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Día del barrio de Chacarita
Escribe: Lic. Héctor Messina
Comenzaremos la historia con una publicación en el Boletín Oficial: LEY Día de Chacarita:
Sanción: 02/07/2002 Promulgación: Decreto Nº 821 del 29/7/2002 Publicación: BOCBA Nº1497 del 5/8/2002 Ley Nº 805 Día del Barrio de Chacarita:
Art. 1º .- Institúyase el 28 de junio de cada año como “Día del barrio de
Chacarita” Art.2º.- Comuníquese, etc
O sea que este año estamos festejando por segunda vez
el día de nuestro
barrio desde que fue instituido oficialmente.
Como bien dijo Jorge Boullosa, nuestros barrios de
Chacarita y Colegiales,
los cuales nosotros consideramos como una sola unidad
histórica, no tenía
una fecha precisa de fundación. Debimos entonces, buscar
una fecha simbólica
que reflejara los primeros asentamientos poblacionales
en el lugar.
Hoy nos abocaremos a la de Chacarita en particular.
Decir Chacarita dentro del ámbito porteño, significa
referirse al Cementerio
del Oeste. No hay dudas que ocupa una porción importante
de nuestro barrio,
nada menos que 90 hectáreas. Pero su historia se remonta
muchos
años antes de 1871, fecha del primer asentamiento o
Chacarita Vieja.
Como les decía y para ahora sí analizar cronológicamente
nuestra historia
y la justificación de la fecha propuesta oportunamente,
nos debemos remontar
a la fundación de la Ciudad de Bs. As. Aquel sábado 11de
junio de
1580, día de San Bartolomé, es fundada bajo el nombre:
Ciudad de la Trinidad
y Puerto de Santa María de los Buenos Aires, luego
reducido solamente
a Buenos Aires.
Garay traza una aldea de 144 manzanas: 16 frente al río
y 9 manzanas
tierra adentro. Mas o menos entre las actuales calles
Estados Unidos,
Balcarce-25de Mayo, Viamonte y la línea de la ribera
(aproximadamente
Paseo Colón y Leandro Alem).
Esa era la traza de la ciudad, en sus alrededores define
un sector para su
posterior expansión y para que los pobladores tengan sus
huertas y tierras
para el ganado. Es el llamado “ejido” que se extiende 26
cuadras frente al río
y una legua hacia adentro. Prácticamente hasta la actual
calle Bulnes y su
continuación Boedo.
Para la explotación agropecuaria en mayor escala, Garay
distribuye parcelas
fuera de la ciudad y del ejido. Son las llamadas
“Suertes” y se extienden
desde la actual Plaza San Martín hacia el norte,
siguiendo la costa del Río
de la Plata hasta los actuales partidos de Vicente López
y San Isidro.
Las suertes son 65, una para cada uno de los viajeros
que viene de Asunción
para poblar la nueva ciudad.
Si tomamos los actuales límites de la ciudad: 34 suertes
están dentro de
ella y las otras 31 en territorio bonaerense. Estas
suertes tienen un frente
de 300 a 500 varas y una legua de fondo.
día del Barrio de Chacarita
Por el fondo de las suertes, Garay
traza un camino que luego toma el
nombre de Fondo de la Legua.
Hacia 1608 la Compañía de Jesús,
a instancias del Gobernador
Hernando Arias de Saavedra, se instala
en un predio en plena Plaza de
Mayo, donde construyen su primera
capilla. Para 1654 el Cabildo solicita
la orden que asuma la educación de
la juventud. El 25 de Mayo de 1661
los jesuitas se trasladan a un nuevo
lugar ubicado entre las actuales calles
de Bolivar, Moreno, Perú y Alsina.
Nada más ni nada menos que la
manzana que años más tarde sería
bautizada con el nombre de Manzana
de las Luces.
Allí con el legado del Padre Juan de Alquílazete, construyeron la nueva
capilla de San Ignacio, el Colegio
Máximo de San Ignacio y proyectaban
instalar un Convictorio.
Entre 1614 y 1746 quedan en manos
de los jesuitas 10 de las mencionadas
suertes ya sea por compra,
legado o donación. Ocuparían
aproximadamente desde Scalabrini
Ortiz hasta Zabala y desde el río
hasta el Fondo de la Legua.
O sea que en este momento estamos
dentro de las antiguas posesiones
jesuíticas.(Nota: La charla se
desarrolló en la filial Colegiales del
Banco Credicoop).
Estas suertes, numeradas de la 12
a la 21, sirvieron para proveer alimentos
(aquí se producían verduras, frutas,
hortalizas, trigo, se criaban cerdos,
se obtenía leña y se fabricaban
ladrillos) a los religiosos y a sus
alumnos, es decir era un pequeño
establecimiento rural, una estanzuela o según la voz quechua
una chácara o chacarita, o sea una
tierra de sembradío.
Para nuestra historia interesa particularmente la suerte número 20, pues en
ella se construyeron los caserones (de estilo español con reminiscencias
árabes) amplios y de anchas
galerías, y por supuesto la capilla
para los oficios religiosos.
Lógicamente alrededor de ese casco
que estaría situado dentro de lo
que es hoy el cementerio y más
específicamente donde están los
actuales panteones de la policía y de
los españoles, surgieron los primeros
rancheríos para vivienda de los
trabajadores y esclavos de la Chacarita.
Aquí es donde nos detenemos nosotros
para fijar este hito como el
nacimiento, el embrión que luego
dará origen a nuestro barrio.
Establecemos entonces, a través de
investigaciones históricas que en
esta suerte número 20, en las afueras
de la ciudad y luego de 1880 formando
parte de la Capital, comenzó
a tener identidad lo que es hoy el
barrio de Chacarita.
Es así que un 28 de junio de 1645,
se escrituró la suerte número 20 a
favor de los jesuitas, venta realizada
por el Gral. Gonzalo de Carvajal.
Más tarde nuestro barrio atraviesa
distintas etapas, a partir de la expulsión
de los jesuitas de los dominios
españoles en 1767.
Las tierras y todas las pertenencias
de los jesuitas pasan a manos del
Estado. El rey Carlos III, nombra una
Junta de Temporalidades para la administración
de estos bienes. El propio
Gobernador Vértiz formó parte de
esa junta.
En 1772, el gobernador tuvo la tarea
de organizar un establecimiento educativo
que tomó el nombre de Real
Colegio de San Carlos, el cual comenzó
a funcionar en 1773 y se redactó
un reglamento de estudios.
Dentro de ese minucioso reglamento,
en cuanto a admisiones, aseo y
conducta, también se establecían
unas “vacaciones generales”, que no
podían ser más de dos, en cuyo
tiempo irán a la casa de campo del
colegio en compañía del rector. Dicha
casa de campo no era otra que
la antigua Chacarita de los jesuitas.
O sea que la Chacarita era un lugar
de descanso, fuente de rentas para
el colegio y eventualmente sede de
importantes festejos.
Claro, ya estamos en épocas
virreinales y nuestra Chacarita es
también un lugar obligado de paso
para los viajeros como así también
el lugar elegido para el traspaso de
mando de los Virreyes. Son conocidas
algunas historias de fiestas fastuosas
para homenajear a los nuevos
dignatarios.
Si recordamos la época de las invasiones
inglesas, la antigua Chacarita
fue también punto de encuentro
para las tropas formadas por criollos
y españoles, que caerían sobre Bs.
As en la histórica jornada de 12 de
agosto de 1806. Del paso y la marcha
de aquellos heroicos hombres en
pos de la recuperación de la ciudad,
de 1977 se colocó como recordatorio
en la esquina de Corrientes y Jorge Newbery un mástil con base de
ladrillos y se le denominó “Mojón de
la Argentinidad”.
Se sucedieron otras historias en
nuestros barrios luego de 1810, que
hoy serían interminables de contar.
Podemos decir a manera de síntesis
que también hubo entre 1826 y
1827 dos intentos de colonización,
una alemana: el pueblo de Chorroarín
(en homenaje al sacerdote que fuera
profesor de filosofía del Real Colegio
de San Carlos) y otra Canaria,
pero ambos emprendimientos fracasaron.
Ya en época de Rosas los caserones
de la Chacarita fueron una especie
de cuartel y lugar de convocatoria
de los soldados. El mismo Rosas
pernoctó en ellos esperando la
posible llegada del unitario Jose María
Paz.
En estos años fue también lugar de confinamiento
de los indios apresados en la primer
campaña del desierto (1833).
Más tarde escuchamos las historias de los
estudiantes que vacacionaban en nuestro
barrio inmortalizados por Miguel Cané, pero
esta parte la comentaremos con mayor profundidad
cuando el 21de septiembre evoquemos
el día de Colegiales.
Volvemos entonces a lo que mencionaba al
comienzo de nuestra charla, con respecto al
asentamiento del cementerio en nuestro barrio.
Recordemos que a raíz de la epidemia
de fiebre amarilla, que diezmó a la población
de Bs. As. En 1871, los cementerios de
Sud y el de la Recoleta quedaron colmados,
se buscó entonces un nuevo lugar donde
emplazar un enterratorio fuera de los límites
de la ciudad.
El punto elegido fue la Chacarita de los Colegiales,
allí entonces se comenzaron a inhumar
a las víctimas del flagelo. Se pedía
que no se demolieran los edificios existentes,
se construyera un camino de acceso y
se disponía también la construcción de un
“Camino de Fierro”, el luego llamado Tren
Fúnebre.
Este primer cementerio estaba emplazado
entre Dorrego, Guzmán, Jorge Newbery y
Corrientes, en el actual Parque Los Andes
anteriormente Parque Rancagua. Veremos finalmente al cementerio con su
aspecto definitivo para 1894, el cual contaba
con el llamado Cementerio de los Disidentes,
que en 1916 se divide y pasa a llamarse
Cementerio Británico y Alemán.
Como última anécdota podemos decir que
para 1880 esta tierras que formaban parte
del partido de Belgrano fueron sede de la
autoridades nacionales, y el presidente
Avellaneda tenía asentada las tropas en los
caserones de la Chacarita y el Congreso
Nacional sesionaba en la municipalidad de
Belgrano, ante el conflicto desatado por el
Gobernador Carlos Tejedor. Terminado el
conflicto y sancionada la denominada “Ley
Capital” los territorios del partido de Flores y
de Belgrano pasaban a integrar el territorio
capitalino, hecho que se hace efectivo recién
para 1887.
Parte de esta historia de siglos termina un 9
de octubre 1888, cuando por ley se deciden
vender los terrenos propiedad del Colegio
Nacional, conocido como la Chacarita de los
Colegiales. Solamente el municipio se reservaba
los terrenos destinados al Cementerio
del Oeste.
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