“HISTORIAS DE
LOS BARRIOS DEL SUR” Felicitas
Guerrero y su trágica muerte (Segunda parte) por
Mabel Alicia Crego

Continuando con las historias de ayer y hoy en el Barrio de
Barracas, rico en tradiciones, historia, y leyendas de otros
tiempos, enlazo el relato luego de la muerte de la infortunada
Felicitas Guerrero de Álzaga (primera
parte). Los desesperados padres de Felicitas, quedaron sumidos en el
dolor luego de la trágica perdida de su hija y con una fortuna
incalculable que pasó a sus manos. En
el año 1872 Carlos Guerrero y Felicitas Cueto deciden construir una
iglesia en memoria de su hija asesinada en los jardines frente al
oratorio. (el antiguo oratorio privado de la familia, es la actual
sacristía de la iglesia, se dice que allí se pensó en depositar el
cuerpo de Felicitas, que finalmente descansa en el cementerio de la
recoleta, sepultura 1 a 6, en la bóveda de Martín de Álzaga que data
del año 1866).
La iglesia fue emplazada al pie de la barranca o bajada de Santa
Lucía donde se hallaba ubicada la quinta de la Noria propiedad de
Álzaga, donde Felicitas y su familia pasaba los calurosos veranos de
Buenos Aires. La iglesia está dedicada a la santa homónima: Santa Felicidad o
Felicitas, dama romana que vivió en el siglo II viuda, con
siete hijos que dedicó su vida a la religión cristiana y
ayudar a los humildes y enfermos. Esto molestó al emperador de roma,
que la mandó llamar a su tribunal junto a sus siete hijos a los que
azotó en su presencia hasta morir, finalmente ella
después de ver morir a cada uno de sus hijos fue decapitada. (uno de
los vitrales junto a un altar lateral, representa su martirio). La construcción de la iglesia comienza en 1873 y fue inaugurada
en 1876. El libro inaugural de la iglesia, en custodia de la
Escribanía General de la Ciudad, registra dedicatorias y firmas de
familia Guerrero y de algunos visitantes mas importantes de la
época. La iglesia, es una obra ecléctica con reminiscencias del estilo
neo-románico alemán. Es el edificio de influencia alemana mas importante en la ciudad de
Buenos Aires y en el país, considerada la pieza mas notable, fuera
de Alemania de la cultura arquitectónica que acompañó la
reunificación de ese país, se identificó en la iniciación de la
época “Birmaschiana”. Es la obra culminante y consagratoria del arquitecto argentino
Ernesto Bunge, quien recibiera el primer título de Arquitecto
otorgado por la Universidad de Buenos Aires, dicho título fue la
reválida del que obtuviera en la Real Academia de Arquitectura de
Berlín. Fundador de la Sociedad Central de Arquitectos, destacada
figura de la profesión en el país y en el extranjero. La iglesia Santa Felicitas es de una sola nave, con crucero y
cúpula, responde al
estilo ecléctico alemán, combina elementos clásicos, neo-góticos y
neo-románicos, formando un conjunto de gran valor artístico. Es un testimonio único, de la arquitectura religiosa del último
periodo del siglo XIX en el país, por sus cualidades compositivas y
de diseño, por su unidad estilística y por la incorporación de
inéditos componentes decorativos. Tiene hermosos vitrales de origen francés, con un espesor de
vidrio de 2 milímetros en su mayoría de tipo plaqué. Decoración en los muros, estucos policromados y detalles
pictóricos, arañas con caireles de cristal con
iluminación a gas en los tres altares, esculturas de los
apóstoles, un púlpito de madera de estilo bizantino. Un reloj Inglés con carillón de 1 metro de diámetro “John Moore
and Sons de 1873” que fue restaurado recientemente en Derby
Inglaterra. Un magnífico órgano fabricado en 1873 por la firma Walcker de
Alemania, con 14 registros, que dan lugar a 783 tubos sonoros, con
consola mecánica, consta de dos teclados manuales de 54 notas cada
uno y un teclado de pedal o pedalera de 27 notas. Este órgano posee
todavía las dos bombas de aire accionadas a mano originales si bien
actualmente se usa un motor con ventilador eléctrico. Finalmente en el vestíbulo de la entrada dos hermosas figuras de
mármol de carrara que representan a Felicitas Guerrero con su hijo
Félix y enfrentada la de su esposo, Don Martín de Álzaga (es la
única iglesia con estatuas de seglares). Es la evidencia única de los sistemas constructivos y decorativos
utilizados en Buenos Aires en ese período, que llegaron casi
íntegros hasta el día de hoy. Durante aquellos años, la comunidad católica fue conmovida por
los sucesos religiosos en Francia, con las apariciones de la Virgen
a Bernardette Soubirons y la creación del Santuario de la Virgen de
Lourdes (1865). En 1892 la familia Guerrero devota de la virgen de Lourdes, donó
al presbítero Francés Alejo Rouzaud, proveniente de Burdeos, parte
de la quinta de Barracas para nuevas obras religiosas y de
enseñanzas. Las condiciones de la donación establecían la construcción de una
capilla y una gruta dedicadas a la devoción de la virgen de Lourdes
y un Instituto para varones, con becas para niños humildes, que
debería llamarse Nuestra Señora de Lourdes y Santa Felicitas. El 25 de mayo de 1893 se bendijo la piedra
fundamental de la obra dedicada a la virgen de Lourdes en Barracas. El Instituto se construyó entre 1893 y 1901 sobre una trama
de pasajes semienterrados y pajonales, localizado detrás de la
Iglesia, con entrada por Pinzón 1480. La construcción estuvo a cargo del padre Cassagnére
designado también Capellán de la Iglesia de Santa Felicitas que al
fallecer en 1896 fue reemplazado por Alejo Rouzaud, ese mismo año
fallece también Carlos Guerrero el padre de Felicitas. En el año 1897 comienzan las clases en el Instituto de varones,
dictadas por los padres lourdistas que tienen fama de buenos
educadores. En el año 1898 una réplica exacta de la gruta de Lourdes fue
inaugurada en los jardines de la Iglesia con la presencia de la
viuda de Guerrero. En la planta alta del edificio se construyó una réplica en menor
escala de la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes de Francia, “al
que se denomina el templo escondido”. De estilo neo-gótico, se destacan los vitrales de Gustave-Pierre
Dagrand (autor de los vitrales de la basílica de Luján). La capilla es interna, no tiene salida al exterior y fue de uso
exclusivo del padre Alejo y de los niños internos, una
pequeña inscripción en el coro reza “la capilla de San Alejo”. Otra inscripción con grandes letras talladas en dorado bajo el
coro dice: “le ciel en est le prix” el cielo está aquí, es el título
de un poema religioso escrito por Santa Teresa de Lisieux. La gruta y el templo fueron realizados por el Ingeniero Kreutzer,
el escultor Bellotti y el constructor Domeninghetti. En marzo de 1903 se inaugura un magnífico órgano “Meuklin” traído
de Paris que costó 19.000 francos. Al poco tiempo se descubrió una estafa, el empleado de Rouzaud
había robado el dinero de las cuotas de un préstamo presentando al
padre recibos falsos. El defalco provocó el cierre del Instituto y el Banco Hipotecario
remató la propiedad. El padre Alejo se suicidó, (quizá sea por eso que el “templo
escondido” nunca se utilizó como lugar religioso). Desde entonces el templo se usó como sala de conferencias, salón
de actos o sala para proyectar películas, en el coro junto a la
capillita de San Alejo se instaló un proyector francés Pathé Fréres. El remate coincidió con la visita de la presidenta de la sociedad
de San Vicente de Paul, que finalmente compró toda la propiedad,
aunque en realidad ella sólo estaba interesada en la estatua del
Cristo Redentor que se hallaba en el patio interior del
Instituto de varones. Se trata de una escultura que adorna una fuente en el patio
central del Instituto, de grandes dimensiones y en mármol de carrara
que es del Cristo redentor, obra firmada por el artista parisino
Ignaz de Raffl, autor de las esculturas de la virgen y de
Bernardette en Lourdes, Francia. La histórica quinta de Álzaga con la mansión de la familia Guerrero
fue comprada por el municipio en 1806 al fallecer la viuda Felicitas
Cueto de Guerrero a los 84 años de edad, viendo cumplido su sueño de
perpetuar la memoria de su hija asesinada. Allí se instaló la Subintendencia de La Boca y de Barracas,
hasta el año 1937. Ese año fue demolida para dar lugar a la Placita Colombia que
tenemos hoy y es el corazón latiente de Barracas, con todo un bagaje
de historia a través de los años.
-Felicitas Guerrero I
parte
Fuentes: Barracas, Santa Felicitas 1999,- Areas de Protección
Histórica – GCBA FADU, UBA Barracas en la Historia y en la tradición –Enrique Puccia Relevamiento de personalidades –Archivo Histórico cementerio de la
Recoleta La calle larga - Enrique Puccia Buenos Aires - Manuel Bilbao Santa Felicitas, Memorias de un lugar en Barracas – Grupo
independiente de promoción del Patrimonio Histórico, Buenos Aires
2003 Las fotos que ilustran la nota son de
Mabel Crego. |