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28/10/2006
- Engº Agrº Pedro da Cunha Farias:
Barracas Amigos Embora esteja a muitos Km daí, e num outro país, manifesto aquí minha
grande saudade de Barracas. Saudades da plazoleta Miguel de Unamuno, da
Catedralé a de Sagrado Coração de Jesus, das ruas, das pessoas, da minha
sogra (falecida), dos avós de minha mulher (ambos falecidos). Por anos a fio frequentei êsse bairro querido, não tenho ido a Barracas,
mas qualquer dia destes vou embrenhar-me em tuas ruas.
Engº Agrº Pedro da Cunha Farias |
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05//09/2006
- Prof. Adrián A. Echeverría:
A Barracas Estimada MONICA: Desde ya agradezco la fina atención de responder mi mail sobre datos
respecto del Club Sportivo Barracas. Te comento que ya he conseguido datos
muy interesantes y el escudo que necesitaba para ilustrar mi investigación,
mas fotos antiguas muy buenas. Me permito contarte que soy el Director y creador del único archivo que
se tenga presente referido a la historia deportiva e institucional de
Estudiantes de La Plata, sería muy largo contarte todo, nació en 1992. Dado
este punto es que estoy investigando los equipos que lograron títulos en la
era amateur y de allí el interés por Sportivo. A su vez al ver la página me
gustó y fue así como logré este contacto contigo. De allí que, y ante la gentileza que has tenido, reintegro el gesto con
unos versos, que son inéditos, compuestos el pasado domingo a las 8:30 horas
(AM), cuando me encontraba trabajando sobre el tema. Espero te gusten, creo
que pueden venir bien para ilustrar tu página y de ser así mucho estimaría
tu apreciación, al menos citar la fuente de donde salió, ya que para mi es
un elemento muy importante y que se guarda en mi archivo. Por eso los pongo
a vuestra distinguida consideración, quedo al aguardo de vuestras noticias y
te pediría que me pases bien la dirección de la página para indicarla como
fuente documental. Prometo, una vez terminado el tema del Sportivo, mandarte una copia para,
que si es de tu interés, agregarla a la misma y enriquecer en algo la
historia del barrio y de esa Institución. Desde ya muy agradecido por tu atención, estamos en contacto y aguardo tu
comentario y noticias. Cordialmente
Bahía Blanca, setiembre 5 de 2006
“A Barracas “ Barracas al norte, te llamaron ... Hoy, simplemente Barracas te llamas. Tu historia es ambigua. Tu pasado lleno de gloria. Barrio de lujos y familias acomodadas, mas la fiebre amarilla todo lo cambió. Exilio y pobreza, dolor y bohemia. Nieblas de Riachuelo. Arrabal. Guapos y cafetines. Inspirador de tangos, páginas de ensayos y novelas. Contrastes ..., esa ha sido la constante en tu existencia. Nombres y hechos que escribieron tu leyenda, si hasta “la mujer más bella del país” recorrió tus calles, golpeó alguna puerta. El progreso te cambió la fisonomía, la 9 de Julio te atravesó el alma. Pero tu esencia, a pesar de todo, sigue viva. Uno de tus hijos marchó, tomó su rumbo un día, fue campeón allá a los lejos. Rivalizó con los grandes, le dio emoción dominguera a tus días. Si hasta el viejo Sportivo, se marchó a Bolívar. En tus adoquines queda atesorado el sabor de aquellas tardes del gol olímpico, de clásico de orillas. Barracas, puentes y locura ciudadana. Piquetes que la vida te deparó. Barrio con espíritu reo. Semblanza de un Buenos Aires que pasó.
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- 04//08/2006 - Hugo F M Otero:
A Barracas
A BARRACAS Aún perduran las imágenes de ayer nostálgicos reflejos que se dan que los ojos de la mente pueden ver y en el alma de nosotros siempre están . Vetustas fachadas de antaño latiendo en un mundo adolescente contorno manado de lo extraño donde conjugan el pasado y el presente. BARRACAS; estás en la memoria de los seres que te habitan que transitan las entrañas de tu historia y al compás de sus momentos la palpitan. Sí volvieran los espíritus lejanos y el eco de sus voces a entonar a BARRACAS barrio amado cantaría la más dulce melodía de arrabal. Es un sueño cotidiano recorrerte porque barrio en tu dibujo encierras la fe, la enseñanza y la ilusión del día que envolviéndome en tu embrujo, bajo la noche de luna como un niño en fantasía me arrullarás sobre tu cuna.
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06/05/2006 -
Luis:
sus recuerdos del barrio
Hola, mi nombre es LUIS. Viví 31
años en Barracas, Primero en un conventillo de la calle
Salom e Yriarte. Ahí vivió el famoso pibe Cabeza, en la
esquina de Rio Cuarto lo mató la policía. Se filmó
también la película con Jorge Salcedo y creo con Tita
Merello. Después me mude a Osvaldo Cruz y Santa Elena,
frente al recordado Club Terremoto, también por muchos
años se hizo corso, es una historia hermosa de un barrio
obrero y tranquilo.
Adiós, un amigo de ustedes ... |
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- 22/03/2006
- Cristina Suarez:
"El club de la Rivera"
(apoye el mouse sobre
las fotos para ver las referencias)
La
historia de Boca Juniors comienza el 5 de abril de 1905 en la Plaza
Solís (en la foto de la izquierda).
A partir de ese momento se inició un largo proceso, donde un grupo
de muchachos brindó su esfuerzo y desinterés para que Boca fuera
creciendo.
Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti y Santiago Pedro
Sana, eran unos jóvenes estudiantes que vivían en la Boca y por el
entusiasmo de formar en su barrio un club, logran reunirse con los
hermanos Juan y Teodoro Farenga (en la foto de abajo a la derecha).
La intención de formar un club logra entusiasmar a todos. Se
reunieron en la casa de Baglietto primero y después, en un banco de
la Plaza Solis de Olavarría, Suárez, Caboto y Ministro Brin.
Allí montaron la primera Secretaría del Club Boca
Juniors. El 5 de abril de 1905 comenzó a edificarse la historia
grande de Boca.
Una de las tareas más difíciles para aquellos rebeldes
estudiantes, fue darle
nombre, los otros equipos ya existentes en La Boca eran , "La Espuma
del Plata", "Blader Atletic Club", "Hércules", etc.
Estaba claro que el nombre debía ser significativo y
fácil de recordar, uno de ellos propone ponerle "Boca" y este nombre
fue aceptado con facilidad por los otros. "La Boca", como barrio, no
tenía un buen aprecio de los otros barrios porteños. Era un sitio
difícil para cualquier forastero que llegara con buenas intenciones.
Por esa razón, Santiago Sana propone que se le agregue "Juniors",
para diferenciar al equipo de los prejuicios creados con el lugar.
Fue así que el Club fue bautizado con el nombre de
"CLUB BOCA JUNIORS".
Este
recuerdo es a poco de festejarse su próximo cumpleaños número 101
(Las
fotos con las cuales se ilustran este recuerdo han sido obtenidas de
la página web
http://www.informexeneize.com.ar/historia_1.htm) |
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- 16/12/2005
- Cristina Suarez: El “ Papá Noel “ de Barracas
En la esquina de Montes de Oca y Aristóbulo del V, donde
ahora hay un Banco, se instalaba este personaje tan
querido en el barrio, por los grandes y por los niños.
Venía de una familia muy humana, su papá tenía un café en el barrio de
La Boca y allí se juntaban todos los miembros del partido socialista
que estaba a la vuelta.
Nunca le dio mucha importancia al dinero, en épocas en que el dinero
tenía valor, se preocupaba por instalar canchas de fútbol, de bochas y
juegos en la plaza Vértiz en Aristóbulo del Valle y General Hornos.
Se disfrazaba de Rey Mago para repartir juguetes a los chicos, que lo
querían y reconocían cuando caminaba por el barrio. Todo empezó en los
años 40, en el barrio se conocían todos y este personaje llamado “Don
Pepe”, su verdadero nombre era José Schiarrota, junto a un grupo de
amigos, el párroco Manuel Samperio, Arturo Massarri, Alfredo Pasos y
Mercedes de Ortega, tenían un sueño y en el año 1944, pusieron en
condiciones unos terrenos y construyeron dos plazas, en Gral. Hornos y
Aristóbulo del Valle, una para varones y otra para mujeres.
Todas las tardes se daba una vuelta por la plaza para estar con los
chicos y hacer su reparto, los fines de semana, sorteaba juguetes que
les pedía a los fabricantes como donación, esa era la única plaza
donde los chicos del barrio podían andar gratis en modernos autitos a
pedal que él había traído.
En 1990, gracias a la ayuda obtenida por los comerciantes y vecinos de
Barracas, políticos y la Municipalidad de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, pudo construir en ese lugar un Polideportivo y en 1991 la gente
del barrio logró que se exceptuara la Ordenanza que bautiza espacios
públicos sólo con nombres de personas muertas, logrando de ese modo
ponerle el nombre del honorable vecino al predio.
Don Pepe fue corredor de juguetes durante su juventud por todas las
provincias del interior y esos contactos de tanto tiempo le donaban
los juguetes que él con su ternura repartía en hospitales escuelas y
hogares de Barracas.
Don Pepe era viudo, con hijos, nietos y bisnietos y cada día caminaba
hasta la Iglesia Santa Lucía en la avenida Montes de Oca y Martín
García, cruzaba la plaza que lleva su nombre y que tiene una calesita
donada por la Municipalidad que alegra con su musiquita a la niñez del
barrio.
Hoy Don Pepe, mira desde el cielo su obra de amor que dejò como
herencia para todos los niños de Barracas. |
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- 13/12/2005
- Cristina Suarez: La vacuna
salvadora
Las vacunas elaboradas por Luís Pasteur,
provocaron un impacto muy grande, el Jefe de Infecciosas de Casa Cuna,
Dr. Desiderio Daval, fue a Paris a buscar la vacuna antirrábica
trayéndola cultivada con riesgo de su vida en lotes sucesivos de
conejos para conservarla. En 1886 llega Buenos Aires, justo a tiempo
para salvar la vida de un niño uruguayo mordido por un perro rabioso,
derivado especialmente a Buenos aires, para su tratamiento, siendo
ésta la primera administración de esa vacuna fuera de Francia.
Anécdota del Libro de Oro de la Casa Cuna
Libro histórico del
hospital Argerich (Roberto Litvachkes) |
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- 13/12/2005
- Cristina Suarez: El barrio
olvidado en el Sur
Barrio querido de Barracas donde nunca se
agotaba el trabajo y la voluntad de tu gente, fuiste creciendo poco a
poco y te llenaste de anécdotas.
Un día le abriste los brazos a un montón de
inmigrantes que en tus esquinas y bares compartieron sus historias,
mezclaron sus culturas, sus tradiciones, su sangre europea con la
criolla y te regalaron hijos.
En tus esquinas se estrecharon en un abrazo el
arte y el arrabal, naciste marginal, pero tú calle Larga, hoy Avenida
Montes de Oca, te llenó de magia, las pulperías, las fiestas
patronales de Santa Lucía, las carreras cuatreras, engalanaron tus
calles y en cada una de ellas, un trovador enamorado te dedicó una
serenata de amor.
Hoy los hijos, nietos y bisnietos de aquellos
hombres fieles que tanto te amaron y que te hicieron crecer, van
sembrando en tus adoquines las vivencias recibidas.
Pensar que naciste con el esfuerzo y el trabajo
de tu gente y hoy, las sirenas de tus fábricas calladas, son testigo
de un barrio olvidado en el Sur.
Historias tejidas
Por Cristina Suárez
En aquellos tiempos
de pasados siglos
en la calle Larga
se escribía la
historias.
Pasaban carretas
con ruedas de barro
y en tu larga calle
dejaban su huella.
Poetas y artistas
volcaron pasiones
con sus plumas llenas
de amor e ilusiones.
Y los trovadores
en noche estrellada
te ponían música
y también
payadas.
No te faltó nada,
las serenatas
detrás de las rejas
ni la luz tan tenue
de la madrugada
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- 13/12/2005
- Cristina Suarez:
Una fábrica que cerró sus puertas
Barracas, un barrio donde el trabajo se daba cita cada
mañana al oír el silbido de las sirenas de sus fábricas hoy cerradas,
la desocupación,
la pobreza, la fuga de capitales tan de esta época,
donde la economía dio un paso al frente a tal punto que se adueñó de
nuestros corazones.
Allí frente a la Casa Cuna en la Avenida Montes de Oca,
se levantaba la fábrica Bagley, con un olor a galletitas que recibía a
todos los que se bajaban del tren en la Plaza Constitución y venían
al barrio.
Recuerdo que mucha gente del barrio trabajaba en esa
fábrica, Don Andrés un viejo vecino recuerda que le gustaba tomar una
copa de Hesperidina antes de las comidas como aperitivo con la famosa
picadita, me contó que en Bagley se fabricaba esa bebida y fue la
primer patente de un producto de fabricación nacional, por eso el
número de la patente de la Hesperidina es el Nº 1.
Mi bisabuela tenía una foto de una fiesta que se dio en
la fábrica Bagley, estaba parada vestida con un sombrero grande con
tul y un vestido largo de color lila con puntilla en el cuello, mi
bisabuelo estaba sentado delante de ella con un sombrero llamado
rancho, era de paja con una cinta alrededor de la copa de color
negro y lo usaba los días de fiesta. Era común usar sombrero, tanto
para el hombre como para la mujer, los días de la semana usaba un
sombrero de paño negro con ala para ir a trabajar. En las fotos el
hombre estaba sentado y la mujer parada al lado de él.
Era una época donde la vida giraba en torno a la
familia, a los afectos, a los recuerdos tan vivos, a la tranquilidad
del barrio, al olor a la sopa que venía de las casas y a las abuelas
que tejían medias de lana para abrigar los pies de sus nietos. |
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- 13/12/2005 -
Cristina Suarez:
La
puerta sur de la ciudad.
Barracas a pesar de haber nacido extramuros, sin
saberlo sería lentamente asimilada por la ciudad, los sucesivos
crecimientos de la Aldea apretaron al viejo pueblo, dentro de sus
imaginarios muros.
Barracas será así sucesivamente, pueblo, arrabal,
barrio y puerta sur de la ciudad. En este barrio, Buenos aires, se
convierte en orilla, pero también margen de la llanura y el baldío es
la inclusión de la pampa, dentro del incompleto trazado urbano.
Esta nueva condición orillera, irá transformando a
Barracas en un lugar de complejas y antagónicas superposiciones. Las
antiguas fronteras naturales, se ha convertido en marco de
controvertidos hechos culturales.
El Riachuelo, fue un lugar de muy temprana ocupación,
como un puerto incierto al comienzo y como radicación de la
protoindustria de la ciudad después. En sus orillas nacen las primeras
barracas, como depósitos de frutas y junto a ellas primitivas
industrias como los saladeros de carnes, los secadores de cueros, los
sitios de limpiado y empaquetado de lana y precarias agroindustrias
dispersas por las costas del sur y del norte del riacho.
Los saladeros instalados de las dos márgenes del
Riachuelo, se convertirían en la primera industria contaminante del
mismo, ya que luego de la primera mitad del siglo XIX, durante el
apogeo de los saladeros, la principal fuente de contaminación orgánica
que aún hoy caracteriza con patético pintoresquismo la naturaleza
perturbada del viejo río degradado.
La Barraca que durante casi tres siglos había definido
los límites de la ciudad, fue alojando sobre sus bordes otras
actividades subsidiarias de la aldea como los Corrales y los
Mataderos, o la Convalecencia, uno de los lugares extramuros que la
sociedad destinó para los enfermos y menesteroso.
Hacia la llanura por la calle Larga se ubicaron las
quintas de Barracas, que en un principio, proveyeron de frutas y
verduras a la aldea, se habían multiplicado para convertirse en
exclusivos lugares de veraneo del patriciado urbano.
En el Bañado y junto al Riachuelo progresaba el
incipiente pueblo de la Boca.
Las quintas, los saladeros, el matadero y los corrales
del sur, las barracas ribereñas y la Convalecencia, iban sucediéndose
y coexistiendo en el tiempo, definiendo, a semejanza de la ciudad un
territorio de conflictos y armonías. Es significativo que José Mármol
y Esteban Echeverría eligieron como escenarios para sus creaciones
literarias a Barracas.
La trágica historia de Amalia, relatada por Mármol en
la novela homónima, que transcurre en la apacible vida de las quintas
de Barracas, o el cuento de Echeverría, representan metáforas de otros
conflictos que se producían en la sociedad porteña en tiempos de
Rosas.
Mármol intencionalmente desarrolla en su novela el
paralelismo Rosas-Amalia, de la misma manera que Echeverría opone al
rústico Matasiete con el anónimo unitario “cajetilla”.
La polémica contra EL Restaurador, condicionó la
elección de Barracas y el lugar se convirtió en espejo de la sociedad.
La generación literaria del 37 se identificó con el
debate central poscolonial, la civilización frente a la barbarie en
sarmiento, el europeo opuesto al criollo, el gringo reemplazando al
gaucho, la ciudad en guerra con el campo.
Al escoger ese sitio de la ciudad, estaban confirmando
uno de los lugares visibles de este maniqueísmo estéril.
Las violentas transformaciones políticas y económicas,
en un país desangrado por estériles luchas civiles, culminaron con la
federalización de Buenos aires.
En este proceso, en el que la sociedad porteña apostó a
su hegemonía, los profundos cambios sociales, modificaron visiblemente
a la ciudad porteña.
Barracas fue uno de los escenarios, de estas
transformaciones y el paso de la vieja aldea al incipiente fenómeno
metropolitano, dejó profundas e irreversibles huellas.
La naturaleza que señoreaba en Barracas dejó de
manifestarse a través de su belleza original, para dar lugar a una
naturaleza degradada.
La primitiva industria saladeril había dejado paso a
los frigoríficos y junto a ellos otra incipiente industria, la
ganadera. |
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