HISTORIAS
DE
LOS BARRIOS DEL SUR La Casona del Almirante Brown 'Casa Amarilla' por
Mabel Alicia Crego

La
historia de la quinta del almirante Guillermo Brown esta bordada de interesantes
leyendas, tradiciones y presagios.
Indagando en los archivos de la historia de Barracas
de Enrique Puccia, me propongo contarles a las nuevas generaciones y a los
vecinos del barrio que se interesen por su historia, la verdad sobre “ La Casa
Amarilla ”
El almirante Brown nació en un hogar labriego, humilde y católico de un
pueblito costero llamado Foxford, del condado de Mayo, en una Irlanda sojuzgada
por el opresor británico en Junio de 1777 y en fecha no precisa en formal
documento, aunque se cree que fue el 22 de ese mes, puesto que los archivos
regionales fueron quemados durante las guerras de su patria natal, a tal punto
de ser desconocidos los nombres de pila de sus padres y su apellido materno.
A Brown le toco formarse en años difíciles. La revolución francesa unió a
casi toda Europa contra Francia.
Su generación vivió en un mundo de cambio, en que el individualismo tenía un
rol dinamizador del proceso de la burguesía y esta influenciaba en el campo de
la política, las ciencias, la economía , la religión y la moral.
Desde 1791 en adelante su carrera se desarrollo en una permanente situación
de guerra en el mar.
En 1809 conoce a Elizabeth Chitty, de una arraigada y tradicionalista familia
inglesa y se casan en la iglesia anglicana de Saint George, en los suburbios del
este de Londres.
Guillermo Brown comandaba la fragata “Belmond” que efectuaba viajes
comerciales al Río de la Plata.
Ya fuera por la pendulante política europea o por la influencia de las ideas
renovadoras, en la época en que Brown llega al Plata, se miraba con simpatía una
evolución americana hacia formas menos dependientes, una apertura hacia la
emancipación.
A fines de 1810 junto con dos socios logra comprar un bergantín tomado a los
franceses y lo rebautiza “Elisa” en homenaje a su primera hija nacida en
Londres, la embarcación llega al Río de la Plata a mediados de 1811, en medio de
feroz sudestada y naufraga en los bancos de arena de la costa de Buenos Aires.
Una gran parte de la valiosa carga es rescatada y vendida al gobierno
revolucionario muy necesitado de pertrechos militares, cañones, sables,
mosquetes, fusiles, pólvora y mas de mil balas de cañones fueron pagados con
“vales” de la aduana.

En marzo de 1812, vistiendo como un criollo (con poncho pampa por abrigo) y
hablando unas pocas palabras en español, compra unos terrenos anegadizos y con
bañados llenos de juncales a un sacerdote en Barracas, donde hizo construir una
casa para instalarse definitivamente en la ciudad de Buenos Aires.
La quinta ubicada sobre “el Camino que baja de Barracas” era una propiedad
que contaba 350 varas de frente por 315 varas de fondo, (en medidas actuales más
de seis manzanas que luego fueron ampliadas), daba al frente de la actual
avenida Martín García, que servía de unión al “Camino del Bajo” con la “Calle
Larga de Barracas” .
La zona era conocida entonces como “el bañado de Barracas” que se
inundaba con cada sudestada.
La construcción fue encargada al constructor escocés Matthew Reid, instalado
en Buenos Aires en 1808, que rellenó gran parte del terreno para alzar la
casona, dándole mas altitud y prestancia.
Su estilo era inglés, particularmente novedoso para la zona del barrio, donde
estaban ubicadas numerosa quintas de las familias más adineradas de la elite
porteña (a ambos lados de la Calle Larga actual Av. Montes de Oca).
La residencia contaba con dos plantas, un pequeño pórtico soportado por
columnas a los lados y un gran balcón en su parte superior y un pequeño
“mirador” hacia el río de la Plata.
El frente de la propiedad tenía una verja de material combinada con rejas que
la separaba de la calle de tierra y un camino blanco de conchillas que conducía
a la importante entrada con pequeña escalinata, a ambos lados de ésta y
sobre pedestales, había dos cañones de artillería, que según cuentan algunos
historiadores, le fueron ganados a Garibaldi, por lo que también se la conocía
como “La quinta de los cañones”.
Toda la propiedad fue pintada de color ocre-colonial (muy usado en la época)
por lo que también se la conoce como “Casa amarilla”.
La vida del Almirante Guillermo Brown en Buenos Aires, se desarrolla en la
zona y en esa casona. Desde Inglaterra llegan en 1813, para radicarse en estas
tierras, su esposa Elizabeth y sus hijos Elisa y Guillermo nacidos en
Londres.
La familia se instala en la “Cannon House” o Casa amarilla, su hija mayor
Elisa era su orgullo, la niña se fue compenetrando cada vez mas en sus
asuntos de guerra y se convirtió en su fiel asistente personal, además se
encargaba de las plantas y flores de la quinta con especial esmero, cosa que
halagaba al almirante y gozaba de los paseos con su hija por los jardines
de la residencia.
La muchacha de 16 años, de fuerte personalidad con fina tez blanca y grandes
ojos azules, era un diamante en los salones porteños de época.
Se enamoró del comandante mayor de la escuadra de su padre, el escocés
Francis Drummond diez años mayor que ella.
Los jóvenes se comprometieron y decidieron casarse el 27 de diciembre
de 1827.
Drummond marchó a la guerra con la flota del almirante Brown. En el combate
naval de Monte Santiago, tras una sangrienta lucha es herido de muerte, en
brazos de su amigo el comandante Juan Coe dijo sus ultimas palabras... “ la
vista se me nubla, ya no veré más las montañas de Escocia, recibe mi reloj, para
que se lo envíes a mi madre y este anillo de compromiso para mi amada Elisa,
dile al almirante que muero como un hombre”...
Es el mismo Brown quien le da la noticia a Elisa y al entregarle el anillo
nupcial, ella lo recibe sin derramar una sola lágrima, dicen algunos envuelta en
una silenciosa demencia. En la tarde del 27 de diciembre, de ese fatídico
año, Elisa se ahoga en el canal de las balizas, ante los gritos de su hermano
menor Edward, cerca de la quinta de Mateo Reid amigo personal y vecino de
casa amarilla. Algunos dicen que vestía su traje de novia y el anillo que
“Pancho” Drummond le enviara con su padre antes de morir, se internó en el río
cuyos juncales llegaban hasta los fondos de la quinta.
El Almirante nunca pudo sobreponerse a la perdida de su querida hija.
Guillermo Hudson escribe algunos años después ...” la pena de Brown por la
perdida de su hija es terrible, lo vi vestido de negro parado en la puerta de su
casa, mirando perdidamente a la distancia, hacia el rio, me pareció un fantasma.
La grandiosa quinta con sus sauces, sus álamos y sus dos cañones de Garibaldi
adornando la puerta, forman parte del mas perfecto olvido” ...
Desde enero de 1857 su salud se deteriora y fallece el 3 de marzo con 80 años
en su quinta de Barracas.
En el libro “Buenos Aires 70 años atrás” de José Antonio Wilde dice ...” a
menos de un año de la muerte del Almirante Guillermo Brown, su esposa Elizabeth
decide vender parte de la quinta, luego se lotea todo el solar y masa y picos
infames derriban la casa amarilla que se alzaba victoriosa como Brown a
contemplar la inmensidad de los canales que miran al Riachuelo!”...
En el solar que se ubicaba la propiedad, hoy avenida Martín García N° 584, se
encuentra el banco Ciudad de Buenos Aires, al frente del edificio, como único y
mudo testigo de su pasado, una placa de bronce dice ...” aquí vivió y
murió el almirante Guillermo Brown” ...
En el año 1975 el capitán de navío Oscar Berzura y el contralmirante
Laurío Destefani pensaron que el mejor homenaje al prócer sería construir una
replica de la casa de Brown, no sólo como recordatorio sino para que fuera la
sede del Instituto Browniano y departamento de estudios navales.
Hoy podemos observar la “Cannon House” de otros tiempos, contando su triste
historia, en Avenida Almirante Brown, en el barrio de La Boca, donde funciona el
museo de estudios navales.
Mabel Alicia Crego - Maestra
de Sección Escuela Nº 15 Barracas Fotos: Casa Amarilla, datos de parcela del
sitio http://mapa.buenosaires.gov.ar/sig/index.phtml
Casa Amarilla
http://www.buenosairesantiguo.com.ar
Placa homenaje a Brown, provista por Mabel
Alicia Crego
Fuentes:
“Archivo Histórico de Barracas” de la Fundación
Fraga escritos de Enrique Puccia
Carta de Juan Ramón Balcarce
“Buenos Aires 70 años atrás” de José
Antonio Wilde
“The Southern Cross” suplemento Abril 2007
“Notas” Guillermo Enrique Hudson |