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“Shhhhh”,
si, si, a vos… si a vos, te estoy llamando, a vos que vas a comprar un
televisor de 29´, o aspiradora…
Si, a vos, que miras
extrañado ese cartel que dice “En este bar …..Homero Manzi”. Y es ahí
es, donde te enteras que ese santiagueño de Añatuya, paraba en mi
esquina. Si mi esquina. Porque me la gané, no se cómo, tal vez esperando
a alguien que no llegó, tal vez esperando, un mundo mejor que todavía
espero que llegue…
Sí; no te sorprendas. Soy una de esas
afortunadas que nació en San Juan y Boedo. Y no por casualidad sino por
causalidad. Sí, no te quedes ahí, por causalidad. Para poder contarte
como era San Juan y Boedo, no hace tanto tiempo, porque aunque no lo
creas no soy
matusálenica.
Hoy estoy en un rincón de
los que hablé al principio y estoy en un espacio que se pierde en la
inmensidad. Pero esto no me pasa a mí sola, sino a mucha gente, estoy
exactamente donde debo estar. En una esquina, ángulo pequeño que va
creciendo en sentimientos
No hace mucho, San Juan y Boedo, ya había
dejado de ser San Juan y Boedo…
antiguo y
más allá la inundación
… para ser un barrio sin igual. Te puedo contar sobre sus cuatro
esquinas.
En
una de ellas, estaba el bar que frecuentaba Homero Manzi,, en diagonal a
la misma la pizzería “IL Sol de Napoli”, donde comí la mejor fainá, en
la otra esquina un banco, el mercado municipal, la galería, fuimos uno
de los primeros barrios en tener galería. No te miento, no se si esta
“La Flor”, una pizzería que hacìa las mejores, empanadas, y sobre la
cuadra del banco había negocios que nunca olvidarè: Joyería Mastini, un
casa de cuadros, una disquerìa, “La Mascota” . Y los cines: en dos
cuadras había tres cines importantes: entre Cochabamba y Estados
Unidos, estaba el cine “El Nilo”, no podemos dejar de menciona a la
confitería “Bomboniere”, frente a ella : la tienda “Salomón”.
Entre Independencia
y Estados Unidos, estaba el cine “Los Andes”. Y en esa misma cuadra, al
llegar a la esquina: una “confitería”, como se llamaba en aquella época
a los locales que no eran bares, el
”Trianón” (esquina San Ignacio), donde la especialidad era el sandwiche
de pavita, sobre esa misma cuadra, se encontraba el bazar “Gepa”.
donde mi papá me compró mi primer pesebre y mi mamà se enojó porque no
era de santería. En la vereda de el frente, el cine “Cuyo”.
Llegando a Humberto 1º y
Maza, el barrio estrenó el primer supermercado perteneciente a la cadena
de supermecados “Mínimax”, años más tarde incendiados por las FAR.
No había límites, cuando
decías San Juan y Boedo también podía ser San Cristóbal.
Mi mundo comenzaba y
terminaba en esas cuatro cuadras, de la calle Boedo. Llena de historias
de malevos, con un señor que vendía leche recién ordeñada, con
acontecimientos que todos celebrábamos como la filmación de la
película “Hombre de la esquina rosada”, basada en el primer cuento que
escribiera Jorge Luis Borges, dirigida por René Múgica y protagonizada
por Francisco Petrone y Susana Campos. Fue un gran acontecimiento. El
famoso lechero participo en la filmación y todos expectantes rodeábamos
la casa rosada de Maza y Cochabamba.
Dos celebraciones
importantes eran: los Carnavales y la Primavera, que no tenía nada que
envidarle a la calle Santa Fe pero eso, si querés te lo cuento otro día…
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