casco
Señora Mónica Rubio:
Ingresamos junto con mi familia a la página
de Barriada, precisamente en el link de Nueva Pompeya, y notamos con
sorpresa que el Club Franja de Oro no figuraba entre los allí
citados. Le cuento que el mismo se encuentra en la Avenida Amancio
Alcorta n° 3950/60, y que cuenta con un importante centro recreativo
con natatorio, así como también las más variadas actividades
realizadas en la Sede Central, entre las que se cuenta el Fútbol
Infantil (FAFI), el Fútbol de Salón (Futsal), la Gimnasia Deportiva,
el Taekwondo Olímpico (W.T.F), un Centro de Jubilados, Voley
Recreativo y un comprometido Centro Cultural, que reúne grupos
familiares en la zona desde hace más de 60 años, que van heredando
la vieja tradición de renovar la concurrencia de generación a
generación. Actualmente las disciplina destacadas son el Futsal, el
Fútbol Infantil (más de 250 niños concurrentes), el Taekwondo
Olímpico (con salón exclusivo para el entrenamiento) y la Gimnasia
Deportiva (abocada exclusivamente a la formación de niñas en la
especialidad), contando con un grupo de docentes muy calificados,
entre ellos profesionales de la Educación Física y ex competidores (
hoy instructores) varias veces campeones Nacionales e
Internacionales (Taekwondo Olímpico), dedicados a la formación de
los futuros deportistas. Nuestro interés es que se de a conocer este
Club (nuestro Club) que es patrimonio del Barrio de Pompeya, abierto
a todos y para todos. Espero que esta información sea de su
utilidad, y si necesita algún otro dato, no dude en comunicarse. Le
mando un cordial saludo, y muchas gracias por su tiempo |
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