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21/11/2007 Carolina
Roccatagliata El Palacio Roccatagliata Hola Mónica, te escribo porque de casualidad vi la pagina Barriada y vi una
mencion del ex palacio Roccatagliata, mencionando una anécdota que no es así.
El mayordomo al que hace referencia se llamaba Benito y en un acto de
fidelidad absoluta a la familia decidió venirse a la Argentina. Benito siempre
vestía smokings y las mucamas las tradicionales vestimentas. Viajaron con una familia amiga, ambos jefes de familia muy tradicionales,
intelectuales, y visionarios. Compraron tierras y propiedades varias, dentro de esas propiedades, es verdad
que, estaba la confitería "El Molino", ubicada en Callao y Rivadavia. Cayetano
Brenna adquiere esta propiedad en 1904. Siete años mas tarde compró la casa de
Callao 32 y en 1913 la de Rivadavia 1915. Mientras en Europa azotaba, el
fantasma de la Primera Guerra Mundial, don Cayetano Brenna decide construir en
esos lotes uno de los edificios mas altos de la ciudad. Mandó traer para ello
todos los materiales de Italia: puertas, ventanas, mármoles, manijones de
bronce, cerámicas, cristalería y más de 150 metros cuadrados de vitraux. Para la época fue una de las confiterías mejor diseñada, por su buen gusto,
decorado, y estilo. Consta de salones para fiestas y tres subsuelos en los que
se instaló una planta de elaboración integral, con fábrica de hielo, bodegas,
depósitos, chocolates de los mas tradicionales de la ciudad y un taller mecánico
propio. El resto es un edificio de oficinas y, el resto, conformado por
departamentos para viviendas. En 1917 se efectuó la gran inauguración. Los legisladores abrían allí sus
cuentas corrientes. El Molino se había convertido en un verdadero foro para el
debate, la conversación y las citas amorosas. Las mesas de la Confitería
tuvieron el honor de ver pasar a figuras como: Alfredo Palacios, Carlos
Gardel, Lisandro de la Torre, Leopoldo Lugones, el tenor Tito Schipa, la soprano
Lili Pons, Niní Marshall, Libertad Lamarque, Domingo Peron, Eva Perón, Mirtha
Legrand, Amalita Fortabat, entre otros. El Molino cierra en manos de sus herederos los Roccatagliatas por serios
problemas financieros. Prometo averiguarte con mi mamá, que vivió en el propio Palacio Roccatagliata,
pero en estos momentos esta de viaje. Mi curiosidad y alegría por saber que alguien escribe sobre mi familia me
movilizó a escribirte, espero que no lo tomes a mal.
saluda atentamente Carolina.
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23/06/2007 Mayca :
Desde la distancia geográfica que me separa de mi barrio
Desde la distancia geográfica que me separa de mi barrio,que son 12.000km.,
nunca olvidaré los buenos momentos que viví en el barrio, de cómo jugábamos en
mi calle, que antiguamente se llamaba Guanacache y desde hace muchos años es
Franklin D.Roosevelt.
Recuerdo los carnavales, cuando hacíamos verdaderas batallas de agua, los de una
vereda, contra los de la otra.
El hacer teatro en los zaguanes de las casas.
Los bailes de carnaval en la calle, donde D. Juan nos preparaba las luces y la
música, para que pudiésemos bailar.
Las hogueras en la esquina de Superí y Roosevelt.
Las horas pasadas en el parque del Hospital Pirovano, las visitas a los
enfermos, las películas que proyectaba el Padre Jorge en los pabellones.
Como nos gustaba gritar al paso del tren, debajo del puente de Superí.
Por todo ello y por lo que me queda en el tintero... gracias a todos...
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02/04/2007
Alfredo Omar
Ceballos: mis grandes recuerdos en la
parroquia "SANTA MARIA DE LOS ANGELES"
Para comenzar, mi bautismo fue en dicha parroquia, así también mi
1° comunión y mi confirmación. Fui integrante de la Acción Católica
Argentina y concurrí al Congreso Mariano Nacional que se realizó en
Mendoza. Me casé en esta parroquia, mi hija fue bautizada en esta
parroquia y mi vida la salvó
Dios en esta parroquia, pues el accidente que tuve en la misma,
siendo monaguillo y en plena celebración de Navidad, puso a todos de
testigos del accidente y milagro. Por todo eso y por la dedicación
del padre Pedro, padre Marcos, padre Lucas, padre Clemente, y padre
Querubín, les estoy agradecidos por la vida que en esa iglesia
encontré y conservo en mi.
Me acuerdo de Juan Carlos Goin, Lili Goin, Guille Goin, Mónica Goin
y toda su flia. Gustavo Hans, Juan Jo, Helena,Tato, Horacio Tito,
Gatelli, Sandra Niño Gomez, Cecilia, Gabriela, Ruben Sosa, Angela
Venditti, su hermano, Gustavo Bessoni, Martin Propatto, Gustavo y
Gabriela Fortuna,
Mariana, Susana Nores, Alicia Nores, Lili Scorsa, Alejandra, y
muchos más. Perdón si alguno se me escapa.
Quiero decirles que en el año 32, mi tío Conrrado Ceballos, fué uno
de los albañiles heroicos que construyó esa famosa cruz que todos
vemos en la cúspide de la parroquia, sí, así es.
Mi tía María Mercedes Ceballos, toda su vida, la dedicó a esta
parroquia.
Bueno, espero no aburrirlos, pero esto es algo de historia, algo que
jamás se borrará de mi corazón el cuál sigue latiendo gracias al
milagro que ocurrió en esta parroquia, porque el accidente consistió
en un desmayo en el altar mayor, cayendo por dos escalones, y pasar
a estar en coma 2 semanas, desperté como si me hubiera acostado a
realizar la siesta que todos nos tomamos cuando podemos.
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26/09/2005:
Emma I. Monti
RECUERDOS DE COGHLAN (1943/4)
Tendría seis o siete años, y conocí a la que fue mi compañera y
amiga, pero más que amiga, compañera de Colegio, del Colegio Sagrado
Corazón ubicado en la calle Cramer, entre las calles Blanco Encalada
y Olazábal en el barrio de Belgrano. Cursábamos en ese Colegio
primer o segundo grado. Yo caminaba 10 cuadras, a la mañana muy
temprano hasta la puerta de ese enorme Colegio. Unas cuadras antes,
precisamente Avenida del Tejar esquina Guanacache. Ahí en esa
esquina había una hermosa casa, un palacio, donde vivía la familia
Roccatagliata, la construcción de la casa data de 1900, inscripto
aun en el frente principal. Cuando iba camino al colegio, con mi
uniforme azul, se abría un gran portón. Sobre Guanacache, salía de
allí mi compañera acompañada por un valet, un señor alto de muy
buena presencia luciendo su saco de valet, a rayas horizontales, sin
mangas con una camisa blanca impecable, llevando naturalmente el
portafolio de mi amiga que tenía casi mi misma edad, creo que era un
poquito mayor. Me llamaba mucho la atención, después para mí era lo
más habitual. Así como la llevaba, al Colegio, a la salida ocurría
lo mismo, el valet llevaba su portafolio, evidentemente tenía
expresas instrucciones respecto al cuidado de mi amiga. Tenía dos
hermanos, uno de ellos adolescente posiblemente de 14 ó 15 años, el
otro hermano tendría 10 u 11 años Ese palacio me deslumbraba con sus
altas columnas, al frente que se abrían en escalinatas de mármol,
con altísimas palmeras, con la sombra en el jardín, sus vidrios, de
las numerosas ventanas, biselados, vitreaux, donde se traslucían
hermosos cortinados. De la casa se podía vislumbrar la arquitectura
de columnatas y amplias escaleras de mármol. Poseía un portón doble
dónde supuestamente era la entrada para coches, de esta familia.
Antes de su cumpleaños me invitó con una tarjetita (lo lamentable,
no recuerdo su nombre por más que hurgue en mi memoria). Fui a su
fiesta, a su hermosa casa. Al entrar vi un enorme salón con una gran
mesa cubierta de manteles blancos bordados. Ahí conocí a los padres
de mi amiga. La mamá muy elegante y alta, el papá vestido de
riguroso traje oscuro, me saludaron con mucho cariño, italianos por
su acento. Había bastantes niñas y otros invitados. Después de
nuestros juegos, mi amiga me hizo pasar a su dormitorio, enorme, la
cama llena de regalos para sus amigas, a mí me regaló un hermoso
secretêre, réplica de los verdaderos, hecho en madera. Fue
sorprendente, no salía de mi asombro, ella la que cumplía años
regalaba un hermoso presente. Jugué mucho, le tenía un gran cariño.
Mi compañera y amiga, era muy tímida hablaba muy poco, su única
compañera en el colegio era yo; jugábamos juntas en los recreos del
colegio, las demás chicas no le llevaban el apunte. Estos son
recuerdos maravillosos de mi infancia, de mis 6 ó 7 años. No sé
cuando se mudaron, vi ese palacio Roccatagliata, callado y sombrío,
añorando esplendorosos tiempos. La transformaron en estación de
servicios, kiosco y otros servicios. Abandonada a su suerte, con
otros perfumes y ya no es más, el canto de los pájaros, como una
música que no cesa y los árboles y las flores se secaron. |
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