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Eduardo Dayán Entrevista con el escritor Eduardo Dayan publicada en
www.imaginaria.com.ar
http://www.imaginaria.com.ar/?p=8571
por
Fabiana Margolis
Ofrecemos
a nuestros lectores la entrevista con el escritor Eduardo Dayan realizada
por Fabiana Margolis y, como complemento,
en nuestra sección Ficciones
publicamos el cuento “Sotelo”
, que gentilmente nos ofreció su autor.
“A mí me gusta el misterio de la poesía, el ahondamiento que la
transita. A ella le gusta mi atrevimiento, mi porfía, mi vértigo.
A veces nos encontramos, y la eternidad se nos hace presente.”
Eduardo Dayan
Podría presentar a Eduardo Dayan diciendo que es docente y escritor. Y
estaría bien, porque él se dedica a enseñar y escribir. Podría también
presentarlo nombrando los títulos de sus novelas, que han sido reconocidas y
premiadas en diversos concursos internacionales.
Pero yo preferiría presentarlo como él mismo se define, es decir, como
“un enamorado de las palabras”. Palabras que atrapa al vuelo para dar vida a
sus historias. Palabras que se vuelven misteriosa poesía en su voz. Palabras
que atesora en su memoria, aguardando el momento oportuno para dejarlas en
libertad. Palabras, simplemente.
—¿Quién es Eduardo Dayan?
—Podemos aventurar
provisoria y parcialmente que es un enamorado de las palabras. Tal vez
porque en su origen está el Pueblo del Libro. Quién sabe. Acepta maravillado
la variedad de la vida, voces, libros, personas. Se asume como igual y
diferente. Sospecha que algunas palomas y ciertos palomos reencarnan en
docentes y a él le tocó ese avatar. Mantiene viva la memoria de lo que fue,
pero ¡ay, esa nostalgia por el vuelo!… Al principio, se lo vio extraviado,
pero pronto escuchó sorprendido sus voces interiores, sus ojos aletearon y
se fueron a volar en palabras propias. Ellas le permiten batir sus alas
vueltas ficciones, quimeras, escritura.
—¿Qué camino te llevó hacia la literatura juvenil?
—Yo escribía “Estudios Preliminares” para libros de lectura en la escuela
media. Un día me presenté a un concurso docente de cuentos infantiles, lo
gané, me publicaron en la colección del Pajarito Remendado y viajé a Tucumán
(1). Después seguí, y
todo era como un juego muy simpático: donde concursaba me premiaban, me
reconocían, me publicaban. Entonces trasladé el esquema a la literatura
juvenil. El aval que me dio haber sido
galardonado con el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil
Norma-Fundalectura 2002 por Palomas son tus ojos (¡¡¡mi primera
novela!!!), y ser invitado a Bogotá, fue una bisagra en mi vida. Yo,
docente, me atreví entonces a definirme también como escritor y me lancé a
intervenir en distintos concursos internacionales. La Editorial Libresa me
premió en dos ocasiones por ¿Y si pasa noviembre sin tus ojos? y
j@zmines.com. Agasajado en Ecuador, conocí y di clases en
Guayaquil, Portoviejo, Quito, Cuenca, Manta. En 2010 me distinguió
Comunicarte, una editorial de primera línea de nuestra Córdoba, por La
mujer de los viernes. Igual, sigo escribiendo cuentos para chicos.
—¿Qué libros te marcaron? ¿Quiénes son los autores que te
apasionan y que, de alguna manera, sentís que pueden haber influido en tu
escritura?
—Yo no tuve más que un texto de mi propiedad en la secundaria, una
Geografía de Rampa para Tercer Año, que compré usada por siete pesos
moneda nacional y que leí gustando la serenidad explicativa del autor;
siempre pensando en su destinatario, un lector inteligente. Para libros
literarios me tengo que remitir a algunos de los que me regalaban mis
maestras de la primaria para fin de año. El Conde de Montecristo,
de Alejandro Dumas, me puso de su lado, abiertamente identificado con sus
padecimientos, y su refinada sed de venganza contra la injusticia. Leía de
prestado lo que viniera a mi encuentro, que era justamente lo que
necesitaba. Incluso hasta hoy sigo hallando tesoros en papeles rotos o
desechados. Todos cuentan. Me estremecieron los trágicos griegos. Pude
anclar en el Instituto Nacional Superior del Profesorado “Joaquín V.
González”, y ordenar en ese lugar el caos literario que llevaba conmigo. El
Instituto tenía una Biblioteca de lujo y podía leer allí mucho más de lo que
me pedían mis profesores. Recuerdo que, independientemente, leí Rayuela
sin respirar, sin salir a la calle durante 48 horas, viviéndola
intensamente. Cuando falleció Cortázar, se murió una parte de mí y me dejé
la barba como un homenaje por todo cuanto me había dado. Y leo mucho, y
cuando quiero novedades, leo a los clásicos.
—¿La poesía irrumpe sin pedir permiso cuando estás escribiendo o
espera a que la llames?
—Yo la busco cuando ella me está esperando. A mí me gusta su
potencialidad de nombrar, su misterio, el ahondamiento que la transita. A
ella le gusta mi atrevimiento, mi porfía, mi vértigo. A veces nos
encontramos, y la eternidad se nos hace presente.
—Hablemos ahora sobre tus libros… Me gustaría que me contaras
cómo surgió tu novela Palomas son tus ojos.
—Yo
había leído El Cantar de los Cantares y me dije, aturdido y
extasiado: “¡Esto es Neruda!”. Algunos versos se me clavaron en la memoria.
Muchos años después asistía a unas clases de Literatura Alemana en la
Universidad. Como la profesora era medio depresiva, para conjurar esos
bajones, la escuchaba con un solo hemisferio cerebral; el otro estaba
abocado a la escritura de una historia juvenil. Sé que había escrito
cinco capítulos cuando me frené. ¿Adónde iba a ir a parar con esa historia
de amores contrariados? “Romeo y Julieta, ya se escribió”, me
burlaba de mí mismo. Nunca sabré cómo se me reveló el sentido secreto
guardado en la novela: apareció intempestivamente la voladura de la AMIA y
el encuadre social. Después fue solamente escribir los cuarenta y cinco
capítulos restantes, ganar el Premio Norma-Fundalectura, ser invitado a
presentar el libro en Colombia.
(2)
—En muchas ocasiones, los personajes de tus novelas recurren a la
escritura para intentar comprenderse, para encontrarse con los demás o con
ellos mismos. ¿Por qué? ¿A vos te sucede lo mismo?
—El problema de la identidad nunca pega tan fuerte como en la
adolescencia, cuando se va saltando de asombro en asombro; a menos que se
tapone el desconcierto y el sobresalto de los descubrimientos para “encajar”
en un molde que, se piensa, asegurará “ser como todos”. La escritura
participa activamente de la búsqueda individual de saberse quién se es. Como
uno no puede programar la indagación, la escritura lo ayuda. La evolución
propia, la ayuda para nombrar las emociones, los sentimientos, los temores,
los misterios, las zonas secretas de la existencia que dan noticias íntimas
de uno mismo, la ofrece la literatura. A mí me sucede y me sacude lo mismo,
aunque ahora con los años, lo manejo algo mejor. Pasa que nunca he dejado de
ser un adolescente… ¿Me captás, Fabiana?
—Tanto Mónica, la profesora de ¿Y si pasa noviembre sin tus
ojos?, como Rosario, la profesora de La mujer de los viernes,
son docentes que enseñan de una manera diferente, cuestionando las formas
establecidas y, sobre todo, propiciando una reflexión y una toma de
conciencia en los alumnos. ¿Cómo aparecen estos personajes, tan valientes y
necesarios?
—Yo tengo muchos años de docencia, y conozco el paño. Transité por todo
tipo de escuelas, he dado clases en botas porque el barro no permitía otra
posibilidad, hasta los domingos cuando era necesario, y en colegios de medio
o de alto poder económico y político. En todos lados me tamborilearon
siempre los docentes fascinados por su tarea, capaces de dudar, de
cuestionarse, de entregar lo mejor de sí para encender en sus alumnos las
brasas de la pasión, del deseo por saber. Tal vez, para explicarme mejor,
convenga apropiarme de los versos de Antonio Machado: “Moneda que está
en la mano / quizá se deba guardar; / la monedita del alma / se pierde si no
se da”. Existe otro tipo de docentes, obvio.
—¿Qué tiene la lluvia, cuyo abrazo espontáneo sorprende a la
mayoría de los personajes de tus historias y los invita a soñar, a
reflexionar, a encontrarse?
—Nunca me detuve a pensar en esto, pero sí, es cierto. Mi reverencia para
la lluvia. Se me cruzan algunas escenas, las cómplices y bienhechoras de la
adolescencia, cuando era un placer decidir dejarse caminar indiferente a las
mojaduras por las veredas empapadas, una suerte de común unión con el agua
que me traía íntimas felicidades. Tal vez esté evocando esos momentos de
comunión. O a lo mejor piense que existen algunas personas que sienten la
lluvia, y otras que solamente se mojan.
—¿Qué ideas y proyectos esperan impacientes para convertirse en
nuevas historias?
—Mis proyectos de escritura… me exploro para saberlos. Tengo en la mira,
por un lado, una novela juvenil, que quizás se dispare a una novela para
adultos, difícil saberlo de antemano. Aunque la línea puede ser muy delgada,
si es que existe, ya que todo es literatura. Por ahora, escribo también unos
cuentos para preadolescentes. Lo que es seguro es que deberé considerar mi
actitud crítica acerca del zapping, el fragmentarismo, la ciudad
hostil y la amigable, esa Buenos Aires en la que se nos cambió la manera de
ver, de leer, de pensarla, por momentos, claro. Por ahora me dejo fluir, muy
curioso de lo que pueda resultar.
*****
Las palabras siguen aleteando, inquietas, y Eduardo se confía: “No quiero
dejar de decir esto. Era la crisis del 2001, y yo tan regalado en Colombia.
Recordé la novela de Jorge Isaacs, pensé en mi otra pareja de ficción, en la
fuerza de la mujer en el mundo… ¿Cómo no juntar todo ante un público
expectante el día de la presentación de mi novela en la Feria del Libro
colombiana? Parte de mi exposición incluyó esas referencias, ensoñadas antes
del encuentro”.
“Palomas son tus ojos nació ayer y es hija mía, a medias
colombiana, cómo que no, dónde una paloma habrá de hallar cobijo sino
en Colombia María y Efraín están cambiados María del Carmen y Pablo
no andan por el valle del Cauca, un Buenos Aires hasta hace poco
indiferente se acorrala y defiende con dientes y uñas su porción
de vida y esperanza, la violencia se juega de taquito, lejos, son
ojos colombianos los que ahora me esperan como yo, que cuento los días
del encuentro, el sabor del cambio del che hecho chévere, guayaba, vaina,
ellos están leyendo mis palabras, herramientas del deseo, nacido acá,
acaso de otros viajes, y Paloma sola, solita y sola y en Bogotá, pero
es mujer y todo dicho y quién la para.”
Ahora sí, llega el momento de la despedida. No falta mucho tiempo para
que, una vez más, un enamorado vuele tras las palabras que ama.
Notas de Imaginaria
(1)
Eduardo Dayan se refiere al Concurso Nacional Docente de Cuentos Infantiles
1990 “Francisco Isauro Arancibia”, organizado por la Confederación de
Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) y Ediciones
Colihue. Dayan obtuvo el Segundo Premio con el cuento “El casamiento de la
princesa”. Este relato fue publicado en la colección “El pajarito remendado”
de Ediciones Colihue (Buenos Aires, 1990) y posteriormente incluido en la
antología Qué me cuenta, maestro (Buenos Aires, Ediciones Colihue,
1992; colección Libros del malabarista), volumen que reunía todos los
cuentos finalistas del certamen.
(2) Con la novela Palomas son tus ojos, Eduardo Dayan ganó
el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil
Norma-Fundalectura 2002. En su momento,
en la sección “Eventos”, dedicamos un artículo a este galardón.
Bibliografía de Eduardo Dayan
Textos didácticos
Introducción, notas y propuestas de trabajo de obras para la colección
LyC (Leer y Crear) de Ediciones Colihue:
- El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de
Alarcón (Buenos Aires, 1981).
- Peribáñez y el Comendador de Ocaña, de Félix Lope
de Vega (Buenos Aires, 1981).
- Los viajeros misteriosos, de Jorge A. Dágata
(Buenos Aires, 1984).
- Cuentos para el primer nivel III. Antología (Buenos
Aires, 1984).
- Guiones televisivos. Antología (Buenos Aires,
1984).
- La cola de la sirena / El pacto de Cristina, de
Conrado Nalé Roxlo (Buenos Aires, 1993).
- Mi pueblo, de Conrado Nalé Roxlo (Buenos Aires,
1993).
- Guiones televisivos II. Antología (Buenos Aires,
1996).
Estudio preliminar, notas y propuesta de actividades de obras para la
colección GOLU de la Editorial Kapelusz (Grupo Editorial Norma):
- La barraca, de Vicente Blasco Ibáñez (Buenos Aires,
1996).
- Aeroplanos, de Carlos Gorostiza (no publicada).
Propuestas de actividades para libros de la colección GOLU de la
Editorial Kapelusz (Grupo Editorial Norma):
- El puente, de Carlos Gorostiza / Nuestro
fin de semana, de Roberto Cossa (Buenos Aires, 1983).
- La isla desierta / Saverio el cruel, de Roberto
Arlt. (Buenos Aires, 1983).
- En el mar austral, de José S. Álvarez (Fray Mocho)
(Buenos Aires, 1983).
- Páginas en prosa, de Gabriela Mistral (Buenos
Aires, 1983).
- Crónica de la conquista. Selección de la Historia General
del Perú, de Inca Garcilaso de la Vega (Buenos Aires, 1984).
- Trafalgar, de Benito Pérez Galdós (Buenos Aires,
1984).
- Barranca abajo, de Florencio Sánchez (Buenos Aires,
1984).
- M’hijo el dotor, de Florencio Sánchez (Buenos
Aires, 1984).
Textos
- Ortografía en uso (reflexiva y aplicada). Buenos
Aires, Editorial Cántaro, 1999.
- Suplementos de Ortografía para los Manuales de 4°,
5° y 6° años de la EGB. Buenos Aires, Editorial Puerto de Palos.
- Lengua 8 EGB (en colaboración con M.C. Planas y
M.R. Guido). Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 1990.
- “La Escuela Lee Más”, textos del Programa
Provincial de Lectura “La Escuela Lee Más” de la Dirección General de
Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.
Cuentos
- “El casamiento de la princesa”. Publicado como
libro, con el mismo título, (Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1990.
Colección El pajarito remendado). Incluido también en la antología
Qué me cuenta, maestro (Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1992;
colección Libros del malabarista) y en la Antología de Literatura
Infantil, presentada por la Argentina en la Feria del Libro de
Frankfurt (2010). Relato ganador del Segundo Premio en el Concurso
Nacional Docente de Cuentos Infantiles 1990 “Francisco Isauro
Arancibia”, organizado por la Confederación de Trabajadores de la
Educación de la República Argentina (CTERA) y Ediciones Colihue.
- “Sotelo”.
Incluido en …Y nos pusimos a contar. Antología de cuentos infantiles
(Buenos Aires, FAIGA-Fundación El Libro, 1994); en Volar en
barrilete (Buenos Aires, Ediciones Instituto Movilizador de Fondos
Cooperativos, 1997, colección Desde la gente); y en Hologramática
Literaria, Revista Académica de Estudios Literarios, Lingüísticos y
Culturales de la Facultad de Ciencias Sociales (Universidad Nacional de
Lomas de Zamora). Relato galardonado con el Premio FAIGA (Federación
Argentina de la Industria Gráfica y Afines) 1994, organizado por la
Fundación El Libro en el marco de la 20° Exposición Feria Internacional
de Buenos Aires El Libro del Autor al Lector.
- “¡Maldita lámpara!”. Publicado en Gramma,
revista de la Universidad del Salvador. Premiado en el “Concurso de
Cuentos para Cebollitas”, organizado por la Asociación de Literatura
Infantil y Juvenil Argentina (ALIJA), en homenaje a los diez años de
vida de la institución.
- “El punto sobre la i”. Publicado en la antología
Cuentos para soñar trotamundos. Homenaje a Javier Villafañe (Buenos
Aires, Ediciones Colihue, 1997). Premiado en el Concurso Nacional de
Literatura Infantil y Juvenil convocado por Hijos por la identidad y la
Justicia contra el olvido y el silencio (H.I.J.O.S.) y Ediciones
Colihue.
- “El casamiento de la princesa Genoveva”. Publicado
en Gramma, revista de la Universidad del Salvador.
- “La parejita”. Publicado en la antología Rumores de
amores con humores (Buenos Aires, Ediciones Abran Cancha, 2009.
Colección Caballo Rayo).
- “La escalera de sus sueños”. Publicado en
El monitor de la educación. Revista del Ministerio de Educación,
Ciencia y Tecnología de la Nación Nº N° 2 – V época; Buenos Aires,
noviembre de 2004. Premiado por la Facultad de Ciencias Sociales de
la Universidad de Lomas de Zamora.
- “Los Rojas”, “Ramón”,
“Prichi” y “¡Justo a tiempo!”. Publicados en
antologías de A-Z Editora.
- “Alejandra”. Publicado en Lectura en Marcha,
antología de cuentos. Buenos Aires, Editorial Edelvives.
- “Amores subterráneos”. Texto para adultos premiado
con Mención de Honor en el Concurso Cartas de amor, organizado por
Metrovías.
Libros

- El casamiento de la princesa (cuento).
Ilustraciones de Eleonora Arroyo. Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1990.
Colección El pajarito remendado.
- Amor con todas las letras (cuentos). Buenos Aires,
Editorial El Ateneo, 1999. Colección Cuenta conmigo.
- Palomas son tus ojos (novela). Bogotá, Grupo
Editorial Norma, 2002. Colección Zona Libre. Ganadora del Premio
Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma-Fundalectura
2002.
- ¿Y si pasa noviembre sin tus ojos? (novela).
Ilustraciones de Bladimir Trejo-Sesos creación visual. Quito, Editorial
Libresa, 2006. Colección País del Sol.
- Entre amores (cuentos). Ilustraciones de Pablo
Zweig. Buenos Aires, Editorial Edebé, 2008. Colección Flecos de sol.
- j@zmines.com (novela). Quito, Editorial Libresa,
2010. Colección País del Sol. Premiada en el Concurso Internacional de
Literatura Juvenil LIBRESA 2008 (Quito, Ecuador).
- La mujer de los viernes (novela). Córdoba,
Editorial Comunicarte, 2010. Colección Veinte escalones. Segundo Premio
en el Tercer Concurso de Novela “Los jóvenes del MERCOSUR” 2010
(Córdoba, Argentina).
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