HISTORIAS
CURIOSAS DE
LOS BARRIOS DEL SUR "La
Hija del Almirante, Elisa Brown" por
Mabel Alicia Crego

La
corta vida y trágica muerte de Elisa Brown, ha motivado numerosos
cuentos, poemas, fábulas y canciones, hasta convertirse en un mito.
En los años posteriores a su muerte se la conocía como la “Ofelia
del Plata” por la obra de Pedro Moya, en clara comparación con
la desdichada Ofelia de Halmet. También por el poema de Pedro Blomberg, “La novia del Plata”. Así
se tituló también la primera obra de teatro que inmortalizo su
tragedia. El mismo Homero Manzi junto a Ulises Petit de Murat escribieron
“La novia de Arena” que se estrenó en el teatro Odeón de Buenos
Aires en 1945, interpretada por Delia Garcés y Orestes Caviglia. En el año 2004 se lanzó un exitoso radioteatro sobre su vida. Las
visitas guiadas por el barrio de Barracas cuentan su historia y
muestran la plazoleta que lleva su nombre. Hay también quienes dicen
que es uno de los fantasmas que deambulan por Buenos Aires. Porqué despierta fascinación en el espíritu popular e inspiración
a los artistas la vida de Elisa Brown? Belleza, juventud, amor, heroísmo, tragedia y muerte se sintetiza
en la vida de esta muchacha que con solo dieciséis años marco su
destino. Elisa era la hija mayor y según cuentan, la preferida, del
Almirante Guillermo Brown y de su esposa Elizabeth Chitty. Nació en Inglaterra, el 31 de Octubre de 1810. Vino a estas
tierras junto a su familia poco después de haber nacido,
instalándose en la llamada “Cannon House” o “Casa Amarilla” en la
actual avenida Martín García y Ruiz Díaz de Guzmán, (hoy solo queda
una placa en el frente del banco Ciudad que ocupa solo una parte de
los terrenos que tenía la propiedad), en el barrio de La Boca.
La belleza de Elisa era indescriptible, tez de porcelana
blanquísima y profundos ojos azules, era la atracción en los salones
porteños. Vivió como las niñas de aquella época, pero inmiscuida y
pendiente de la actividad de su padre, pues Elisa era su asistente
personal, lo que le daba un aire especial. Cuenta su familia que era experta en plantas y flores y ella
misma se ocupaba del jardín de la casa, como del manejo de los
papeles de guerra de su padre. A los 16 años se enamoró de un joven escocés 10 años mayor que
ella, el comandante mayor Francis Drummond, quien se incorporó a la
escuadra Argentina que comandaba el Almirante Brown y participó en
las batallas navales de la guerra con el Brasil y en la victoriosa
batalla del Juncal. Se radicó en Buenos Aires y frecuentaba siempre la quinta de
Barracas, por ser un fiel colaborador de su padre.
Se comprometieron y planeaban casarse al terminar la guerra, el
27 de diciembre. El 6 de Abril de 1827, Drummond marchó a la guerra con la
flota del almirante Guillermo Brown. En el combate naval de Monte
Santiago se produjo una lucha encarnizada. Muy pronto se vieron en grandes dificultades. Las 4 naves
argentinas enfrentaron a 16 barcos brasileños. El “Independencia” comandado por Drummont, quedó varado con
grandes averías y agotadas sus municiones. El comandante Drummond se encontraba herido, había perdido una
oreja como consecuencia de una explosión, no obstante decidió en un
gesto de arrojo, procurar las municiones para seguir
combatiendo. Se embarcó en el único bote disponible y se dirigió a la goleta “Sarandi”
que era comandado por el bravo Juan Coe, en busca de
municiones. Pero la fatalidad quiso que una bala lo hiriera mortalmente ni
bien pisara la cubierta del “Sarandí”, en brazos de Coe dijo:
...”querido amigo, la vista se me nubla, no veré mas las montañas de
Escocia. Recibe mi reloj, para que se lo envíes a mi madre y este
anillo de compromiso se lo entregaras a mi amada Elisa”... Brown enterado de lo ocurrido aprovechó la oscuridad de la noche
para trasladarse al “Sarandí”, allí pudo confortar en sus últimos
momentos a aquel valiente, que estaba destinado a compartir la vida
de su querida hija. El propio Almirante es quien decide darle la triste noticia a
Elisa y entregarle el anillo nupcial, ella lo recibe sin derramar
una sola lágrima, algunos dicen que la envolvió una silenciosa
demencia. Fue velado en la comandancia de marina y el 9 de abril de 1827, y
enterrado con todos los honores, en el pequeño cementerio de la
actual Iglesia del Socorro, en la calle Juncal y Suipacha. Este fue
el primer cementerio protestante de Buenos Aires, en sus registros
figura: Capitán Francis Drummond, 30 años, oficial naval, abril 9 de
1827. Al año siguiente se levanta un monumento en su memoria. Un terrible drama se produjo ocho meses después de la muerte de
“Pancho” Drummond, como le decían sus amigos. Según una carta de Juan Ramón Balcarce, eran las cinco y media de
la tarde cuando Elisa de 17 años se ahogó el canal de las balizas,
ante los gritos de su hermano menor Edward, cerca de la quinta de
Mateo Reid amigo personal y vecino del Almirante Brown. Algunos dicen que vestía su traje de novia y el anillo que
“Pancho” le enviara con su padre, que se internó en el río cuyos
juncales llegaban hasta el fondo de la quinta.
Ella se ahogó por suicidio o por accidente un 27 de diciembre de
1827, el día que habían señalado para casarse con su prometido. Pastor Obligado, en “Tradiciones Argentinas”, afirmó que se
trataba de un suicidio debido al inmenso dolor que le ocasionó a
Elisa la muerte de su prometido. En 1827 los habitantes de Buenos Aires deben haber quedado
muy impactados por la noticia y el trágico destino de estos dos
jóvenes. Sus restos fueron depositados en la Iglesia del Socorro, al lado
de los de su amado Francis Drummond, pero tiempo después fueron
trasladados, por expreso pedido del Almirante Brown que quería que
su querida hija descansase junto a él, al cementerio de la
Recoleta. El Almirante Brown, nunca pudo sobreponerse de aquella triste
perdida. Guillermo Enrique Hudson escribe algunos años después ... “la
pena de Brown por la perdida de su hija es terrible, lo vi vestido
de negro parado en la puerta de su casa mirando fijamente a la
distancia, hacia el rio, me pareció un fantasma. La quinta con sus
sauces sus álamos y sus dos cañones de Garibaldi adornando la
puerta, forma parte del mas perfecto olvido” ... El 3 de marzo de 1857, con 80 años y treinta y tres al servicio
de la armada Argentina, muere Brown en su quinta de Barracas. Su esposa decide erigir una bóveda, para lo cual vende 6 leguas
de tierra pública que el almirante había recibido en 1840 por ley
1839. Su catalejo y sus lentes son vendidos para cancelar deudas. En el libro “Buenos Aires 70 años atrás”, José Antonio
Wilde dice: ...”a menos de un año de la muerte del almirante,
Elizabeth decide vender parte de la quinta, luego se lotea todo el
solar, y masas y picos infames derriban la casa amarilla que se
alzaba victoriosa como Brown a contemplar la inmensidad de los
canales que miran al Riachuelo...” En la avenida almirante Brown se encuentra el Museo Naval,
replica de la quinta que se erigía en la avenida Martín García,
llamada “Casa Amarilla”. Hoy solo queda de esta triste historia, un pequeño monolito en la
plazoleta Elisa Brown, en la intersección de las calles Martín
García, Ruiz Díaz de Guzmán, Defensa y Pi y Margall, como pálido
homenaje municipal a su memoria. Fotos de la plazoleta Elisa Brown. Ubicada
en la intersección de las calles: Ruiz Diaz De Guzman, Avenida
Martin Garcia, Bolivar y Pi y Margall, en el barrio de Barracas Mabel Alicia Crego - Maestra
de Sección Escuela Nº 15 Barracas Fotos:
Foto de Eliza Brown, hija mayor del matrimonio,
fallecida trágicamente
El Daguerrotipo en el Río de la Plata; Daguerrotipos
del Almirante Guillermo Brown:
http://www.inb.gov.ar/actividades/congresohistoria07/textos/htm/daniel_perez.htm Casa Amarilla en color, extraída de los datos de parcela del
sitio http://mapa.buenosaires.gov.ar/sig/index.phtml Casa Amarilla,http://www.inb.gov.ar/gbrown/INB_fotos_brown.htm Mausoleo de los Brown, en Recoletahttp://flickr.com/photos/sebastian-silva/2140010874/ Monolito a Brown, Plazoleta Elisa
Brown. Ubicada en la intersección de las calles: Ruiz Diaz De Guzman,
Avenida Martin Garcia, Bolivar y Pi y Margall, en el barrio de
Barracas Fuentes: “Tradiciones Argentina” de Pastor Obligado “The Southern Cross” Suplemento abril 2007 (nota de
Carolina Barry) Carta de Juan Ramón Balcarce “Nuestro héroe de Dunee” Internet “Buenos Aires 70 años atrás” de José Antonio Wilde “Notas” de Guillermo Enrique Hudson |